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TARJETA DE VISITA: CLIENTE VIP

Bueyes, Saavedra, Pascual Vives... cara y cruz de los abogados de los famosos

Representan a los reyes del couché, nobles, políticos y otros personajes públicos en los tribunales. Sus despachos parecen platós de televisión. Unos lo han convertido en un negocio. Otros siguen sus vidas entre legajos y sumarios

Foto: Cinco de los abogados más mediáticos en un fotomontaje realizado en Vanitatis
Cinco de los abogados más mediáticos en un fotomontaje realizado en Vanitatis

Víctor Sunkel, abogado del pequeño Nicolás, renunció a su defensa porque su cliente entorpecía la estrategia legal por sus apariciones en los medios de comunicación. La publicidad y notoriedad que alcanzó tanto el caso como el personaje, sumado a las declaraciones polémicas que lanzaba el protagonista en los platós de televisión, suponían un lastre para su labor y complicaban su situación procesal. “Si no te hacen caso desde el principio te da una idea de lo que harán en el futuro, y los clientes deben seguir a pies juntillas los consejos e instrucciones de su abogado. Es como con los médicos: si un paciente no sigue el tratamiento, el médico perderá al final la paciencia”, explica Víctor a Vanitatis.

Francisco Nicolás se ha convertido en un personaje famoso por sus andanzas al margen de la Ley. Pocos conocían a Sunkel antes del caso, a pesar de su impresionante currículum: Maitrise en Derecho por la Universidad de París, socio fundador de diferentes bufetes, miembro de la Asociación Española de Abogados de Empresa, del International Bar Association, de la British Spanish Law Association… además de "participar en casos de notoriedad mediática y jurídica". Lo pueden leer en su Linkedin. Casos como Filesa, 'operación Guateque', 'operación Puerto'… aunque ninguno con tanta repercusión mediática como el del pequeño Nicolás.

El abogado Víctor Sunkel junto al 'pequeño Nicolás' (EFE)
El abogado Víctor Sunkel junto al 'pequeño Nicolás' (EFE)

“Estaba en boca de todo el mundo. Nunca habíamos llevado un caso tan mediático y a los jueces tampoco les gusta que sus investigaciones estén en el foco de los medios todo el tiempo”. Víctor reconoce que no le gusta convertirse en noticia. “Los grandes penalistas de este país no salen; no los ves en platós. Las ocasiones en las que he concedido entrevistas o pisado un programa de televisión es porque Fran me lo pidió”, asegura convincente. Al final, cliente y letrado se reconciliaron. Fran, como le llama Víctor, es joven, estaba bajo mucha presión y la familia le pidió encarecidamente que retomara el caso. De hecho, Fran apenas concede entrevistas ya, ha dejado de airear la investigación y no lanza amenazas contra políticos o policías a diestro y siniestro.

Víctor no es el único que destaca haber participado en “casos mediáticos” en su currículum. Uno de los abogados de famosos más público, Javier Saavedra, se define como “abogado en IESE y comentarista en Las Mañanas Cuatro”. ¿Cliente famoso, abogado famoso? ¿Son sus clientes su mejor tarjeta de visita?

Un desconocido Mario Pascual Vives

Cuando Iñaki Urdangarin anunció que había designado como asesor jurídico a Mario Pascual Vives, un abogado casi anónimo de Barcelona, sorprendió y mucho. Nadie podía imaginar que el yerno del Rey no fuera a confiar su defensa a alguno de los “prestigiosos” despachos de la Ciudad Condal por la dificultad y por la repercusión social y mediática del caso. Pascual no era de la “élite de la abogacía”. Especializado en derecho civil, mercantil, procesal y penal, trabaja en el despacho Brugueras, García-Bragado, Molinero y Asociados, una firma con buena reputación, pero el caso más “público” en el que había participado hasta entonces era el del hundimiento del barrio del Carmel. Pascual desveló el secreto en su primera comparecencia en el 'caso Nóos': Urdangarin lo había elegido “por una cuestión de confianza”.

Iñaki Urdangarin con su abogado, Mario Pascual Vives (Gtres)
Iñaki Urdangarin con su abogado, Mario Pascual Vives (Gtres)

Vives conocía al aún duque de la ciudad y de relaciones personales. Compartían afición por el tenis –fue secretario de la Federación Española de Tenis– y ambos frecuentaban el Real Club de Tenis Barcelona, uno de los lugares de encuentro de la gente de dinero del elegante barrio de Pedralbes. Pascual es amable, discreto, cercano, no se esconde de la prensa, pero no es un abogado mediático ni famoso. Compañeros suyos creen que el 'caso Nóos' será el gran caso de su carrera y puede que otros personajes públicos llamen a su puerta. Y es que el boca a boca funciona, aseguran.

Teresa Bueyes, la más mediática

Que se lo digan a Teresa Bueyes, Cinthya Ruiz, Javier Saavedra o Marcos García Montes, los más famosos entre los famosos, hasta el punto que rivalizan en los tribunales y en los medios de comunicación. Comparten, entre sus muchas tareas jurídicas, analizar programas de televisión, redactar comunicados e interponer querellas contra periodistas.

Teresa Bueyes junto a su cliente, Natalia Álvarez (Gtres)
Teresa Bueyes junto a su cliente, Natalia Álvarez (Gtres)

Teresa Bueyes es polémica, habla sin tapujos de sus compañeros y de sus clientes (los vips) hasta donde el secreto profesional le permite. Forma parte del equipo de abogados de la firma Anteo, que tiene sede en Madrid, Barcelona y Valencia. Uno de los últimos proyectos estrella de esta empresa ha sido la construcción de una urbanización de lujo en Marbella. Elegancia, glamour, imagen, casas exclusivas y algunos de los rostros más conocidos de las revistas, la televisión o el cine. Ahí entra Teresa Bueyes. Su lista de clientes famosos es interminable: Isabel Preysler, Carmen Martínez-Bordiú, Naty Abascal, Ramoncín, Luis Miguel Rodríguez, Simoneta Gómez Acebo, la familia Molina… A Natalia Alvárez la llevó el proceso de separación de Rafi Camino. Marina Danko puso en sus manos un supuesto montaje que sufrió en una red social con Hugo Castejón. Ana Obregón la denunció por amenazas e intento de asesinato con su exnovio, Darek, con el que según la actriz se acostaba. Ana perdió el caso y hoy es cliente de Teresa. Ella es una de las que más quebraderos de cabeza le ha dado.

¿Son tan complicados o sólo lo parecen? No tarda ni dos segundos en contestar. “Sí, son caprichosos. Lo viven todo de forma muy intensa, lo quieren todo y lo quieren ya. No entienden de plazos ni de cuestiones legales y no tienen paciencia para entender que la Justicia tiene sus reglas, sus tiempos y es más complicado”. Marcos García Montes cree, al contrario, que las cosas fluyen con más facilidad. Siempre pagan y no molestan. “Sólo quieren que ganes el proceso honradamente y nunca preguntan cómo vas a plantear los casos”, señala a Vanitatis.

Marcos García Montes junto a Carlos Larrañaga (Gtres)
Marcos García Montes junto a Carlos Larrañaga (Gtres)

Clientes y abogados no comparten sólo sumarios y legajos aburridos. Demandas judiciales aparte, su relación, en muchas ocasiones, traspasa los límites estrictamente profesionales. A Teresa se la ha visto compartir compras con Carmen Martínez-Bordiú, en la boda de Alba Carrillo o en el cumpleaños de Sonia Ferrer. Saavedra nunca ha ocultado su amistad con clientes como Alexandro Lecquio, la duquesa de Alba o la familia Campos. Los temas que les encomiendan, la defensa del derecho a la intimidad, dicen que les llevan a estrechar lazos y el abogado acaba siendo más que un simple letrado.

Las relaciones sociales, las fiestas, los actos… forman parte del negocio. Tanto como los platós televisivos a los que acuden encantados. Teresa, Javier y Marcos han pasado por casi todos, aunque ella es ahora mismo la más televisiva. Se la puede ver semanalmente en 13TV o en 'Amigas y conocidas' de TVE, donde recientemente ha protagonizado una polémica por unas declaraciones sobre el nazismo que la convirtieron en 'trendic topic' y por las que tuvo que pedir disculpas.

Discretos, a pesar de sus clientes vip

No ocurre lo mismo con otros compañeros de profesión. Es el caso de Ángel Galán y Graciela Otondo, con clientes como Isabel Pantoja y Norma Duval. Son discretos y huyen del tirón televisivo de sus clientes. No hacen declaraciones. A Cinthya Ruiz se la conoce por sus comunicados altos y claros. No suele pisar platós ni conceder entrevistas (tampoco ha querido hablar en este reportaje), pero la fama la precede por las sentencias ejemplares que ha logrado. Ruiz es una de las especialistas en derecho del honor más demandadas. Ha defendido a Isabel Pantoja, Kiko Rivera, Aída Nízar, Raquel Bollo, Álvaro Muñoz Escassi, pero dicen que su hito más alto es la indemnización de 300.000 euros que logró para María José Cantudo.

En abril pasado ganó la demanda de Juan Valderrama a Marujita Díaz. La actriz declaró en televisión que Valderrama había ingresado en el hospital por alcoholismo, cuando era por una operación de vesícula. También se enfrentó a Saavedra en los tribunales cuando Elena Tablada decidió demandarle por hacerla perder dos demandas por incomparecencia. Logró 67.000 euros. Se revolvió cuando la acusaban de haber negociado la exclusiva de Chabelita y Alberto Isla y no repara en demandar a periodistas muy televisivos cuando, a su juicio, se extralimitan en sus declaraciones. Hace unos días María José Campanario rompió su silencio con un comunicado de su letrada para anunciar acciones a quien publicara falsas informaciones sobre su amistad con el odontólogo Francisco José Teixeira. La letrada está presente, aunque no se la vea.

Saavedra ya no es lo que era

Javier Saavedra con su cliente, Julián Muñoz (Gtres)
Javier Saavedra con su cliente, Julián Muñoz (Gtres)

La publicidad funciona también en su contra. La lista de famosos de Javier Saavedra ya no es lo que era. De hecho, se ha tenido que enfrentar a algunos en los tribunales por no haber defendido de forma profesional sus intereses. Naty Abascal se pasó a Teresa Bueyes tras enterarse por la prensa que iban a embargarle una vivienda. La solvencia de Eugenia Martínez de Irujo pendió de un hilo por otra mala gestión. También le abandonaron Isabel Pantoja y Sofía Mazagatos. Con Javier Rigau aún tiene un proceso abierto. El empresario y Gina Lollobrigida confiaron en él para defenderle ante los medios después de casarse. Rigau mantiene una querella contra él por una presunta estafa de casi 400.000 euros. Y, adivinen, le representa Teresa Bueyes. Duelo de famosos. El abogado respondió con otra querella y acusó a Bueyes por sustracción de documentos y revelación de secretos. En la demanda judicial el empresario describe muy gráficamente cómo era su relación con el letrado: “Eran frecuentes supuestas llamadas telefónicas en las que él fingía hablar con ilustres personalidades como Su Majestad El Rey de España, miembros del Gobierno Irakí, embajadores y otros, con los que comentaba sus éxitos profesionales traducidos en sentencias en las que condenaban a los medios a abonar indemnizaciones millonarias. Las citas inicialmente profesionales se intercalaron con comidas, fiestas y otros eventos organizados por D. Javier Saavedra y a los que era invitado el querellante. Dichas reuniones, a las que solían asistir personajes con gran proyección pública, que en palabras del querellado –eran clientes que le estaban muy agradecidos– eran ideadas para tratar de eclipsar al querellante e ir fraguando su confianza. A lo largo de la presente querella se relatará cómo el abogado ha engañado a mis representados con el único ánimo de percibir ilícitamente ingentes cantidades monetarias que no se corresponden con ninguna contraprestación”.

Sus primeros casos mediáticos

¿Cómo llegan los personajes públicos a confiar en ellos? La primera aparición en los medios de Teresa fue en el juicio de Luis Roldán. Con sólo 23 años, Bueyes defendía a Elisa Rodríguez, su excompañera. Raúl del Pozo escribió una crónica sobre su defensa en el proceso en la que aludía a ella como “la bella abogada”. Así se fijó en ella Ruiz Mateos. Y la fichó para llevar los asuntos legales de Nueva Rumasa. La relación se rompió cuando descubrió que el empresario falsificaba su firma en documentos. La vida la ha vuelto a poner frente al clan. Nada la ha frenado a la hora de pedir la exhumación de su exjefe para demostrar si Adela Montesdeoca es otra de sus hijas, como ella asegura.

El primer personaje al que asesoró Saavedra fue al conde Lecquio. Tras él llegó Anuchi (Ana Obregón), Rociíto, María Teresa Campos y su hija Terelu, Sofía Mazagatos o la duquesa de Alba, entre otros. Pero en su despacho se han llevado también mediáticos procesos penales, como el seguido contra Tony King por el asesinato de Rocío Wanninkhof, de quien dijo siempre que nunca tuvo un juicio justo, o el que llevó a la horca a Saddam Hussein. Lo cuenta en su libro: “Todo comenzó en una cena informal en Marbella en diciembre de 2005 con el magnate Raymonf Nakachian a la que acudieron varios iraquíes”. Fue el inicio de los contactos. “Estaba condenado previamente, pero teníamos que intentar que no le ejecutasen. La última noche nos prometieron que no lo iban a ejecutar porque era la fiesta del cordero en los países árabes y, sin embargo, lo hicieron. (…) Por lo menos, se demostró que era una farsa”.

Una de sus últimas adquisiciones ha sido Francisco Correa, imputado en la 'trama Gürtel'. Su historial profesional es complicado y enrevesado. Está lleno de luces y sombras. Sus negocios no se reducen a su despacho. Ha montado numerosas empresas, algunas relacionadas con el ladrillo que acabaron siendo investigadas, y coqueteó con la política de joven colaborando con el partido Liberal de Antonio Garriges Walker. No se colegió hasta pasado los 40 años. Su segunda esposa, la psicóloga y profesora María Teresa Rodríguez-Pomatta, que pertenecía a la clase alta, fue quien le presentó en sociedad. Se ha dicho tanto de él, que decidió escribir sus memorias. Ahí está, según él, su verdadera historia frente a falacias y cuentos inventados por sus detractores.

A Marcos García Montes le conocimos, mostacho en primer plano, como abogado defensor de 'Rafi' Escobedo en el asesinato de los Marqueses de Urquijo. Después fue mano derecha de José María Ruiz Mateos y no hubo plató que no pisara. Y lo hace con la misma soltura que en los tribunales, en los que suele maniobrar para invalidar las pruebas por defectos procesales. Cuenta que un juez del Tribunal Supremo le espetó un día: “Dígame qué casos gordos no lleva usted”. Carmen Sevilla, Bertín Osborne, Ana Obregón, Pepe Sancho, Rocío Jurado, Concha Velasco... son algunos de sus vip, pero, al igual que Saavedra, en su despacho desfilan por igual famosos y acusados de asesinatos. Comenzó defendiendo casos de menudeo y, poco a poco, se hizo cargo de algunos de los casos que más han impactado a la opinión pública: caso Filesa, Ibercorp, Roldán, Paesa, Cesid, Alcalá 20, Donovan Párraga... Defendió al profesor Neira, a Santiago Mainar en el crimen de Fago, a la madre de Rocío Wanninkhof, a María José Carrascosa… La lista es interminable. Un abogado-estrella 'made in Spain'.

De trato cercano y gustos caros, no duda en coger un avión para irse de compras a Nueva York. Él mismo se define como un bohemio que toca en un grupo de rock. Los periodistas para él son una especie de “socios”, compañeros del mismo barco. Nunca los rehúye; para él forman parte del espectáculo. Otro juez dice de él que es un romántico, que se implica demasiado en los casos. “Yo gano los juicios no como otros abogados ´freakys´ que están todo el día en la televisión y ocultan los casos que pierden”, sentencia.

Un desconocido, pero reconocido profesionalmente, Cristobal Martell

El abogado Cristobal Martell en una imagen de archivo (Gtres)
El abogado Cristobal Martell en una imagen de archivo (Gtres)

Y no nos olvidemos de los procesos que más abundan estos años: los delitos económicos. ¿Saben quién defiende a estrellas mediáticas del fútbol como Leo Messi, Joan Laporta, Samuel Eto’o o Josep Lluis Núñez? Cristobal Martell. En medios jurídicos le llaman “el estratega” y le definen como uno de los mejores penalistas del panorama jurídico. Dicen que su as en la manga son los pactos con la Fiscalía a cambio de rebajas en las peticiones de cárcel y de fianzas civiles. Es un negociador nato. No suele prodigarse en actos sociales. Sólo sale en los medios si “lo pillan” a la entrada o salida de los juzgados acompañando a sus clientes. Una vez dijo: “el abogado no es noticia, sino los asuntos y sus clientes”. Discreto, sencillo, perfeccionista, comparte afición por el Derecho con su mujer, la penalista Débora Quintero. Nació en Venezuela porque a su padre lo destinaron a trabajar a la delegación diplomática. A los 3 años ya estaba en Canarias, de vuelta a la tierra de su familia. Estudió en un colegio alemán y eligió Barcelona para estudiar la carrera de Derecho. Siempre ha compaginado las clases con el ejercicio de la abogacía con una trayectoria llena de éxitos. Logró, por ejemplo, que al candidato del PP a la Generalitat en las pasadas elecciones le absolvieran por unos panfletos racistas. Ahora tiene en su mano el futuro del clan Pujol.

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