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la nueva imagen de la viuda de cereceda

Los retoques estéticos de Silvia Gómez-Cuétara, una mujer 'hecha a sí misma'

Muchos la llaman la nueva Preysler después de que ambas coincidiesen en una entrega de premios en Nueva York. Expertos en cirugía nos comentan sus cambios físicos

Foto: Pérez Simón y Gómez-Cuétara en la fiesta celebrada en NY (Imagen cedida por la Hispanic Society)
Pérez Simón y Gómez-Cuétara en la fiesta celebrada en NY (Imagen cedida por la Hispanic Society)

Nunca en público y, de ser vistos, sólo en actos fuera de España. Esa es la política en cuanto a apariciones juntos de Silvia Gómez Cuétara y Juan Antonio Pérez Simón, el empresario y coleccionista de arte y la viuda de Luis García Cereceda, el creador de La Finca. La pareja sale desde 2012 y pocas son las ocasiones en las que se dejan ver ante las cámaras. Sin embargo, este mes hacían acto de presencia en la gala anual de la Hispanic Society of America. A sus 52 años, la viuda de Cereceda lucía espectacular y con un aspecto que le valió comparaciones favorables con respecto a Isabel Preysler. 'Vanitatis' ha consultado a expertos en cirugía estética que han confirmado que el espectacular (para su edad) físico de Silvia, una mujer que siempre ha intentado ir de tapadillo, no es fruto, únicamente, de la madre naturaleza. "En primer lugar, sus pómulos llevan relleno de ácido hialurónico. Se nota porque están muy proyectados y posee un óvulo muy definido", afirman los directores de la clínica Esbeltic Model.

Al parecer, los cambios físicos de Gómez-Cuétara no se limitan solamente al arreglo de sus pómulos sino que van más allá. "Cuétara lleva también relleno radiesse, que posee un efecto tensor muy apropiado para definir el óvalo del rostro", afirman. Pese al esmero puesto en su espectacular imagen, los expertos también aseguran que, pese a que "resulta evidente que lleva bótox en la frente", ha descuidado las patas de gallo. "Las tiene muy marcadas; ahí sí se nota que no se ha hecho absolutamente nada".

Otro punto llamativo de Gómez-Cuétara son sus cejas. La novia de Pérez Simón parece haber recurrido "a la micropigmentación" para mejorarlas. Para los médicos expertos en estética hay una prueba irrefultable de que la mirada de Gómez-Cuétara no es cien por cien natural: "Si uno se fija en la cola de las cejas se ve enseguida que el extremo de la ceja es demasiado perfecto". Este tratamiento, por ejemplo, suele costar alrededor de los 500 euros en su fase inicial, por lo que, pese a su habitual discreción, la viuda de Cereceda habría tenido muy en cuenta sus posibles apariciones públicas a la hora de desembolsar dinero para mejorar su aspecto físico.

Un aspecto rejuvenecido y una nueva vida

Desde que se conoció la relación entre Juan Antonio Pérez Simón y Silvia, el empresario no ha dejado de apoyar a su novia, a la que ha llevado del brazo en no pocas ocasiones durante su presencia en actos públicos o empresariales. Fue él, mano derecha del millonario Carlos Slim, el que planificó la estrategia legal a seguir en su contencioso con las hijas de Luis García Cereceda, quien decidió que regresase a La Finca –lugar del que había sido expulsada tras perder la batalla judicial contra Yolanda y Susana– poniendo a su disposición una casa valorada en 6 millones de euros. También fue Pérez Simón quien le dio su lugar dentro la Fundación de Investigación Biosanitaria de Asturias (Finba), convirtiéndola en representante de su patronato.

Desde que a los 18 años se casó con Ramón Hermosilla, hijo del fundador del despacho de abogados del mismo nombre y tuviese dos hijos con él, la vida de Silvia nunca fue la misma. Aunque jamás ha acaparado flashes y su nombre probablemente no le diga nada al público general, Gómez Cuétara ha estado con algunos de los hombres más poderosos de este país. En 2003 contrajo matrimonio con Luis García Cereceda, creador de la urbanización La Finca y propietario del restaurante Zalacaín. En 2010, cuando enviudó, recibió un plazo de las hijas de este para abandonar el domicilio que compartía con él en la zona. Los rumores apuntaban, por aquel entonces, a que salía con Carlos Slim, pero finalmente era su socio, Juan Antonio Pérez Simón, el que salía con ella.

El nuevo romance ha implicado también un renovado aspecto que Gómez Cuétara ha sabido aprovechar. Muchos de los que llaman a la pareja los nuevos 'Preysler y Vargas Llosa' no andarían demasiado desencaminados a juzgar por las últimas apariciones públicas de ambos. Lo que es seguro es que el aspecto de Gómez Cuétara es lo suficientemente atractivo como para renovar la sempiterna plantilla de 'socialités' de nuestro país. Así que, adiós Lomana y Preysler. Bienvenida, Gómez Cuétara.

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