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LA PaREJA COMPRA DOS CASAS EN LA FINCA

Las inversiones del socio de Carlos Slim y la viuda de Luis García Cereceda

La pareja formada por Juan Antonio Pérez Simón y Silvia Gómez Cuétara adquirió dos casas en La Finca. Una casa para los novios y otra para los hijos de ella

Foto: Juan Antonio Pérez Simón y Silvia Gómez Cuétara, en una imagen cedida por ABC
Juan Antonio Pérez Simón y Silvia Gómez Cuétara, en una imagen cedida por ABC

Miércoles, 9 de abril. Juan Antonio Pérez Simón (73) llega alrededor de media hora tarde a una cena de amigos celebrada en la casa de un miembro de la beautiful madrileña. Se disculpa. Acaba de regresar de Toledo, donde ha pasado varias horas visitando la exitosa exposición de El Greco organizada con motivo del cuarto centenario de la muerte del pintor griego. Poco después de la irrupción del empresario asturiano en aquella cena, y tras los saludos de rigor, Silvia Gómez Cuétara (50) saca de su bolso unos botecitos de pastillas y sitúa estratégicamente sobre la mesa aquellas que su pareja debe tomar mientras consume las viandas del ágape para vips. Sin duda, una novia atenta y disciplinada.  

Gómez Cuétara siempre ha sido una ‘buena esposa’. Se casó a edad temprana, apenas había cumplido la mayoría de edad, con el reputado abogado Ramón Hermosilla, defensor de ‘los Albertos’ (Cortina y Alcocer), con el que tuvo cuatro hijos. Esa boda le valió el sobrenombre de “la divina” entre las mujeres ociosas de lo alto de la pirámide estamental de la capital. Años después pasaría por segunda vez por el altar y, como en la ocasión anterior, lo hizo del brazo de un señor del Gotha español. El constructor Luis García Cereceda, fundador de la elitista urbanización La Finca (Pozuelo de Alarcón), amigo de Carlos Slim, amigo de Felipe González, amigo de casi todos los mortales de los que a un hombre de negocios le merece la pena ser amigo, la juró amor eterno. No pudo ser. Cereceda murió víctima de un cáncer en junio del año 2010 y del final de esta historia nació el comienzo de la siguiente.

Imagen de la casa de Cristiano Ronaldo en La Finca (Gtres)
Imagen de la casa de Cristiano Ronaldo en La Finca (Gtres)

A Silvia se la comenzó a ver entonces con el millonario mexicano amigo de su marido, Carlos Slim. Se llegó a decir, incluso, que fue su acompañante oficial en la boda del hijo del magnate -segunda fortuna del mundo según Forbes-, celebrada sólo unos meses después de la muerte de Cereceda. Slim había perdido a su única esposa y madre de sus hijos, Soumaya Domit, en 1999, a causa de una insuficiencia renal. Ambos, por tanto, estaban viudos y sin compromiso. Pero ese romance jamás se confirmó; sí el siguiente. A mediados del año 2012, unas fotografías corroboraron definitivamente los rumores: la viuda de Cereceda salía con Juan Antonio Pérez Simón, empresario asturiano que emigró a México en su infancia, gran amigo del propio Slim y su socio en el Grupo Carso, en Imbursa y en otro ramillete de exitosas empresas. Tantas como para hacer una fortuna inmensamente mayor que la que amasó en su día Luis García Cereceda. Y por eso, y ayudado por su fiel compañera de viaje, la misma que le organiza el pastillero, ahora está invirtiendo parte de ese montante en el burbujeado mercado inmobiliario español.

Dos casas en La Finca

Recientemente, la pareja formada por Pérez Simón y Cuétara adquirió una mansión precisamente en la urbanización La Finca. El periódico ABC desveló que dicha casa estaba situaba en la zona más noble (allí todas lo son) de dicho complejo urbanístico. En Los Lagos, así se conoce a ese espacio, tienen casa también, entre otros muchos, el futbolista del Real Madrid Cristiano Ronaldo o el cantante Alejandro Sanz, cuyo domicilio aún está en construcción. Vanitatis ha podido confirmar de fuentes cercanas a la urbanización que el chalet adquirido por el empresario asturiano y su novia pertenecía hasta ahora a la familia San Román. Se trata de 3.000 metros de parcela que, en tiempos de Cereceda, los San Román, propietarios de un conglomerado empresarial dedicado a la construcción, adquirieron por un precio de 6 millones de euros. Así lo confirman a Vanitatis fuentes que participaron en aquella transacción. Posteriormente edificaron allí una espectacular mansión de unos 1.500 metros cuadrados. La vivienda, en la que “se dejaron un pastizal”, apostillan las mismas fuentes, fue decorada por Tomás Urquijo con un toque barroco. La construcción cuenta además con piscina interior y exterior y es uno de los proyectos más ambiciosos del complejo.

Yolanda García Cereceda y su marido Jaime Ostos Junior (Gtres)
Yolanda García Cereceda y su marido Jaime Ostos Junior (Gtres)
Lo curioso del caso es que esta compra supone el regreso, por la puerta grande, de la viuda de Cereceda al que fue su hogar durante sus años de matrimonio con el empresario español. A la muerte de éste, ella permaneció en la vivienda en la que ambos vivían, la más grande y cara de la finca, valorada en unos 20 millones de euros. Sin embargo, su marido no dejó atadas las cosas y esa mansión estaba a nombre de Procisa, la empresa constructora que se fundó para gestionar La Finca y que, a la muerte de Cereceda, pasó a manos de las hijas que tuvo en su primer matrimonio con Mercedes López: Susana y Yolanda. Estas solicitaron judicialmente el desahucio de la que fuera esposa de su padre; desahucio que un juez hizo definitivo hace aproximadamente un año. Ahora, sin embargo, Silvia Gómez Cuétara, la madrastra del cuento, vuelve por pleno derecho, talonario mediante, al lugar del que se resistió a ser expulsada.

Y no vuelve sola. En este viaje la acompañan tres de los cuatro hijos que tuvo con el abogado Ramón Hermosilla. Pérez Simón y Cuétara han adquirido al tiempo una segunda vivienda de menores dimensiones y precio (1,8 millones aprox.) en una zona anexa a la de Los Lagos. Se trata de una hilera de adosados, en los que viven por ejemplo Iker Casillas y Sara Carbonero. Si la mayor parte de las mansiones de La Finca fueron diseñadas por el arquitecto Joaquín Torres, ‘ahijado’ de Luis García Cereceda, también desahuciado recientemente de la urbanización por petición judicial de las hijas (y van dos), esta zona nació de la escuadra y el cartabón de Alberto Martín, arquitecto y exmarido mal avenido de la actriz Lydia Bosch. En esa casa vivirán Jaime, Silvia y Victoria, los tres hijos menores del abogado Ramón Hermosilla con Silvia Gómez Cuétara. El mayor de los cuatro vástagos del extinto matrimonio, Ramón, hombre de negocios que trabajó para Cereceda durante años, es el único que permanecerá independizado en su vivienda de Puerta de Hierro. Tal y como informan fuentes cercanas a la familia, las mismas que han confirmado esta segunda transacción, la propia Silvia se instalará en este domicilio con sus hijos cuando viaje a España desde México, donde reside con su nueva pareja. La vivienda de Los Lagos apenas la utilizarán. “Se trata de una simple inversión”, aseguran dichas fuentes.

Una de las mansiones de Los Lagos (A-cero)
Una de las mansiones de Los Lagos (A-cero)

En busca de un palacio en la costa

No son las únicas inversiones que la pareja formada por Pérez Simón y Cuétara ha hecho últimamente. Tras su salida de La Finca, ella adquirió también una vivienda en el madrileño barrio de Puerta de Hierro. Jamás ha vivido en ella. La compró con el dinero de Cristiano Ronaldo, esto es, con el que le pagó el jugador del Real Madrid por la que hoy es su casa en La Finca. Una vivienda con la que previamente Cereceda había agasajado en vida a su princesa. También se ha visto a la pareja en alguna ocasión en uno de los mejores hoteles de Sotogrande. No fueron unas vacaciones cualesquiera, porque aprovecharon la coyuntura para ojear diferentes mansiones de la costa gaditana, el que parece su próximo objetivo inversor. Al margen de los palacios construidos en territorio español, Pérez Simón aglutina muy diversas propiedades en su país de adopción, México, donde Silvia también vive como una reina, con dos Rolls-Royce a su disposición.

Juan Antonio Pérez Simón en un acto público en Nueva York (Gtres)
Juan Antonio Pérez Simón en un acto público en Nueva York (Gtres)
Juan Antonio Pérez Simón, que tiene una hija de un matrimonio anterior, nunca ha perdido su conexión con su tierra natal y de hecho se ha dejado ver (incluso con Silvia) en los Premios Príncipe de Asturias. No en vano, forma parte de su Patronato. Además de poseer el 30% del Grupo Carso y participaciones en muchas empresas más, es un gran coleccionista de arte. Aglutina ya más de 1.500 cuadros, con pinturas originales, entre otros, de Sorolla, Picasso o Darío de Regoyos. Dicha colección está valorada en unos 700 millones de euros y ha sido expuesta al público en países como México o Italia. Pero su mayor tesoro tiene nombre de mujer, Silvia, y por eso se cuidan tanto mutuamente, como demuestra la anécdota de la cena y las pastillas.

La historia de los linajes que se cruzaron en La Finca va camino de convertirse en una segunda parte de Falcon Crest, aquella serie mítica de la televisión de los ochenta. Exmujer de abogado famoso se casa con rico constructor. Amasan una fortuna. El constructor muere. Las hijas del anterior matrimonio del magnate se enfrentan a la viuda y la echan de sus antiguos dominios. También al ‘ahijado’ arquitecto, del que también consiguen desprenderse. La viuda entronca con dos amigos de su exmarido, primero uno y luego el otro, lo que la permite volver a su antiguo reino. Entre tanto, nace entre las hermanas otra contienda: una consigue inhabilitar a la otra, ya que un juez considera que no está en pleno uso de sus facultades, y se hace con la custodia de sus hijos. ¿El padre de las criaturas? Fue denunciado (y absuelto) por malos tratos por parte de la hermana inhabilitada. Dicha inhabilitación le imposibilita tomar decisiones sobre la herencia de su padre. El dinero. Ahora se masca la tragedia. Una rocambolesca maniobra del destino podría reconducir los destinos de todos ellos. Se decidirá en un despacho. Continuará…

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