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EL NEGOCIO DE LOS INFLUENCERS

Sabemos lo que pide Laura Escanes por colgar una foto en Instagram

La mujer de Risto Mejide pide 2.500 euros por imagen, además de 800 euros por acudir de invitada a un viaje. Hace tres años trabajaba de azafata y no quería posar en photocalls

Foto: Risto y Laura Escanes en una imagen de archivo. (Gtres)
Risto y Laura Escanes en una imagen de archivo. (Gtres)

Laura Escanes, flamante nueva esposa de Risto Mejide, tiene 715.000 seguidores en Instagram, a los que este fin de semana ha mostrado las delicias del pantano de San Juan, en las afueras de Madrid. Lo ha hecho en bikini, con dos chicas más y con una etiqueta (hashtag) en la que nombra a unos grandes almacenes. ¿Qué cobra por estas fotos?, se preguntará alguien. Pues aquí le damos la respuesta.

Hace unos meses, una agencia quiso invitar a Laura Escanes. Un viaje con todos los gastos pagados. Lo único que tenía que hacer la modelo, a puntito de casarse con Risto Mejide, era disfrutar y contarlo luego en internet, colgar algún post. Es un ejemplo cualquiera de una de las decenas de ofertas que le empezaron a llegar a la modelo/influencer/youtuber al poco tiempo de ser la 'novia de'. Ella pone sus condiciones, que no dejan de sorprender ni a los más expertos. Porque el caché de Escanes, ya lo avanzó Vanitatis, ha subido como la espuma.

Más que gratis

Nada de viajar gratis, Escanes viaja cobrando: 800 euros solo por asistencia, por un día de viaje. Si la empresa que la contrata pretende que además ella cuelgue algo en su cuenta de Instagram, ya sea un restaurante, una tienda o unos zapatos, cobra 2.500 euros de más. Los influencers y sus representantes lo llaman un 'fee', que se traduce del inglés como honorarios o tarifa, aunque ellos prefieren hablar con anglicismos.

Por eso hablan también de 'instastories', los vídeos instantáneos de Instagram, que solo duran 24 horas. "¿Cómo les voy a pagar tanto dinero por algo tan efímero?", se pregunta la encargada de tratar con influencers en una prestigiosa agencia de publicidad.

La modelo, además, no viaja sola, esa es otra de sus condiciones: siempre tienen que invitar a un acompañante. Y en clase preferente (business, dicen ellos). No es la última. El asiento de Escanes tiene que estar libre de curiosos, es decir, ni el delante ni el de detrás de ella pueden ir ocupados.

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Amenazas a las marcas

“Es una locura”, comenta el responsable de una agencia encargada de tratar con influencers. “No os podéis imaginar de qué va este mundo. Cobran por todo y se quejan por todo”. "Me han llegado a amenazar con criticar un lugar si no les pago por ir...", añade este empresario que prefiere no dar su nombre.

Sí, bueno, pero la respuesta es clara: un post en Instagram de alguien como Escanes, o de otros menos conocidos por el público general, puede lograr 500 o 1.000 'me gusta' (likes) en cinco minutos (en poco tiempo llegan a 50.000 likes). “Ya, pero ¿cuántos de esos que dan un 'me gusta' se fijan en el producto que promociona la influencer? Es más, ¿cuántos lo van a comprar?”.

Como se pueden imaginar, Escanes no es la única que baja la banderilla solo por dejarse ver. Hay cientos de jóvenes en busca de dinero casi instantáneo. “Antes se mataban por ir a la tele o ir a un reality”, comenta la responsable de otra agencia especializada en esta profesión. Y añade: “Ahora los jóvenes quieren ser influencers; si sale bien, es el dinero más fácil de ganar”.

4.000 euros la cita

El caché de Escanes es de los que sorprende a quienes quieren contratarla. Aunque es parecido al de otras personas de su misma profesión. La influencer Patry Jordan, por ejemplo, una chica que tiene algo más de 600.000 seguidores en Instagram, pide 4.000 euros por acudir a una cita más el 20% para su representante.

Esta joven, que suele dar "tips y consejos" (tips es el nombre inglés de la palabra consejo) sobre cosmética, tiene casi tres millones y medio de suscriptores en su canal de Youtube.

Todo calculado

Muchas empresas acceden a pagar lo que piden, otras se niegan en redondo. Nada en estas cuentas es casualidad, nada se deja al azar.

Está todo calculado al milímetro, trabajan con fotógrafos profesionales que les acompañan a todas partes y siempre aparecen en lugares por los que han cobrado, ya sea el nombre de aquel cartelito casi imperceptible en la foto, ya sea bien claro con un texto de recomendación. Todo depende, claro, de la tarifa (fee) que la empresa esté dispuesta a pagar.

"A veces nos han pedido un dinero, nos hemos negado a pagarlo y a los pocos meses nos han llamado para ofrecernos al mismo tipo por el 10% de lo que pedía", comenta entre risas el empresario. A ver hasta dónde llega.

El pasado queda lejos

Hace unos tres años, cuando empezaba con Risto Mejide, Laura Escanes coincidió con una actriz consagrada en una cita publicitaria en Baleares. La joven había sido contratada como azafata y la actriz le ofreció abandonar su puesto y posar juntas en el photocall. “Pensé que siendo la novia de Risto le haría ilusión y los fotógrafos iban a estar encantados”, nos cuenta. Pero no, Laura se negó.

“Quiero llegar a donde sea por mis propios méritos”, le contestó. Entonces todavía estudiaba en la universidad, la que abandonó hace poco por no poder atender los estudios. Tras su boda con el presentador, a nadie se le ocurrirá tratar de contratar a Escanes como azafata. No saldría a cuenta. Ella decidió ser influencer y para consagrarse, nada mejor que cobrar por cada gesto. Y no es la única.

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