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continúa el culebrón

Lucía Bosé o 'El robobo de la Chumbera'

A medio camino entre el esperpento berlanguiano y el humor de Martes y Trece, el culebrón de la semana sigue sumando nuevos personajes y giros cada vez más estrambóticos

Foto: Lucía y el dibujo de la discordia. (Montaje Vanitatis)
Lucía y el dibujo de la discordia. (Montaje Vanitatis)

No sabemos si Lucía Bosé, Pablo Picasso, la tata Reme o las sobrinas de la misma eran muy fans del diccionario de la RAE o del de María Moliner, pero nosotros sí, y nos ha sorprendido ver cómo la lengua a veces puede ser una ciencia adivinatoria. Dice la RAE que 'chumbera' es una “planta cactácea con tallos aplastados, carnosos y hojas en forma de palas con espinas, cuyo fruto es el higo chumbo”. Cuando el pintor malagueño dibujó esta 'Chumbera' poco podía imaginar que muchos años después se iba a convertir en un asunto espinoso y muy muy 'chumbo' (si nos permiten el juego de palabras).

Aunque la historia es más esperpéntica que una película de Berlanga y más alocada que una de Martes y Trece juntas, vamos a intentar resumirla en cinco actos, como si de un culebrón teatral se tratara.

ACTO 1: Pablo Picasso, gran amigo de la familia Bosé-Dominguín, hace un dibujo ('La chumbera') para la tata Reme, mujer soltera y sin hijos que pasó casi toda su vida junto a la familia y ejerció de madre segunda con los tres hijos (Miguel, Lucía y Paola), y durante cincuenta años y hasta su muerte formó parte de la unidad familiar: “Era una más de la familia y por lo tanto se corría con sus gastos tanto de manutención como seguros médicos”, cuentan en la familia Bosé.

ACTO 2: Al morir la Tata (en 1999), sus pertenencias pasan a su hermana, también soltera, y tras la muerte de esta, sus sobrinos acaban heredando, entre otras pertenencias, algunas casas que la propia familia Bosé-Dominguín compró para Reme, cuyo funeral, por cierto, fue pagado por la familia del torero y la actriz. Nadie, en ese momento, reclama nada.

ACTO 3: En 2009, Lucía Bosé saca a subasta algunas de sus posesiones, entre ellas, el dibujo de Picasso que acaba valorado en cerca de doscientos mil euros.

ACTO 4: Años después, las sobrinas de Reme reclaman el dinero logrado por la venta del dibujo que Picasso regaló a su tía, con lo cual Lucía Bosé queda como usurpadora de la obra, algo por lo que podrían condenarla a dos años de cárcel. Manoli, una de las sobrinas que reclama el dinero, afirmaba en el programa de Ana Rosa: “Lo único que quiero y pretendo es recuperar el cuadro. Nunca nos dijo que lo había regalado. Nos quiso dejar todas sus pertenencias. Deseaba que nosotros las tuviésemos”. Felipe, otros de los sobrinos, se desmarca y se pone del lado de los Bosé.

ACTO 5: El caso sale a la luz y se convierte en tema de la semana. Hasta aquí el pasado.


Lo que opina la familia y amigos de Lucía Bosé

La vida de Lucía Bosé no ha cambiado desde que se hizo público que el Ministerio Fiscal pedía dos años de cárcel por apropiación indebida. La familia se ha unido como una piña. Hijos, sobrinos, nietos y amigos íntimos como Elena Benarroch o Boris Izaguirre apoyan a la jefa de la saga de artistas. Paola Dominguín, para la que la Tata fue su árbol protector, prefiere dejar que la justicia haga su trabajo y no hacer declaraciones más allá de la sorpresa que le causó el comportamiento de las dos sobrinas de Remedios. Ellas son las que interpusieron la demanda hace once años. Lo curioso del caso es que una de ellas trabajó para Miguel Bosé. El sobrino varón, que no entiende la actitud de sus familiares, explicaba en 'El programa de AR' que el cantante la despidió por un comportamiento poco ejemplar que tendría que ver con hurtos.

El culebrón tiene otro protagonista más, el hermano de la Tata que está en total desacuerdo con la reclamación judicial que pusieron sus sobrinas hace once años. “Son unas sinvergüenzas y no hay derecho a lo que han hecho. La familia Bosé cuidó a mi hermana como si fuera un miembro más. Los hijos la adoraban y no me extrañaría que mi hermana le hubiera dejado ese dibujo a Miguel Bosé”. Además, afirmaba que que la relación de Reme y sus sobrinas no era tan fluida como ellas dicen y “puedo asegurar que nunca habló con ellas de esta historia. Eso es mentira”.

Sin embargo, según Manoli, la sobrina que ha hablado con los medios, su tía quería que el cuadro quedara en su familia y no en la de la actriz italiana: “Mi tía decía que es un cuadro que le había regalado Picasso que 'me representaba a mí', que en él aparece con un bacalao, que simboliza que tengo mucha fuerza, que soy buena persona...”, ha contado Manoli sobre la historia que del cuadro le contó su tía.

La tata Reme en una imagen con la familia Bosé. ('El programa de AR')
La tata Reme en una imagen con la familia Bosé. ('El programa de AR')


¿Y qué dice la casa de subastas?

Vanitatis se ha puesto en contacto con la casa de subastas Christie's, experta en la obra de Picasso, para conocer más detalles de cómo se realizan estas operaciones: “Cuando una persona consigna una obra para vender, lo hace a través de un contrato donde se especifica que esa persona es propietario último de la obra”, comentan desde la casa de subastas. Aunque en ningún caso tiene que presentar algún tipo de documento en el que conste que esa pieza le pertenece, entre otras cosas porque “puede haber un único propietario físico o que sea fruto de una herencia, o que sea una sociedad o una empresa el propietario de la obra”. Por lo que se entiende que el que presenta la obra es propietario de la misma, y así consta en el contrato que se firma con la casa de subastas. “Es muy improbable que haya problemas. Nosotros no nos hemos encontrado ninguno y eso que operamos con miles de piezas de arte al año”, nos aclaran.

Aunque desde Christie's no confirman ni desmienten que fueran ellos los responsables de la subasta del dibujo (no tiene categoría de cuadro y de hecho nunca estuvo enmarcado) por política de confidencialidad, lo cierto es que tiene muchas papeletas para que así fuera porque son expertos en la obra de este autor. De hecho, como nos explican, “cuando recibimos una pieza, hacemos un trabajo de investigación para confirmar la autoría, miramos catálogos razonados (cada autor tiene uno en el que se hace un seguimiento de cada una de sus obras), consultamos con expertos… Y a partir de ahí es la propia casa de subastas la que establece el precio de salida al mercado de la obra”. Preguntados sobre el valor moral o legal que puedan tener las sobrinas de la tata Reme, la casa de subastas prefiere no posicionarse ni entrar a calibrarlo.

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