Por ello, uno de los expertos más conocidos del país, Erik Angner, de la Universidad de Estocolmo ofrece una visión muy diferente a los discursos que solemos escuchar en relación a la felicidad y a sobre cómo debemos alcanzarla en nuestras vidas.
La felicidad reside en los pequeños detalles. (Pexels)
Según Angner, uno de los principales motivos por los que los finlandeses destacan en felicidad tiene que ver con una disposición psicológica muy concreta: mantener unas expectativas modestas. Esto quiere decir que, en lugar de estar constantemente aspirando a más, debemos aprender a valorar lo que ya tenemos en nuestra vida.
Y es que con este razonamiento el deseo de superaciónconstante se convierte en un arma de doble filo, ya que es importante tener metas en la vida pero debemos tener en cuenta que la frustración siempre suele aparecer cuando estas metas son inalcanzables o demasiado ambiciosas. Como consecuencia de esto surge una sensación deinsatisfacción que termina con cualquier posibilidad de bienestar real.
Valorar lo que tenemos en nuestras vidas. (Pexels)
De hecho, el verdadero problema de las expectativas no es que existan, sino que muchas veces están desalineadas con la realidad. Cuando esto ocurre, la diferencia entre lo que se desea y lo que se tiene se transforma en una fuente permanente de estrés emocional.
La visión que defiende Erik Angner invita a repensar el modelo de éxito con el que convivimos. En lugar de aspirar a ideales que rara vez se cumplen, propone practicar una forma de vida más realista y compasiva con uno mismo. Aprender a disfrutar de los momentos simples, apreciar los logros cotidianos y renunciar a la idea de perfección puede ser el primer paso hacia una vida más plena.