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La lección olvidada de Aristóteles que podría explicar por qué hoy no sabemos ser felices, según Harvard
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La lección olvidada de Aristóteles que podría explicar por qué hoy no sabemos ser felices, según Harvard

Quizá el secreto no esté en buscar sin descanso, sino en vivir mejor. Una lección antigua, sí, pero que parece más vigente que nunca

Foto: La felicidad poco tiene que ver con el placer. (iStock)
La felicidad poco tiene que ver con el placer. (iStock)

En un mundo donde abundan los consejos sobre cómo ser feliz, desde libros de autoayuda hasta vídeos virales en redes sociales, lo curioso es que, pese a tanto intento, pocas personas pueden decir con certeza que han alcanzado la felicidad. Y es precisamente esta paradoja la que ha captado la atención del profesor de Harvard Arthur C. Brooks, quien cree que una antigua enseñanza de Aristóteles podría arrojar luz sobre el asunto.

Según hemos leído en 'La Vanguardia', Brooks, conocido por sus investigaciones sobre el bienestar y sus cursos sobre cómo construir una vida satisfactoria, sostiene que la felicidad no es algo que se alcanza a través de la persecución constante, sino que llega como consecuencia de “vivir bien”. En concreto, esta idea, aunque parezca novedosa, tiene más de dos mil años: ya Aristóteles la consideraba central en su filosofía.

placeholder El experto Arthur C. Brooks. (Twitter/@arthurbrooks)
El experto Arthur C. Brooks. (Twitter/@arthurbrooks)

Para el pensador griego, la felicidad no era un objetivo externo, sino un efecto colateral de una vida virtuosa. En su reciente boletín de noticias, El arte y la ciencia de la felicidad, Brooks retoma esta visión y plantea que la clave no está en buscar la felicidad, sino en preparar el terreno para que esta florezca sola. El modo se construye a través de ciertas virtudes que se convierten en hábitos, y que, poco a poco, configuran una forma de vida plena.

Estas diez prácticas, según Brooks, no garantizan una existencia libre de días grises. Pero no se trata de evitarlos, sino de aprender a convivir con ellos. “Sin infelicidad, no podríamos crecer ni generar ideas nuevas”, escribe el experto de forma contundente. Para él, lo importante no es eliminar las emociones negativas, sino aprender a interpretarlas y manejarlas con inteligencia emocional.

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En lugar de depositar nuestras expectativas en grandes logros o momentos perfectos, Brooks propone un enfoque más accesible: realizar pequeños actos cotidianos con intención y afecto. Estos gestos, aunque modestos, tienen el poder de generar esperanza realista y crear el contexto necesario para que la felicidad nos encuentre, sin necesidad de correr tras ella. Quizá el secreto no esté en buscar sin descanso, sino en vivir mejor.

En un mundo donde abundan los consejos sobre cómo ser feliz, desde libros de autoayuda hasta vídeos virales en redes sociales, lo curioso es que, pese a tanto intento, pocas personas pueden decir con certeza que han alcanzado la felicidad. Y es precisamente esta paradoja la que ha captado la atención del profesor de Harvard Arthur C. Brooks, quien cree que una antigua enseñanza de Aristóteles podría arrojar luz sobre el asunto.

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