Con la llegada del verano, las altas temperaturas, la exposición al sol y los cambios de humedad se convierten en los principales enemigos de nuestras plantas de interior y exterior. Las hojas secas, los bordes quemados y el aspecto marchito son señales de que algo no va bien.
Cuidados primordiales para la época estival. (Pexels)
Durante los meses más cálidos, el problema no suele ser únicamente la falta de agua en el sustrato, sino la rápida evaporación que sufre la humedad ambiental. Las hojas, al perder agua por transpiración más rápidamente de lo que la planta puede reponer, terminan secándose, curvándose o mostrando esas antiestéticas manchas marrones.
Para evitarlo, una de las técnicas más recomendadas por los expertos es el uso de bandejas con agua y piedras debajo de las macetas. El funcionamiento es muy simple, en primer lugar debemos colocar una bandeja ligeramente más grande que la base de la maceta y llenarla de pequeñas piedras o guijarros. Después deberemos agregar agua hasta cubrir parcialmente las piedras sin que esta toque directamente el fondo de la maceta para evitar el riesgo de encharcamiento.
Con esta técnica nuestras plantas sobrevivirán al calor del verano. (Pexels)
Este sistema permite que, al evaporarse el agua, se genere una zona de humedad constante alrededor de la planta, imitando las condiciones naturales de muchos ambientes tropicales. De esta forma, las hojas permanecen más hidratadas y resistirán mejor el calor extremo.
Además de la bandeja de humedad, existen otras estrategias complementarias para proteger tus plantas durante el verano. Una de ellas es la de evitar el sol directo en las horas de más calor, regar nuestras plantas a primera hora del día, pulverizar ligeramente sus hojas y revisar el drenaje de las macetas para evitar encharcamientos.
Pulverizar sus hojas, otro de los cuidados que debemos tener en cuenta. (Pexels)
Uno de los errores más comunes que solemos cometer en verano es el de regar con más frecuencia nuestras plantas. Sin embargo, un exceso de agua puede ser igual o más dañino que la sequía, ya que las raíces pueden pudrirse si permanecen constantemente mojadas, debilitando aún más a la planta frente al calor.
Mantener sanas nuestras plantas durante el verano garantiza su capacidad de realizar la fotosíntesis y mantenerse fuertes frente a las exigencias del calor. Aplicando estas técnicas de humedad controlada, podrás conservar toda la vitalidad de tus plantas durante toda la temporada estival sin miedo a que se marchiten.
Con la llegada del verano, las altas temperaturas, la exposición al sol y los cambios de humedad se convierten en los principales enemigos de nuestras plantas de interior y exterior. Las hojas secas, los bordes quemados y el aspecto marchito son señales de que algo no va bien.