Rafa Guerrero, psicólogo infantil: ''No estás perdiendo autoridad si le pides perdón a tu hijo, al contrario. Nuestros niños necesitan vernos como imperfectos''
Rafa Guerrero, psicólogo infantil: ''No estás perdiendo autoridad si le pides perdón a tu hijo, al contrario. Nuestros niños necesitan vernos como imperfectos''
Las palabras de Rafa Guerrero suenan como una llamada al equilibrio y a la autenticidad en la educación
Rafa Guerrero, psicólogo, en una foto de archivo. (Cortesía)
Las relaciones entre padres e hijos no siempre transcurren por caminos fáciles. La convivencia cotidiana, las diferencias de carácter y los inevitables conflictos pueden generar momentos de tensión incluso en los hogares más estables. Sin embargo, lejos de ser algo negativo, estas situaciones pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje y crecimiento emocional para toda la familia, según explica el psicólogo infantil Rafa Guerrero.
El psicólogo subraya que el acto de pedir perdón no debilita la figura de autoridad parental, sino que la humaniza y la hace más cercana. Los niños, asegura, no necesitan padres que aparenten ser infalibles, sino referentes reales que muestren cómo se gestionan los errores, cómo se reparan los daños emocionales y cómo se reestablecen los vínculos después de una ruptura momentánea.
“Los niños necesitan ver adultos imperfectos, que se equivocan, pero también saben reparar”, remarca el especialista, convencido de que mostrar vulnerabilidad no solo fortalece el vínculo familiar, sino que también proporciona a los más pequeños herramientas emocionales esenciales para su desarrollo.
Hay un impacto directo entre el comportamiento de los padres y el de sus hijos. (Pexels)
Además de esta llamada a la humildad y la reparación en la crianza, Guerrero ha abordado en otras entrevistas otro aspecto fundamental de su trabajo: la sobreprotección. Según explica, muchas veces los padres, movidos por sus propios miedos y ansiedades, limitan la libertad de sus hijos sin ser del todo conscientes de ello. Acciones cotidianas como impedir que los niños monten en bicicleta, jueguen libremente o se sirvan un vaso de agua por sí mismos pueden parecer banales, pero envían un mensaje poderoso: “Tú solo no puedes”.
“La sobreprotección ocurre cuando el padre o la madre se dejan guiar por sus propios miedos infantiles”, apunta Guerrero. A su juicio, esta actitud, aunque bienintencionada, termina minando la confianza del niño en sí mismo. “El niño empieza delegando en mamá y papá, y acaba sintiendo que no puede hacer las cosas por sí mismo”. Por eso, el psicólogo invita a los adultos a realizar un ejercicio de introspección y a revisar sus propias inseguridades. Solo así podrán ofrecer a sus hijos un entorno seguro donde equivocarse sea posible, donde pedir perdón sea natural y donde explorar el mundo —con sus riesgos y aprendizajes— sea una parte indispensable del crecimiento.
Las relaciones entre padres e hijos no siempre transcurren por caminos fáciles. La convivencia cotidiana, las diferencias de carácter y los inevitables conflictos pueden generar momentos de tensión incluso en los hogares más estables. Sin embargo, lejos de ser algo negativo, estas situaciones pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje y crecimiento emocional para toda la familia, según explica el psicólogo infantil Rafa Guerrero.