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5 hábitos para mejorar la autoestima más allá de los 50 años, recomendados por la psicóloga Silvia Congost
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5 hábitos para mejorar la autoestima más allá de los 50 años, recomendados por la psicóloga Silvia Congost

A cualquier edad, y especialmente en la madurez, estos hábitos no solo mejoran la relación con uno mismo, sino que se reflejan en todas las áreas de la vida

Foto: Esta es la clave para mantener la autoestima a los 60 años. (Pexels/ Anna Shvets)
Esta es la clave para mantener la autoestima a los 60 años. (Pexels/ Anna Shvets)

Pasados los 50 años, muchas personas experimentan una etapa de transición vital que puede estar marcada por cambios significativos: jubilación, salida de los hijos del hogar, transformaciones en el cuerpo o redefinición del propósito de vida. En ese contexto, la psicóloga especializada en autoestima y relaciones Silvia Congost subraya la importancia de fortalecer la relación con uno mismo. Tal como expone en su libro Autoestima automática (Editorial Zenith), “tener una autoestima fuerte es sentirnos capaces, valiosos y merecedores de lo bueno que deseamos”. Para ello, recomienda una serie de hábitos que, mantenidos con constancia, pueden marcar un antes y un después en el bienestar personal a cualquier edad.

Uno de los pilares fundamentales es vivir de manera consciente. Congost invita a mirarse hacia dentro, a cuestionarse con honestidad quiénes somos, por qué actuamos de ciertas formas y qué nos mueve en la vida. A través de esa introspección podemos despertar la curiosidad por mejorar y comenzar a comprendernos mejor, un paso clave para avanzar con seguridad y autenticidad. Esta práctica se vuelve especialmente significativa a partir de los 50, cuando muchas personas sienten la necesidad de reconectar con su identidad más profunda.

placeholder La autoeficacia puede ser la clave para la autoestima. (Pexels/ Antoni Shkraba Studio)
La autoeficacia puede ser la clave para la autoestima. (Pexels/ Antoni Shkraba Studio)

El segundo hábito esencial es la autoaceptación. Para Congost, aceptar quiénes somos, con nuestras luces y nuestras sombras, es la base de una autoestima sólida. Hacer las paces con el pasado, comprender nuestras heridas y aprender a abrazar nuestras cicatrices es lo que permite dejar atrás la culpa o la autoexigencia extrema. La psicóloga insiste en que aceptar no significa conformarse, sino partir de un lugar de amor propio para crecer con respeto hacia uno mismo.

En tercer lugar, tomar responsabilidad de nuestro bienestar es un paso transformador. No se trata de culpabilizarse, sino de asumir el poder personal para buscar soluciones y apoyos que nos ayuden a evolucionar. Desde leer un libro o hacer terapia, hasta apuntarse a un curso o escuchar charlas inspiradoras, todo lo que promueva el desarrollo personal contribuye a reforzar la autoestima. La madurez emocional que suele llegar a partir de los 50 puede ser una gran aliada en este proceso de acción consciente.

placeholder Poner límites para mejorar nuestra autoestima. (Pexels)
Poner límites para mejorar nuestra autoestima. (Pexels)

Otro hábito clave que Congost destaca es la asertividad. Aprender a decir “no” cuando así lo sentimos, expresar nuestras opiniones sin miedo al juicio, y defender nuestros límites con respeto es indispensable para sentirnos libres y seguros. Muchas personas con baja autoestima temen ser rechazadas si se muestran auténticas, pero una autoestima saludable permite expresarse sin miedo, porque se entiende que el amor propio no depende de la aprobación externa.

Por último, Congost insiste en la importancia de rodearse de un entorno sano. A partir de los 50, muchas relaciones se redefinen y es el momento ideal para elegir conscientemente con quién compartimos tiempo, emociones y proyectos. Buscar vínculos con personas que nos validan, nos respetan y nos permiten ser vulnerables sin temor al juicio es fundamental para sentirnos nutridos emocionalmente y seguir creciendo.

Pasados los 50 años, muchas personas experimentan una etapa de transición vital que puede estar marcada por cambios significativos: jubilación, salida de los hijos del hogar, transformaciones en el cuerpo o redefinición del propósito de vida. En ese contexto, la psicóloga especializada en autoestima y relaciones Silvia Congost subraya la importancia de fortalecer la relación con uno mismo. Tal como expone en su libro Autoestima automática (Editorial Zenith), “tener una autoestima fuerte es sentirnos capaces, valiosos y merecedores de lo bueno que deseamos”. Para ello, recomienda una serie de hábitos que, mantenidos con constancia, pueden marcar un antes y un después en el bienestar personal a cualquier edad.

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