La tos es uno de los motivos más frecuentes de consulta pediátrica, especialmente cuando aparece por la noche y altera el descanso de toda la familia. Sin embargo, la pediatra Lucía Galán, conocida por su labor divulgativa, recuerda que la tos no es una enfermedad en sí misma, sino un mecanismo de defensa natural del cuerpo que ayuda a mantener las vías respiratorias limpias.
No todas las toses son iguales. Galán explica que es importante diferenciar entre la tos provocada por un resfriado común, en la que el cuerpo tose para eliminar el moco acumulado; la tos laríngea, causada por la inflamación de las cuerdas vocales; o la tos bronquial o asmática, que aparece ante un broncoespasmo, cuando los bronquios se estrechan dificultando el intercambio de aire. En este último caso, la tos puede ser un signo de dificultad respiratoria, por lo que siempre conviene acudir al pediatra para identificar su origen.
La pediatra y escritora Lucía Galán durante una entrevista. (Ana Beltrán)
Durante un resfriado común o una infección respiratoria leve, la tos cumple una función protectora al expulsar secreciones y limpiar las vías respiratorias. Aunque resulte molesta, en la mayoría de los casos no necesita tratamiento específico. Aun así, una de las preguntas más frecuentes que los padres plantean en consulta es si deben administrar jarabes para la tos. La respuesta, según Galán, suele ser clara: no.
Los jarabes antitusivos no deben administrarse sin indicación médica, y de hecho no se recomiendan en la infancia. Organismos como la FDA o la OMS desaconsejan el uso de antitusivos y mucolíticos en niños menores de seis años, debido a su escasa eficacia y a los posibles efectos adversos. Además, la Agencia Española del Medicamento prohíbe el uso de codeína en menores de 12 años. La pediatra insiste en que no se trata de eliminar la tos, sino de tratar la causa que la provoca, ya sea infecciosa (neumonía), obstructiva (asma o bronquitis) o inflamatoria (laringitis).
La pediatra y divulgadora Lucía Galán, conocida como 'Lucía, mi pediatra', posa durante una entrevista. (EFE)
Cuando la tos impide el descanso nocturno, Galán recomienda una serie de medidas sencillas para aliviarla: mantener la habitación ventilada y con una temperatura entre 20 y 23 grados; humidificar el ambiente para evitar la sequedad del aire; realizar lavados nasales antes de dormir; ofrecer agua con frecuencia; y, en niños mayores de un año, una cucharadita de miel antes de acostarse, por su efecto calmante en la garganta. También aconseja elevar ligeramente la cabecera de la cama y evitar la exposición al humo del tabaco o a irritantes como ambientadores o perfumes.
Pese a que la mayoría de las toses infantiles son benignas y desaparecen por sí solas, hay señales de alarma que requieren valoración médica. Los padres deben acudir al pediatra si el niño presenta fiebre persistente durante más de tres a cinco días, dificultad para respirar, dolor de oídos o de pecho, mocos espesos o malolientes durante más de diez días, o decaimiento y pérdida del apetito. Y, por supuesto, siempre que los padres tengan la intuición de que algo no va bien.
La tos es uno de los motivos más frecuentes de consulta pediátrica, especialmente cuando aparece por la noche y altera el descanso de toda la familia. Sin embargo, la pediatra Lucía Galán, conocida por su labor divulgativa, recuerda que la tos no es una enfermedad en sí misma, sino un mecanismo de defensa natural del cuerpo que ayuda a mantener las vías respiratorias limpias.