Si alguna vez te has preguntado por qué tu hijo quiere ver Frozen por décima vez o insiste todas las noches con el mismo cuento antes de dormir, la pediatra Carla Orsini tiene la respuesta. En su nuevo libro ‘100 nuevas preguntas y respuestas sobre crianza respetuosa’ (Planeta), la especialista explica que esta repetición no es un signo de aburrimiento ni de falta de curiosidad, sino todo lo contrario: es parte fundamental del desarrollo infantil.
Según Orsini, los niños y las niñas disfrutan de la familiaridad que les da volver una y otra vez a sus historias favoritas. Esa repetición les ofrece seguridad, les ayuda a anticiparse a lo que va a suceder y, al mismo tiempo, favorece su atención, memoria y adquisición del lenguaje.
A los niños les gusta la repetición. (Pexels/ Ketut Subiyanto)
Una vez que dominan la trama, pueden concentrarse en detalles como la entonación, los gestos o las ilustraciones, enriqueciendo así su experiencia. La pediatra señala que esta conducta no es tan distinta de lo que sucede con los adultos cuando vuelven a ver su película favorita o releen un libro.
El aburrimiento también es importante para los niños. (Pexels/ Tima Miroshnichenko)
El fenómeno se vincula también con cómo los adultos perciben el aburrimiento. En una sociedad acostumbrada a llenar el tiempo de actividades, el vacío suele verse como algo negativo. Sin embargo, Orsini recuerda que el aburrimiento puede ser un motor de creatividad y curiosidad en la infancia. “En el aburrimiento nacen grandes ideas, de esto los niños y las niñas saben mucho”, señala.
La especialista anima a los padres y madres a no intervenir de inmediato cuando sus hijos dicen “me aburro”. Dejarles ese espacio, en lugar de organizar un cronograma de actividades constante, contribuye al desarrollo de su autonomía y les permite encontrar nuevas formas de juego. En definitiva, tanto la repetición como el aburrimiento cumplen funciones valiosas en el aprendizaje y crecimiento de los niños.
Si alguna vez te has preguntado por qué tu hijo quiere ver Frozen por décima vez o insiste todas las noches con el mismo cuento antes de dormir, la pediatra Carla Orsini tiene la respuesta. En su nuevo libro ‘100 nuevas preguntas y respuestas sobre crianza respetuosa’ (Planeta), la especialista explica que esta repetición no es un signo de aburrimiento ni de falta de curiosidad, sino todo lo contrario: es parte fundamental del desarrollo infantil.