La búsqueda de la paz interior se ha convertido en uno de los grandes objetivos de nuestro tiempo. Sin embargo, no siempre se recorre el camino adecuado y, en lugar de calma y serenidad, muchas personas acaban acumulando más ansiedad, frustración e insatisfacción emocional.
Tal y como explica Ramiro Calle en un vídeo compartido en Instagram por la cuenta @srwolfhub, este error tiene mucho que ver con la forma en la que nos relacionamos con el ego. Según señala, todos ansiamos la paz, pero la buscamos de manera equivocada, lo que nos lleva a sumar inquietud, desconsuelo y lo que él define como “la fiebre del alma”, es decir, una sensación permanente de insatisfacción.
En sus palabras, quien vive dominado por el ego no puede ser realmente feliz. El ego, lejos de protegernos, nos vuelve frágiles y vulnerables frente a lo que ocurre a nuestro alrededor. “Una persona con ego es muy herible”, afirma, subrayando cómo esa identificación constante con la propia imagen y el deseo de control aumenta el sufrimiento.
El maestro de yoga aclara que el ego es algo que todos tenemos y que forma parte de la condición humana. El problema no es su existencia, sino el papel que ocupa en nuestra vida. Calle plantea una diferencia clara: no es lo mismo tener un ego que permitir que el ego tome las riendas y se convierta en el dueño de nuestras decisiones, emociones y reacciones.
El experto invita a reflexionar sobre si el ego nos domina o no. (Freepik)
Desde su perspectiva, el ego debería ocupar un lugar secundario, como un sirviente al servicio de la conciencia, y no como el centro desde el que se interpreta todo lo que sucede. Cuando ocurre lo contrario, explica, la persona se vuelve más sensible a la crítica, al rechazo y a cualquier circunstancia que cuestione su identidad.
El mensaje final apunta a la necesidad de revisar desde dónde actuamos y pensamos. Aprender a observar el ego, sin identificarnos plenamente con él, sería una de las claves para acercarnos a esa paz que tanto buscamos y que, paradójicamente, suele alejarse cuanto más la perseguimos desde la insatisfacción.
La búsqueda de la paz interior se ha convertido en uno de los grandes objetivos de nuestro tiempo. Sin embargo, no siempre se recorre el camino adecuado y, en lugar de calma y serenidad, muchas personas acaban acumulando más ansiedad, frustración e insatisfacción emocional.