Hay personas que sienten un nudo en el estómago, tensión en el pecho o cansancio constante, pero son incapaces de ponerle nombre a lo que les ocurre. No saben si están tristes, enfadadas o ansiosas. Simplemente “no se encuentran bien”. La psicología tiene un término para describir esta dificultad: alexitimia, un rasgo que afecta a más personas de las que se cree y que explica por qué muchos viven desconectados de sus propias emociones.
La alexitimia no es una enfermedad mental, sino una característica psicológica que se define como la dificultad para identificar, diferenciar y expresar las emociones. El término proviene del griego a- (sin), léxis (palabra) y thymós (emoción), y literalmente significa “sin palabras para las emociones”. Las personas con alexitimia suelen experimentar emociones, pero les cuesta reconocerlas y explicarlas, tanto a los demás como a sí mismas. En lugar de decir “estoy triste” o “me siento frustrado”, describen sensaciones físicas o hechos concretos: dolor de cabeza, malestar corporal o cansancio extremo.
Es un rasgo muy común. (Pexels/ SHVETS production)
Desde la psicología se observa que quienes presentan alexitimia tienden a tener un estilo de pensamiento muy racional y orientado a lo externo. Se centran en lo que ocurre fuera —hechos, tareas, problemas prácticos— y apenas prestan atención a su mundo interior. Esto no implica frialdad ni falta de sentimientos, sino una dificultad para acceder a ellos de forma consciente.
Además, suelen tener problemas para empatizar emocionalmente, no porque no les importen los demás, sino porque les resulta complejo identificar las emociones ajenas cuando tampoco reconocen las propias. Los especialistas señalan que la alexitimia puede tener múltiples orígenes. En algunos casos está relacionada con factores neurobiológicos; en otros, con experiencias tempranas. Crecer en entornos donde las emociones no se nombraban, se invalidaban o se castigaban favorece que la persona aprenda a desconectarse emocionalmente como mecanismo de protección. También puede aparecer asociada a situaciones de estrés crónico, traumas, ansiedad, depresión o trastornos psicosomáticos. De hecho, es frecuente que quienes padecen alexitimia acudan al médico por síntomas físicos recurrentes sin causa orgánica clara, cuando el origen está en emociones no reconocidas ni expresadas.
Cómo mejorar la alexitimia. (Pexels/ Karolina Grabowska www.kaboompics.com)
Vivir desconectado de las emociones tiene un impacto directo en las relaciones personales, la toma de decisiones y el bienestar psicológico. Las personas con alexitimia pueden sentirse vacías, confundidas o desconectadas, y experimentar dificultades para establecer vínculos profundos. Además, al no identificar lo que sienten, les resulta complicado regular sus emociones, lo que puede derivar en explosiones de ira, bloqueos emocionales o malestar persistente. Desde la psicología se advierte que las emociones no expresadas no desaparecen, sino que buscan otras vías de salida, muchas veces a través del cuerpo.
La buena noticia es que la alexitimia no es irreversible. A través de la psicoterapia, especialmente con enfoques centrados en la conciencia emocional, las personas pueden aprender a identificar sensaciones internas, ampliar su vocabulario emocional y conectar progresivamente con lo que sienten. Ejercicios de atención plena, escritura emocional y trabajo terapéutico sobre la historia personal ayudan a reconstruir ese puente con el mundo emocional. No se trata de “sentir más”, sino de entender mejor lo que ya se siente.
Hay personas que sienten un nudo en el estómago, tensión en el pecho o cansancio constante, pero son incapaces de ponerle nombre a lo que les ocurre. No saben si están tristes, enfadadas o ansiosas. Simplemente “no se encuentran bien”. La psicología tiene un término para describir esta dificultad: alexitimia, un rasgo que afecta a más personas de las que se cree y que explica por qué muchos viven desconectados de sus propias emociones.