Durante años, el azúcar ha sido uno de los grandes enemigos de la alimentación saludable. Sin embargo, en un contexto en el que las tendencias nutricionales han virado hacia conceptos como la microbiota o las dietas antiinflamatorias, algunos expertos alertan de que el problema sigue vigente, aunque de forma menos evidente. Es el caso de Ángela Quintas, quien insiste en que el mayor riesgo no está en el azúcar que añadimos de forma consciente, sino en el que consumimos sin darnos cuenta.
“¿Cuánto azúcar crees que estás consumiendo a lo largo del día?”, plantea la experta, invitando a reflexionar sobre un hábito muy extendido: eliminar el azúcar del café o los postres pensando que con ello se reduce su ingesta. Sin embargo, la realidad es más compleja. Gran parte del azúcar que consumimos se encuentra oculto en alimentos que, a priori, no son dulces.
Según explica Quintas, estos azúcares añadidos están presentes en una amplia variedad de productos: desde embutidos y carnes procesadas hasta salsas, sopas, platos preparados o snacks salados. También aparecen en alimentos aparentemente saludables como yogures, bebidas de frutas o mezclas de frutos secos. Su presencia no siempre es evidente, lo que favorece un consumo excesivo sin que el consumidor sea consciente.
Así puedes reducir tus niveles de azúcar. (Pexels / Nataliya Vaitkevich)
El problema no es el azúcar en sí, sino la cantidad. El organismo necesita glucosa para funcionar correctamente, pero cuando se ingiere en exceso, el cuerpo la transforma en grasa a través de un proceso conocido como lipogénesis. Este exceso se almacena y puede contribuir al desarrollo de distintos problemas de salud a largo plazo. Por ello, la experta insiste en la importancia de diferenciar entre azúcares intrínsecos —presentes de forma natural en alimentos como frutas o verduras— y azúcares libres o añadidos, que son los que deben limitarse. La clave está en mantener una alimentación consciente y equilibrada, sin caer en falsas sensaciones de control.
Durante años, el azúcar ha sido uno de los grandes enemigos de la alimentación saludable. Sin embargo, en un contexto en el que las tendencias nutricionales han virado hacia conceptos como la microbiota o las dietas antiinflamatorias, algunos expertos alertan de que el problema sigue vigente, aunque de forma menos evidente. Es el caso de Ángela Quintas, quien insiste en que el mayor riesgo no está en el azúcar que añadimos de forma consciente, sino en el que consumimos sin darnos cuenta.