VIAJE

Sierra Dos Ancares, tierra de leyendas

Cuenta una leyenda que una maga convertida en ciervo recorría los montes de la sierra de los Ancares y que, al ser herida por un cazador
Foto: Sierra Dos Ancares, tierra de leyendas
Sierra Dos Ancares, tierra de leyendas
Fecha
Tags

    Cuenta una leyenda que una maga convertida en ciervo recorría los montes de la sierra de los Ancares y que, al ser herida por un cazador le lanzó una maldición. La de padecer eternamente por estar enamorado y no ser correspondido. Esa leyenda fue recogida posteriormente por Gustavo Adolfo Bécquer en La corza blanca aunque, por aquellas cosas de la vida, el autor la situó en otra región de España. De esta historia se desprende una tradición oral ancestral que tiene mucho de superstición y que se transmite de generación en generación, porque aunque como dicen por la zona, no creen en las meigas, pero haberlas haylas. Por esa razón, cada vez que una tormenta asoma en el cielo las campanas de todas las iglesias de las aldeas  tañen en duelo para que los rayos y los truenos vayan a descargar su enfado y el granizo sobre otro lugar.

    Pero los Ancares, esos montes que se sitúan en Galicia y la provincia de León, cerca del límite de ambas provincias con Asturias, son mucho más que una eterna historia de amor despechado y el miedo a los elementos. Son un espacio natural en el que la mente se evade y las especies protegidas campan a sus anchas. No en vano, la zona ha sido declarada Reserva Natural de la Biosfera por la UNESCO, título que ha ayudado a mantener un ecosistema ideal para especies en peligro de extinción y perfecto para quienes gusten de disfrutar de la naturaleza en estado puro. Entre esas especies que con tanto mimo intentan preservar.

    Madroños , alcornoques y abedules esconden entre sus hojas urogallos, corzos y algunos ejemplares de zorro rojo que pugnan por convertirse en los depredadores por encima del temido lobo que tan  bien retratara el ya fallecido Félix Rodríguez de la Fuente en su serie ‘El hombre y la tierra’.

    En la sierra de los Ancares no sólo se dejan ver plantas y animales, también el hombre y el paso del tiempo han ido dejando su huella. Para los buscadores de historias y de vestigios del pasado, la zona posee una buena muestra de castros prerrománicos que harán sentirse a los profanos como un personaje de los comics de Asterix y Obelix. Y es que estas montañas guardan como muy pocos lugares el legado de los celtas con construcciones como las Pallozas, que, aunque posteriores conservan la estructura de las antiguas construcciones célticas. Las pallozas no son otra cosa que construcciones diáfanas que hasta no hace demasiado tiempo, servían de establo y de vivienda, un lugar en el que hombres y animales convivían para hacer frente a las bajas temperaturas del invierno por estos lares.

    Siglos después de la instalación del pueblo celta, en la época medieval se construyeron los castillos de Doirás y Donís, dos edificaciones que se conservan aún en pie y que conservan el espíritu de la zona y alimentan la leyenda. Esa mitología que acompaña al viajero en su visita a las canteiras de Lampazas y Piornedo. Y es que la localidad de Piornedo es una buena muestra de la forma de vida de los habitantes de la zona y de su forma de entender la vida.

    Una vida tranquila y sosegada como sólo la naturaleza sabe dar, pero que conserva la superchería de los antiguos con el culto al fuego y las leyendas, como la de la Fuente de Campa Barreiro, un lugar en el que, quienes aún crean en la historia de la cierva deberán acudir, tocar tres veces y lograr así el favor de la persona amada. Si no lo logra al menos habrá cumplido con un lugar inigualable, casi se diría de ensueño y regresar con una imagen de cuento en la retina.