Carlota Casiraghi y Carolina de Mónaco, la entrevista en la que se mojan más que nunca
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Carlota Casiraghi y Carolina de Mónaco, la entrevista en la que se mojan más que nunca

Madre e hija protagonizan un espectacular reportaje en el que hablan muy abiertamente de cómo ha sido y cómo es su vida

Foto: Carlota Casiraghi y Carolina de Mónaco, la entrevista en la que se mojan más que nunca
Carlota Casiraghi y Carolina de Mónaco, la entrevista en la que se mojan más que nunca

Es muy insólito que Carlota Casiraghi y Carolina de Mónaco hablen de su vida personal. Mucho menos que lo hagan juntas. Esa proeza la ha logrado 'Madame Figaro', que ha conseguido que la princesa de Hannover y su hija, fruto de su segundo matrimonio con el recordado Stefano Casiraghi, posen juntas y establezcan un diálogo público de enorme calado por las revelaciones que han realizado.

La entrevista comienza abordando una cuestión que a Carlota le apasiona, la filosofía, y subraya que todas las pasiones son difícilmente explicables y que esta en concreto comenzó por "mi gusto por los libros, siempre los he amado, incluso antes de saber leer". Una coincidencia que comparte con su madre: "A mí me pasó lo mismo, cuando era niña quería leer libros para adultos. Creo que es algo que les pasa a las chicas. Cogía libros de la biblioteca de mis padres sin entender nada desde la primera a la última línea". Y, por cierto, uno de los libros favoritos de Carlota es una joya del siglo XIX, 'Rojo y negro', de Stendhal.

La hija de Rainiero de Mónaco y Grace Kelly también aborda la cuestión de cómo fue su educación: "Era un poco vestigio del siglo XIX. No veíamos mucho a nuestros padres, tenía una niñera inglesa y un ama de llaves francesa. Estudié en el internado femenino Saint-Mur, me encantaba la escuela y era buena estudiante. (...) La educación de mis hijos no tiene nada que ver con la que recibí".

Unas palabras que corrobora su hija Carlota, que está casada con el productor cinematográfico Dimitri Rassam: "Tuvimos mucha libertad, lo que no significa que no estuvieran pendientes de nosotros. Se nos permitió disfrutar de una soledad muy beneficiosa y esto sirvió para construir una imaginación portentosa". A lo que Carolina apostilló: "Les decía a mis hijos que podía mostrarles la puerta, enseñarles a hacer llaves, pero solo ellos encontrarían la manera de abrirla".

Foto: Dimitri Rassam, marido de Carlota Casiraghi, comienza a levantar cabeza

Carlota Casiraghi también dejó de manifiesto que ciertos clichés no tienen por qué ser verdaderos en cuestiones de esta naturaleza: "No fuimos mimados por preceptores a domicilio. Muy pronto asistimos a escuelas públicas en el campo y es muy educativo enfrentarse a la diversidad humana y social".

Unas de las declaraciones más sorprendentes de Carolina son las relacionadas con sus padres y la influencia que tuvieron en su educación: "Si hay algo con lo que no estoy familiarizada y con lo que menos afinidad tengo es con el cine. ¿Quizás porque estaba ahí? -en alusión a su madre, la estrella Grace Kelly-. No soy muy cinéfila y mi cultura cinematográfica acaba en 1980: conozco sobre todo películas antiguas. Mi gusto por la cultura viene de otra parte, no de mis padres, que no eran ávidos lectores a diferencia de mis abuelos. Se lo debo a los maravillosos maestros que tuve de niña y a la universidad".

Carlota Casiraghi, en una imagen de archivo. (Reuters)
Carlota Casiraghi, en una imagen de archivo. (Reuters)

Otra cuestión de gran trascendencia que se aborda es la identidad monegasca, y Carolina lo tiene clarísimo: "Paradójicamente, la imagen caricaturesca y exótica -palacio, casino y balnearios- se convierte en ocasiones en uno de sus principales atributos: aquí los artistas y los filósofos bajan la guardia, lo que permite mantener intercambios más libres e interesantes. Volviendo a las raíces, son muy ligures (un conjunto de pueblos y etnias que vivían en el sur de Francia y el noroeste de Italia). Y en el espíritu y la tradición hay algo muy genovés. Sí, nos sentimos un poco italianos".

En cuanto a las raíces americanas, Carolina mantiene que "no hay mucho en nosotros, aunque pasamos algún tiempo allí e incluso mi hermano estudió allí. Mis abuelos estadounidenses eran inmigrantes de primera generación: mi abuela nació en Alemania y mi abuelo fue el único nacido en Estados Unidos, todo el resto de su familia era irlandesa y los irlandeses siempre han albergado cierta desconfianza hacia los estadounidenses. Todo esto forma parte de la leyenda familiar. Somos estadounidenses en el sentido europeo, no como si nos hubiéramos caído del Mayflower para fundar Nueva Inglaterra".

Foto: Esta es la poderosa razón por la que Carolina de Mónaco no se divorcia de Ernesto de Hannover

También abordaron la importancia y el peligro de las redes sociales. Carolina de Mónaco lo tiene claro y las califica de "algo muy violento". A lo que su hija apostilla: "Todo el mundo tiene derecho a su privacidad, pero hoy todos ven su vida sobreexpuesta". Carlota mantiene que "nos han vendido la idea de conectar el mundo y vemos a menudo que las redes sociales conducen a una enorme soledad. ¿De qué sirve tener 4.000 amigos virtuales? Quizás sea más inteligente salir de casa y ver a uno o dos amigos de verdad".

¿Son feministas Carolina y Carlota? Según la princesa de Hannover, "pertenezco a una generación en la que la cuestión estaba muy viva. Todavía recuerdo a mi madre diciéndome de buena fe: 'No necesitas ir a la escuela'. También encontré a un profesor universitario que me dijo con una crueldad inaudita: 'Estás ocupando el lugar de un estudiante que se lo merezca'. Pero siempre quise superar los obstáculos. Siempre sentí que competía con los chicos: quería hacerlo mejor que ellos, en el colegio o en el rendimiento deportivo. No tenía por qué ser algo glorioso, pero esto de ser competitiva me ha perseguido muchos años. A los 20 años ya era así. Después de esto, por supuesto".

Las dificultades de ser mujer

Carlota, por su parte, dice que "ser mujer y querer expresar tu singularidad es una lucha, sea cual sea tu puesto. Es una lucha, no una guerra, pero no es una cosa fácil. Con el pretexto de que las mujeres se han emancipado, que se les permite tener una carrera, hijos, sin dejar de ser deseables, en la actualidad vemos menos la parte de sacrificio del hecho de ser mujer".

Carolina de Mónaco dice que pensar en la belleza "es un aburrimiento" y que "es un defecto que yo no tengo", pero Carlota matiza que "francamente, no es bueno envejecer. Ahora no me concierne, pero puedo ver cuán frágiles son las mujeres, cuán heridas se sienten en un momento en el que la envoltura del cuerpo es tan importante".

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