El rey Juan Carlos aterrizó, este jueves, en el aeropuerto de A Coruña. Se mostró sonriente y feliz. Así, acompañado por su amigo Pedro Campos, puso rumbo a Sanxenxo para participar en la décima edición de la regata que lleva su nombre. Aunque sí se esperaba la visita de algunos familiares, como en otras ocasiones, ha sorprendido la presencia de Irene Urdangarin. Abuelo y nieta no se veían desde hace dos años y, este sábado, protagonizaron un emotivo reencuentro. Todo en presencia de la infanta Elena. El encuentro también se ha leído en clave estilística: como dos generaciones de mujeres de la realeza se presentan en público en un marco desenfadado.
La infanta Elena apostó por un look funcional y cómodo, acorde a la jornada marinera. Así, la royal eligió un pantalón vaquero recto de azul clásico que combinó con una chaqueta beige estilo safari, con bolsillos de plastrón. Como se puede ver en las fotografías, bajo la prenda, la hermana de Felipe VI portó una camisa de rayas que aportaba frescura y desenfado. Respecto al calzado, optó por unas zapatillas deportivas Adidas en gris. Esta elección es un reflejo del confort que prima en este tipo de visitas familiares alejadas del protocolo. Completó el conjunto con un bolso negro de tamaño medio y una gorra roja.
La infanta Elena en Sanxenxo. (Europa Press)
El estilo de Irene Urdangarin fue diferente. La hija de la infanta Cristina lució más juvenil y con un toque de elegancia clásica. La joven se decantó por una camisa blanca clásica, sutilmente abierta en el escote, que combinó con unos pantalones de pinza a rayas en azul marino con finas líneas en tono tostado. También llevó una blazer a juego. Ese guiño a la sastrería, poco habitual en looks relajados, aportaba sofisticación. Además, como complementos llevó un bolso negro de asa corta y unos botines discretos. La melena suelta reforzó la imagen de espontaneidad.
Irene Urdangarin en Sanxenxo. (Europa Press)
Irene Urdangarin, hija de la infanta Cristina saluda a su abuelo, el rey Juan Carlos. (EFE)
Unas horas más tarde, la infanta Elena apareció con un cambio de look que refleja su carácter práctico y la versatilidad que acostumbra en este tipo de jornadas. La royal sustituyó la chaqueta beige que lució por la mañana por una cazadora azul marino, mucho más acorde con el atardecer en el puerto de Pontevedra. El nuevo conjunto, más sobrio, lo combinó con pantalones oscuros y las mismas zapatillas deportivas grises. Por su parte, Irene Urdangarin apostó por la sobriedad juvenil con un punto de sofisticación: un chaqueta ligera gris y vaqueros rectos. También añadió un amplio pañuelo crudo que se convirtió en la pieza clave de su estilismo.
El segundo look de la infanta Elena. (Gtres)
El cambio de look de Irene Urdangarin. (Gtres)
Los cuatro looks pese a su variedad, comparten el mismo propósito: proyectar cercanía y sencillez en un contexto familiar y privado. También ponen de relieve el cambio generacional en la manera de entender la moda dentro de la realeza española. La infanta Elena, fiel a su estética práctica, se mueve entre el sport desenfadado y la funcionalidad marinera. Irene Urdangarin comienza a perfilar un estilo más pulido y versátil. En este contraste se aprecia cómo las nuevas generaciones abogan por códigos actuales, mientras que las mayores se mantienen firmes en su sello constante y reconocible.
El rey Juan Carlos aterrizó, este jueves, en el aeropuerto de A Coruña. Se mostró sonriente y feliz. Así, acompañado por su amigo Pedro Campos, puso rumbo a Sanxenxo para participar en la décima edición de la regata que lleva su nombre. Aunque sí se esperaba la visita de algunos familiares, como en otras ocasiones, ha sorprendido la presencia de Irene Urdangarin. Abuelo y nieta no se veían desde hace dos años y, este sábado, protagonizaron un emotivo reencuentro. Todo en presencia de la infanta Elena. El encuentro también se ha leído en clave estilística: como dos generaciones de mujeres de la realeza se presentan en público en un marco desenfadado.