Duro golpe para la princesa Mette-Marit tras sus mensajes con Epstein: la mayoría de los noruegos no la quieren como reina, en datos
Tras la revelación de la cercana amistad de la esposa de Haakon de Noruega y el magnate, su posición se ha visto comprometida
La crisis que atraviesa la familia real noruega se intensifica y alcanza uno de sus momentos más delicados. Ha comenzado el juicio contra Marius Borg, hijo de la princesa heredera e hijastro del príncipe Haakon, quien se enfrenta a al menos 38 cargos. El joven niega la mayoría de las acusaciones, aunque ha reconocido su responsabilidad en un delito de tráfico de drogas. A esta situación, se suma la reciente aparición de Mette-Marit en archivos del gobierno de Estados Unidos, que revelan su estrecha relación con el controvertido magnate.
Como patrona de varias asociaciones, la princesa Mette-Marit ha visto comprometida su figura. La Cruz Roja Noruega afirmó que era “un asunto serio” y la fundación ‘Sex and Society’ decidió excluir a la esposa del príncipe Haakon del premio Shameless. “Muestran un amplio contacto entre la princesa heredera y el fallecido Jeffrey Epstein, quien fue condenado por delitos sexuales contra menores”, afirmaron en un comunicado.
En pleno recrudecimiento de la crisis que rodea a Mette-Marit, el Parlamento noruego ha vuelto a respaldar de forma clara la continuidad de la monarquía. La cámara ha votado este martes a favor de mantener el sistema actual, con 141 diputados apoyando la monarquía frente a 26 que se han pronunciado a favor de instaurar una república. Como es habitual tras cada elección parlamentaria, el Partido Socialista de Izquierda presentó de nuevo una propuesta para abolir la institución monárquica, una iniciativa que, una vez más, fue rechazada sin sorpresas, aunque en un contexto político y social especialmente delicado para la Casa Real.
Una situación que, pese al respaldo político a la institución, ha generado una notable inquietud tanto en el Gobierno como en la oposición. El primer ministro y líder del Partido Laborista, Jonas Gahr Støre, manifestó estar de acuerdo con la admisión de una "falta de criterio" por parte de la princesa Mette-Marit. En la misma línea se pronunció la líder del Partido Conservador, Erna Solberg, quien respaldó las palabras de su rival político y añadió: "Es simplemente triste lo que está ocurriendo en los medios en estos momentos, y solo la honestidad puede ponerle fin", según recoge VG.
Sin embargo, la opinión pública muestra señales evidentes de desgaste. Según una nueva encuesta de InFact para VG, el 44 % de los noruegos considera que Mette-Marit no debería llegar a ser reina, frente a un 32,5 % que sí la apoya, mientras que un 22 % se muestra indeciso. El respaldo a la monarquía también ha caído de forma significativa: del 72 % en 2025 al 60,9 % en 2026, al tiempo que el apoyo a una república ha aumentado del 17 % al 27,4 %. Además, la mitad de los encuestados asegura haber cambiado su percepción de la monarquía en el último año en sentido negativo, un dato que refleja el impacto directo de la crisis actual en la confianza ciudadana hacia la institución.
Una situación que, aunque no supone una amenaza inmediata para la familia real, sí deja al descubierto una fisura en una imagen hasta ahora considerada modélica. «Un divorcio sería deseable y previsible, pero desconocemos la influencia que ella ejerce sobre su marido en un momento en el que la salud del rey Harald parece especialmente delicada», señalaba el historiador y experto en casas reales Ricardo Mateos Sáenz de Medrano en declaraciones a Vanitatis. Por el momento, solo queda esperar a ver cómo evolucionan los acontecimientos y qué novedades surgen en el caso de Marius, un proceso judicial que se prolongará durante siete semanas.
La crisis que atraviesa la familia real noruega se intensifica y alcanza uno de sus momentos más delicados. Ha comenzado el juicio contra Marius Borg, hijo de la princesa heredera e hijastro del príncipe Haakon, quien se enfrenta a al menos 38 cargos. El joven niega la mayoría de las acusaciones, aunque ha reconocido su responsabilidad en un delito de tráfico de drogas. A esta situación, se suma la reciente aparición de Mette-Marit en archivos del gobierno de Estados Unidos, que revelan su estrecha relación con el controvertido magnate.