La reina Sofía y sus hijas, la infanta Elena y la infanta Cristina, viven el Jueves Santo en Cartagena entre vítores y aplausos
La madre del rey Felipe y sus hermanas han viajado hasta Murcia para ver la procesión del Silencio y del Cristo de los Mineros en Cartagena
La ciudad de Cartagena (Murcia) vivió este Jueves Santo una de esas jornadas destinadas a quedar en la memoria colectiva. La presencia de la reina Sofía, acompañada por sus hijas, la infanta Elena y la infanta Cristina, otorgó un carácter especialmente simbólico a la noche en la que la ciudad celebra una de sus procesiones más solemnes: la del Silencio y el Santísimo Cristo de los Mineros. La alcaldesa, Noelia Arroyo, fue la encargada de acompañar a la madre y las hermanas del rey Felipe durante su visita que por las calles de Cartagena.
La llegada de la reina Sofía y sus hijas generó una gran expectación entre los ciudadanos que se congregaron en distintos puntos del centro histórico. Antes de que comenzara la procesión, la reina eméritas y las infantas fueron recibidas entre aplausos y vítores, reflejo del afecto que la ciudad de Murcia ha mostrado siempre hacia la familia real. Desde el primer momento, la jornada se desarrolló en un ambiente de cercanía institucional y orgullo local por mostrar una de las tradiciones más representativas de la ciudad.
El punto de partida del recorrido institucional fue la plaza del Rey, donde la alcaldesa dio la bienvenida a las invitadas. Arroyo destacó el vínculo especial que la reina mantiene con Cartagena, una ciudad que ha visitado en numerosas ocasiones a lo largo de las últimas décadas. Según subrayó, "la presencia de doña Sofía en actos clave de la vida cultural e institucional cartagenera demuestra el cariño constante que la monarca ha mostrado hacia la ciudad".
De hecho, la alcaldesa recordó que la reina emérita ha seguido de cerca algunos de los grandes hitos de transformación de Cartagena. Entre ellos mencionó su interés por las excavaciones del Teatro Romano de Cartagena, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de España en las últimas décadas. También estuvo presente en momentos destacados como la inauguración del Auditorio y Palacio de Congresos El Batel o la entrega de la bandera de combate a la Fuerza de Acción Marítima, vinculando así su figura a la historia, la cultura y la tradición naval de la ciudad.
Tras el recibimiento oficial, la reina y sus hijas realizaron un breve paseo a pie por el eje histórico de Cartagena. El recorrido incluyó calles emblemáticas del centro, hasta llegar a la sede de la Cofradía California, donde numerosas personas aguardaban la llegada de la reina. Allí firmó en el Libro de Honor y tuvo ocasión de visitar la iglesia de Iglesia de Santa María de Gracia, donde pudo contemplar los tronos preparados para la salida procesional.
Durante la visita, la madre del rey Felipe mostró especial interés por conocer el origen y la evolución de la Semana Santa cartagenera. Según explicó la alcaldesa, uno de los aspectos que más llamó su atención fue el orden y la precisión que caracterizan a los desfiles procesionales de la ciudad, una seña de identidad que distingue a esta celebración declarada de gran interés turístico.
Como gesto de agradecimiento por su visita, las autoridades locales hicieron entrega a la reina y a las infantas de varios obsequios con fuerte identidad cartagenera. Entre ellos destacaba un pañuelo de seda pintado a mano por la artesana Rosa Torres, inspirado en la cávea del Teatro Romano. También recibieron un broche con forma de capitel corintio bañado en plata, reproducción de una pieza original de época de Augusto hallada en el yacimiento arqueológico.
A estos presentes se sumaron unos colgantes con forma de cola de ballena, un símbolo que rinde homenaje a los cetáceos que transitan por la costa cartagenera y a la profunda tradición marinera de la ciudad. Con estos detalles se quiso reflejar la identidad histórica, cultural y natural de Cartagena.
La visita culminó con el momento más esperado de la noche: la salida de la Procesión Solemne del Silencio y del Santísimo Cristo de los Mineros, organizada por la Cofradía California. Desde los balcones de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Cartagena, la reina, las infantas y las autoridades pudieron contemplar el cortejo en un ambiente de absoluto recogimiento.
En ese instante, la ciudad quedó envuelta en una atmósfera única. Como marca la tradición, los comercios apagaron sus luces al paso de la procesión, mientras el silencio solo era interrumpido por el rítmico golpe del mazo. Un momento de solemnidad que impresionó a las visitantes y que refleja la esencia más profunda de la Semana Santa de Cartagena, donde tradición, fe e identidad local se funden en una experiencia única.
La ciudad de Cartagena (Murcia) vivió este Jueves Santo una de esas jornadas destinadas a quedar en la memoria colectiva. La presencia de la reina Sofía, acompañada por sus hijas, la infanta Elena y la infanta Cristina, otorgó un carácter especialmente simbólico a la noche en la que la ciudad celebra una de sus procesiones más solemnes: la del Silencio y el Santísimo Cristo de los Mineros. La alcaldesa, Noelia Arroyo, fue la encargada de acompañar a la madre y las hermanas del rey Felipe durante su visita que por las calles de Cartagena.