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ENFRENTADOS DESDE SU NOVIAZGO CON PREYSLER

La paz reina por fin en la familia de Vargas Llosa

La relación con sus hijos se rompió cuando Mario Vargas Llosa comenzó a salir con Isabel Preysler, algo que afectó a su papel como abuelo. Ahora todo parece volver a la calma

Foto: Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler en una imagen de archivo. (Getty)
Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler en una imagen de archivo. (Getty)

Han pasado cuatro años desde que Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa se convirtieran en los novios del año, una relación que no tiene fecha de boda ya que, como aseguraba Presyler en su última aparición pública para amadrinar el desfile de Pedro del Hierro, “no lo necesitamos. Estoy feliz y es la primera vez que no estoy casada. Me gusta ser novia”.

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Al nobel, en cambio, sí le gustaría cambiar por tercera vez de estado civil, pero por ahora no es posible por un trámite burocrático en Arequipa, ciudad en la que nació y donde se encuentra inscrito el matrimonio con Patricia Llosa, de la que está divorciado en España.

Precisamente la separación de Mario y Patricia hizo que los tres hijos tomaran partido. Morgana y Gonzalo por la madre; Álvaro, por su parte, se colocó junto al que era hasta ese momento cabeza de familia.

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler en una imagen de archivo. (Getty)
Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler en una imagen de archivo. (Getty)

Hubo declaraciones y contradeclaraciones por parte de los Vargas Llosa y varios comunicados del nobel. Lo llamativo de estos enfrentamientos era que iban dirigidos hacia Isabel Preysler, que al fin y al cabo era una señora viuda y libre cuya única responsabilidad fue haberse enamorado. En el caso de echar culpas (que no había por qué), el escritor sí estaba casado y había celebrado varios meses antes su cincuenta aniversario de boda con Patricia.

Durante un tiempo largo, Morgana y Gonzalo no querían saber nada de su padre y eso trajo como consecuencia que el progenitor tampoco pudiera ejercer de abuelo. La ruptura filial fue muy dura para los dos bandos, que un buen día decidieron que no tenía sentido mantener el distanciamiento familiar.

Patricia Llosa en una imagen de archivo. (EFE)
Patricia Llosa en una imagen de archivo. (EFE)

Morgana fue el nexo de unión para que las aguas volvieran a su cauce, como así fue. Este último cumpleaños del abuelo Mario ha sido muy diferente a los anteriores, cuando se encontraba en Buenos Aires, ciudad a la que viajó acompañando a los Reyes en la visita institucional a Argentina. Y no solo porque los nietos le hayan felicitado por su 83 aniversario a través de sus redes sociales, sino porque también lo han hecho personalmente. En unas imágenes publicadas por Morgana en su cuenta de Instagram, se puede ver a Mario Vargas Llosa sonriente y feliz con sus niñas.

Morgana Vargas Llosa, hija del escritor peruano y premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa. (EFE)
Morgana Vargas Llosa, hija del escritor peruano y premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa. (EFE)

Su hija Morgana se desplazó después hasta Córdoba, donde se celebró el Congreso de la Lengua en la que participaba el escritor. Una reunión familiar que demuestra que el tiempo coloca las piezas de la vida en su sitio.

En este viaje no le acompañaba Isabel Preysler ya que, como anunció Vanitatis, se quedó en Madrid para estar presente en el parto de su hija Ana, el cual se adelantó unas semanas.

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