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Brigitte Bardot, a través de su marido: los últimos meses, la Fundación y un detalle clave sobre su fortuna
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RETRATO ÍNTIMO

Brigitte Bardot, a través de su marido: los últimos meses, la Fundación y un detalle clave sobre su fortuna

Bernard d’Ormale y la actriz se dieron el 'sí, quiero' en 1992 y, desde entonces, sus caminos nunca se separaron hasta el pasado 28 de diciembre, cuando murió

Foto: Brigitte Bardot, en 'El desprecio'. (IMDb)
Brigitte Bardot, en 'El desprecio'. (IMDb)

La luz de Brigitte Bardot se apagó el pasado 28 de diciembre a los 91 años. Su deceso marcó el final de una de las figuras más influyentes del cine europeo del siglo XX. Pero no solo eso. También el de una mujer que llevaba años alejada de la industria y del relato oficial. La actriz se retiró joven, cuando copaba titulares en prensa internacional. Y consiguió vivir sus últimos días sin estar en el foco mediático. Lo hizo en Saint-Tropez, donde vivió con su marido, Bernard d’Ormale, con quien selló su amor en 1992. Con él, como deslizó, encontró lo que tanto había buscado: una vida tranquila.

Su muerte ha dejado sumido en la más profunda de las tristezas a d’Ormale. Incluso, como ha confesado a ‘Le Parisien’, aún no es consciente del todo. "Por la noche, a veces creo que está en la cama", explica. "Todavía me descubro diciendo: ‘Espera, ya voy’". Y resume esa sensación con una frase en la que evidencia que su ausencia es muy notoria: "Hay un vacío, una presencia que no está". También ha querido hablar de cómo vivió el funeral del mito francés, que tuvo lugar el 7 de enero: "Me quedé atónito, no podía hablar. Era precioso, todas esas margaritas naranjas, su flor y color favoritos. Estaba magnífica, sin arrugas, una serenidad…".

placeholder Brigitte Bardot y Bernard d'Ormale en París en 1992, año en el que se conocieron y se casaron. (Gtres)
Brigitte Bardot y Bernard d'Ormale en París en 1992, año en el que se conocieron y se casaron. (Gtres)

Como decíamos, su historia de amor comenzó en los años noventa y, desde entonces, sus caminos nunca se separaron. "Consiguió que su amiga me invitara a un restaurante y su sonrisa deslumbrante hizo el resto", explica Bernard d'Ormale sobre su primera cita. Además, algo que ambos tenían en común es su lucha por la protección animal. Una causa social que Brigitte Bardot abanderó hasta sus últimos días. "Incluso de niño, nunca me gustó la carne. Quizá esto fue lo que nos unió, además de su irresistible sonrisa", apunta.

También ha querido compartir cómo fueron los últimos meses, que no fueron nada fáciles. D'Ormale habla sin rodeos del deterioro físico de Bardot y recuerda que ella lo despertaba repitiendo que "ya no aguantaba" y cómo llegó un momento en el que "los analgésicos dejaron de hacer efecto". Cabe apuntar que, como anunció él durante el funeral, ella padecía cáncer. Aun así, insiste en que el desenlace fue tranquilo y que "se fue en paz". Además, ha querido despejar las dudas sobre el futuro de la Fundación Brigitte Bardot, aseverando que existe “una junta directiva muy sólida” y negando cualquier inquietud económica.

placeholder Bernard d'Ormale, viudo de Brigitte Bardot, en el funeral de la actriz en Saint-Tropez. (Gtres)
Bernard d'Ormale, viudo de Brigitte Bardot, en el funeral de la actriz en Saint-Tropez. (Gtres)

Por último, ha querido zanjar las especulaciones sobre la fortuna de Bardot. "No era materialista". Y resume su muerte como "la desaparición de un mundo". Con todo lo que eso implica: conocimiento, belleza y errores. Al hablar de ella en lo personal, la describe como una mujer apasionada, de carácter y sensibilidad. Incluso está convencido de que "podría haber sido escritora". Y destaca cuando cogía la guitarra sin pretensiones o cuando se ponía a bailar. Escenas simples que, según él, definían mejor a Brigitte Bardot que cualquier imagen construida alrededor de su fama.

La luz de Brigitte Bardot se apagó el pasado 28 de diciembre a los 91 años. Su deceso marcó el final de una de las figuras más influyentes del cine europeo del siglo XX. Pero no solo eso. También el de una mujer que llevaba años alejada de la industria y del relato oficial. La actriz se retiró joven, cuando copaba titulares en prensa internacional. Y consiguió vivir sus últimos días sin estar en el foco mediático. Lo hizo en Saint-Tropez, donde vivió con su marido, Bernard d’Ormale, con quien selló su amor en 1992. Con él, como deslizó, encontró lo que tanto había buscado: una vida tranquila.

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