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Tokio: todo lo que puedes hacer este otoño en la capital japonesa

Desde asistir a la ceremonia del té hasta beber cerveza en uno de esos miradores de lujo que tiene esta ciudad que coquetea con la vanguardia mientras sigue amando a la tradición

Foto: Panorámica de Tokio con sus cumbres arquitectónicas. (Foto: Turismo de Tokio)
Panorámica de Tokio con sus cumbres arquitectónicas. (Foto: Turismo de Tokio)

Tokio, es cierto, no se encuentra a la vuelta de la esquina, pero está en la dirección del sol naciente y llamándonos a gritos otra vez, pero en silencio, eso sí, que esto es Japón y ruidos pocos. Ahora se trata de todas las cosas que se pueden hacer entre sus márgenes este otoño. Desde la ceremonia del té, la auténtica, hasta darle a la cerveza a muchos metros de altitud con las impagables vistas de la ciudad que parece del futuro en pleno presente, y hay mucho más. No queremos olvidarnos de lo mejor: el rojo del paisaje otoñal.

El Shinjuku Gyoen National Garden de Tokio en otoño. (Foto: JNTO. ©Yasufumi Nishi)
El Shinjuku Gyoen National Garden de Tokio en otoño. (Foto: JNTO. ©Yasufumi Nishi)

1. La ceremonia del té. Conocida como sado, es todo un ritual, por supuesto zen, que consiste en confirmarse en la fe de vivir el presente. Nuestro 'carpe diem' (bueno, del poeta latino Horacio). Se celebra en un lugar tranquilo, con cuencos y utensilios de diseño exquisito -Japón es así-, se sirven dulces y té, y se da alas a la contemplación, algo muy propio, pero también a la conversación, el silencio roto. Durante los meses de septiembre y octubre.

La auténtica ceremonia del té. (Foto: Turismo de Tokio)
La auténtica ceremonia del té. (Foto: Turismo de Tokio)

2. Cervezas a 500 metros. En una cervecería de las llamadas 'beer garden' que está ubicada en uno de los puntos más altos de Tokio, nada menos que a 500 metros. Esto quiere decir que no solo podrás tomarte las cervezas a la luz de la luna, sino que casi la podrás tocar (la luna) y no por el efecto del alcohol. Hasta el 15 de octubre, el garito ofrece también 30 platos típicos japoneses en su terraza y su jardín. No se puede pedir más. Pregunta por el Monte Takao Beer Mount. Por cierto, al Monte Takao los tokiotas van de senderismo, más ahora que es otoño. Hay hasta ocho sendas -el número de la suerte aquí- que pasan por un templo budista o un jardín botánico. Ah, y tiene funicular.

¿Te imaginas beberte una cerveza a 500 metros de altura?
¿Te imaginas beberte una cerveza a 500 metros de altura?
3. La gran fiesta del ramen. O lo que es lo mismo, el Tokyo Ramen Show, que aquí todo se hace muy silenciosamente pero a lo grande -ya sabemos que hay jornadas en Madrid, pero no es igual-. ¿Eres un foodlover? Pues del 26 de octubre al 5 de noviembre podrás probar los mejores platos de este cocido japonés en el que brillan con luz propia los fideos, los llamados Gotochi Ramen, y otros con sabores únicos dignos de gastrofestival.

4. Un paseo por las alturas. Este Nueva York nipón hay que verlo como un pájaro desde alguno de sus edificios más señeros, caso de la Torre de Tokio, con dos miradores (a 150 y a 250 metros) y sus características luces (naranja en invierno, blanca en verano); la Tokyo SkyTree, la del Cielo, con sus 643 metros de altura (podrás asomarte desde 350 y 450 metros); el Tokyo Metropolitan Government Building, que tiene dos observatorios gratuitos en cada una de sus dos torres, en el piso 45 (a 200 metros), o dos de sus más glamourosos restaurantes, el Ginza Sky Lounge o el Tenku Loungue Top of Tree. La experiencia, claro, será de vértigo. Balcones desde los que contemplar, además del bosque arquitectónico urbanita, el santuario de Meiji o el mítico monte Fuji.

La Torre del Cielo, uno de los 'ochomiles' de Tokio. (Foto: Turismo de Tokio)
La Torre del Cielo, uno de los 'ochomiles' de Tokio. (Foto: Turismo de Tokio)

5. ¿Más ganas de tradición? Si te has dado un baño de vanguardia y modernidad en el Manhattan tokiota, es hora de vivir a tope la tradición. Por ejemplo, participando en el festival Oeshiki como uno más. Tendrás que dirigirte (a mediados de octubre) al templo Ikegami Honmon-ji, el lugar sagrado donde se conmemora la muerte del fundador del budismo nichiren. Serás testigo de una ceremonia ancestral con 730 años detrás, de cómo unas 3.000 personas recorren las calles con linternas mandō, decoradas con flores de cerezo, mientras suena la música tradicional y se redondea la noche nipona.

El Oeshiki Festival en su apogeo. (Foto: Turismo de Tokio)
El Oeshiki Festival en su apogeo. (Foto: Turismo de Tokio)

6. La hora de pedir buena fortuna. O la hora del gallo, de su festival, el Tori-no-ichi, que será entre el 11 y el 23 de noviembre en templos budistas y sintoístas de todo Japón. Es el momento en el que agricultores y comerciantes van a la feria para comprar el kumade, un rastrillo de bambú que, según manda la tradición, atraerá la buena suerte de la misma manera que recoge las hojas del suelo. Tal cual. En Tokio, lo tienes en los templos Chōkoku (budista) y Ōtori (sintoísta), en el barrio de Asakusa. Y luego está el amuleto de la suerte, el maneki-neko, ese gato blanco con la pata levantada que está en todas partes y que nació en el santuario Imado-jinja. Su figura también está en el templo de Gotokuji. Hay que acariciarlo para atraer la felicidad.

Los maneki-neko en el templo de Gotokuji. (Foto: Turismo de Tokio)
Los maneki-neko en el templo de Gotokuji. (Foto: Turismo de Tokio)

7. La ciudad de los libros más grande del mundo. Tokio tiene de todo y en ese todo está el distrito de Jinbo-cho, en el barrio de Chiyoda, que es el lugar que tiene más libros por metro cuadrado de todita la capital japonesa. Esos libros centenarios de segunda mano, esos manuscritos, esos mapas antiguos. Y no solo eso, sino que del 27 de octubre al 5 de noviembre celebra el festival Kanda Used Book. Libros por las calles, un ambiente literario único. No olvidemos que esta es la ciudad del shopping; ahí están sus calles comerciales, las shotengai, y sus mercados. Aquí también podrás hacerte con antigüedades y objetos curiosos, y degustar platos japoneses a buen precio en cualquiera de sus restaurantes. No es casualidad: es territorio universitario.

El festival Kanda Used Book, toda una fiesta literaria. (Foto: Turismo de Tokio)
El festival Kanda Used Book, toda una fiesta literaria. (Foto: Turismo de Tokio)

8. Dormir en un ryokan o en un skukubo. Ya que estamos aquí, lo suyo es alojarse en un hotel tradicional japonés, o sea, en un ryokan: grandes estancias sin tabiques, suelo de tatami fabricado de paja de arroz, una mesa baja por mobiliario, puertas correderas y un futón. Y ya puestos, hay que vestir el kimono de algodón en azul y blanco, y unas zapatillas, aunque por el tatami se va descalzo o en calcetines. Los precios van desde los 92 hasta los 153 euros (de 12.000 a 20.000 yenes) por persona con dos comidas incluidas. Otras opciones tradicionales son el minshuku, que es nuestra casa de huéspedes (entre 50 y 70 euros la habitación en media pensión), y el skukubo, que es lo más de lo más. Se trata de alojarte en un templo y vivir tal y como lo hacen los monjes budistas: asistir a la meditación y las oraciones matinales, copiar manuscritos de sutras con tinta y pincel, y comer sus platos vegetarianos (entre 68 y 114 euros).

Un ryokan. (Foto: Japan Ryokan Association/JNTO
Un ryokan. (Foto: Japan Ryokan Association/JNTO

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