Megan Fox: retoques estéticos acertados y la constante presión por no envejecer
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Megan Fox: retoques estéticos acertados y la constante presión por no envejecer

El cambio en el rostro de Megan Fox ha llegado a superar su trabajo como actriz pero, detrás de su imagen canónica, se esconde una pregunta repetida constantemente en las alfombras rojas

placeholder Foto: Megan Fox, en 2014. (Getty)
Megan Fox, en 2014. (Getty)

En palabras de expertos de la estética, el progresivo cambio de Megan Fox es la perfecta combinación del uso de la medicina con la evolución estética. Tan importante como la toxina botulínica que ha frenado la posibilidad de cualquier arruga en su frente es el diseño de sus cejas que la propia actriz ha definido como “inexistentes” a los inicios de su carrera.

placeholder Megan Fox, en 2017. (EFE)
Megan Fox, en 2017. (EFE)

Un antes y un después facial que puede resultar muy llamativo si comparamos fotografías de su primera alfombra roja en 2004 con recién cumplidos 18 años con su último y paralizado post en Instagram, pero que está condicionado, como Megan ha dejado entrever en varias entrevistas, por una constante presión por mantenerse sexy y no envejecer. ¿Cómo se contesta a que te digan ‘los hombres creen que eres sexy’ cuando tienes 19 años y estás en tu primera promoción a nivel internacional? “¿Qué haces? ¿Les das las gracias? Mi cuerpo no es casualidad, trabajo mucho para conseguirlo”, confesaba en una entrevista a 'Entertainment Tonight'.

placeholder Megan Fox, en 2005 y en 2021.  (Getty / Instagram @meganfox)
Megan Fox, en 2005 y en 2021. (Getty / Instagram @meganfox)

La actriz dice que, hasta la adolescencia, jamás se sintió guapa, pero cuando comenzó a hacerse famosa, las preguntas siempre hacían referencia a su físico de una forma muy directa y no sabía qué debía responder ni cómo tomárselo. A raíz de estas primeras apariciones públicas, en torno a 2005 (con 19 años), es cuando se empieza a apreciar un cambio en su imagen.

Elisabeth Álvarez, directora de Inout Barcelona y experta en estética, nos señala en este primer periodo un importante cambio en su físico, con una figura más delgada y la que será su habitual melena larga, lisa y muy oscura. La experta aprecia cómo, en los años siguientes, poco a poco, el rostro de Megan Fox va perdiendo esa dulzura. “El cambio más notorio que se percibe es el aumento de labios y la forma de sus cejas. También se intuye un ligero retoque en pómulos, que aparecen más marcados y una posible bichectomía para afinar su rostro”, apunta la directora de Inout Barcelona.

placeholder Megan Fox, en 2004. (Getty)
Megan Fox, en 2004. (Getty)

“Mira mis cejas, dónde están”, comentaba Megan al revisionar las imágenes de su primera alfombra roja, en el estreno de ‘Quiero ser superfamosa’, protagonizada por Lindsay Lohan, de su misma edad, pero que mantenía aún un rostro adolescente. El aspecto de ambas dista mucho del que lucen ahora, por obra y gracia de la medicina estética. Sin embargo, mientras en Megan encontramos un uso de toxinas y rellenos magistral, los resultados de Lindsay Lohan entran más en la lista de ‘dont’s’ que en la de ‘do’. Las cejas que alarmaban a la Megan actual eran mucho más finas y arqueadas, siguiendo las tendencias del momento, lo que apunta a lo importante que puede ser un buen diseño de cejas y cómo estas pueden cambiar el rostro.

placeholder Megan Fox, en 2007. (Getty)
Megan Fox, en 2007. (Getty)

Puestos a valorar a fondo el cambio de su rostro, acudimos al médico estético Leo Cerrud, que, de entrada, apunta a su frente: “Es evidente el superbótox tipo Nicole Kidman ‘extreme’ que lleva en frente, entrecejo y patas de gallo”, precisa el doctor. El tercio superior de Megan también se habría visto realzado con un rediseño de cejas también con bótox, es decir, los tan de moda foxy eyes que han puesto de moda Bella Hadid o Kim Kardashian pero que parece Fox llevó antes y que se consiguen con hilos espiculados y toxina botulínica. Los retoques en la mirada se han convertido en una constante en la actriz, y Elisabeth Álvarez también suma a la elevación de la cola de la ceja un relleno de la ojera.

placeholder Megan Fox, en 2009. (Getty)
Megan Fox, en 2009. (Getty)

Según Cerrud, el ácido hialurónico también se habría utilizado progresivamente a lo largo de los años, para rellenar no solo las ojeras sino también pómulos y mejillas. El inexistente surco nasogeniano que se debería dibujar a los lados de la boca de la actriz también estaría retocado para el médico, que nos llama la atención sobre la forma de la mandíbula de Megan Fox. “Tiene el ángulo mandibular pronunciado y marcado también con material de relleno temporal, ácido hialurónico o hidroxiapatita cálcica”, resalta. Este relleno tiene la particularidad de aportar menos volumen y generar un efecto lifting, lo que consigue un efecto rejuvenecedor pero muy sutil.

placeholder Megan Fox, en 2013. (Getty)
Megan Fox, en 2013. (Getty)

Aunque la actriz siempre comenta que no se ha sentido discriminada, sí que ha llegado a confesar que, cuando tenía 30, embarazada de su tercer hijo y estaba inmersa en la promoción de ‘Las tortugas ninja’, todos los periodistas le preguntaban constantemente qué iba a hacer en el futuro porque no iba a ser sexy siempre. “Yo pensaba 'me estás hablando de envejecer' y ni siquiera tengo arrugas en mi frente”, bromeaba la actriz ante una crítica que la ha perseguido a lo largo de su carrera y que puede haber determinado, o no, su continuado uso de la medicina estética para tener un rostro en el que no se aprecia ni una sola arruga o problema de hiperpigmentación.

placeholder Megan Fox, en 2014. (Getty)
Megan Fox, en 2014. (Getty)

Una vez analizado al detalle el rostro, toca centrarse en dos de los rasgos de Megan más característicos, especialmente en sus posados de perfil: la nariz y la boca. En la nariz, el doctor Leo Cerrud ve una posible rinorremodelación con materiales de relleno o directamente una rinoplastia, mientras que la forma, el volumen y la jugosidad de los labios se explicarían con infiltraciones de ácido hialurónico en perfil y mucosa.

placeholder Detalle del perfil de Megan Fox en los Globos de Oro de 2012. (Getty)
Detalle del perfil de Megan Fox en los Globos de Oro de 2012. (Getty)

La considerable mejora de la piel de Megan Fox hace coincidir a los expertos. Para el médico estético, se trata probablemente del uso continuado de bioestimulación (vitaminas), limpiezas, peelings, mascarillas, etc. Lo que la directora complementa con tratamientos láser: “Un repaso para mantener todo lo anterior, un Full Face. Se ve que cada año indiscutiblemente se hace sesiones de láser para mantener la piel perfecta, unificada e impoluta”. Una apreciación bastante evidente es que, mientras en su juventud el rostro de Megan estaba lleno de pecas y su piel siempre lucía un envidiable bronceado, poco a poco su piel se ha ido aclarando, probablemente por la concienciación de la actriz de los daños de los rayos UVA.

placeholder Megan Fox, en 2018. (Getty)
Megan Fox, en 2018. (Getty)

El mejor resumen lo encontramos en las palabras del doctor Leo Cerrud: “La actriz ha sabido perfilarse, estilizarse, refinarse y retocarse, hasta conseguir este más que excelente resultado que, aun siendo extremo, es creíble y más o menos natural”

En palabras de expertos de la estética, el progresivo cambio de Megan Fox es la perfecta combinación del uso de la medicina con la evolución estética. Tan importante como la toxina botulínica que ha frenado la posibilidad de cualquier arruga en su frente es el diseño de sus cejas que la propia actriz ha definido como “inexistentes” a los inicios de su carrera.

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