Face tape: ¿funcionan las pegatinas antiarrugas y efecto lifting que vemos constantemente en redes sociales?
Un rostro lleno de bandas adhesivas colocadas de forma estratégica. Si no lo has visto en redes sociales, a partir de ahora las verás. El 'face tape' promete reducir arrugas pero ¿funciona? Le preguntamos a los expertos
El face tape puede aportar tensión a la piel del rostro, pero otras técnicas buscan reducir la profundidad de las arrugas. (Unsplash/Ehsan Ahmadi)
En un momento histórico donde los retoques estéticos están democratizados y normalizados, resulta curioso que las alternativas a los neuromoduladores (lo que popularmente conocemos como Bótox), las infiltraciones de ácido hialurónico, los estimuladores de colágeno y los liftings se vuelvan rápidamente prácticas virales.
Es el caso del face tape, esas cintas adhesivas, a veces incluso vendajes compresivos de los que se usan tras intervenciones quirúrgicas, prometen generar una tensión sobre los músculos del rostro o sobre las líneas de expresión, de modo que, al despertar, la sensación sea la de habernos sometido a un lifting.
Lo que comenzó como el típico vídeo de una joven coreana llenando su cara de tiritas, ha terminado siendo un boom de marcas que lanzan sus propias bandas efecto lifting, siguiendo la estética en muchas ocasiones de la kinesioterapia (cinesiterapia).
La justificación de su uso es siempre la misma, replicar los resultados de los tratamientos médico estéticos realizados en consulta pero sin pinchazos, quirófano y a mucho menor precio. Una excusa perfecta para las personas que aún temen los retoques. Pero, la pregunta es evidente, ¿realmente funcionan?
Ejemplo de face tape. (Pexels/Maksgelatin)
La respuesta unánime de los tres expertos a los que hemos consultado es que nunca podrá sustituir a los tratamientos realizados en consulta. Para comprender el porqué, los doctores Inés Escandell, dermatóloga del GEDET (Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica) de la AEDV (Asociación Española de Dermatología y Venereología) y del grupo Dermothèque, Ángelo Lentino, médico estético, divulgador de Croma y director de Lemont Clinic y Carmen Górriz, especialista en Medicina Estética y subdirectora de la Unidad de Medicina Estética del IMR (Instituto Médico Ricart) nos explican cómo funciona el face tapping, desde las bandas o vendajes que utiliza hasta sus efectos sobre la piel y su duración.
La respuesta unánime de los tres expertos a los que hemos consultado es que nunca podrá sustituir a los tratamientos realizados en consulta y que aún falta mucha evidencia científica sobre su efectividad real, lo que no significa que no sirvan para nada o que se trate solo de un viral sin sentido.
El face tape no surge de una ocurrencia sin sentido, sino que bebe de prácticas médicas. En dermatología se utilizan bandas adhsevias o apósitos de silicona para acelerar el proceso de curación de heridas, ya que permiten mantener la humedad en la zona. Puede incluso recordarnos a los parches para granitos.
“También utilizamos apósitos de silicona que tienen un efecto mecánico que previene la formación de cicatrices hipertroficas o queloides, sin embargo, no los utilizamos con el fin que ahora se ve en redes sociales”, señala la doctora Escandell sobre el uso de los apósitos que prometen reducir la profundidad de las arrugas, una de las prácticas la face tape en redes sociales
Pero, lo más habitual es encontrarse con contenidos que utilizan las bandas para emular un lifting utilizando bandas de kinesioterapia, de las que la doctora apunta, sí se han investigado en rehabilitación facial, pero no en relación con la prevención de las arrugas faciales. Entre las corrientes de face tapping, encontramos bandas adhesuvas para reducir las arrugas y bandas de kinesioterapia o incluso vendajes compresivos para lograr un lifting sin cirugía.
Las tiras del face tapping que vemos en redes sociales están hechas principalmente de materiales textiles elásticos (tales como algodón combinado con elastano o nylon) que contienen un adhesivo hipoalergénico, pero, como apunta el doctor Lentino, “aunque el material base sea similar al de las tiras de kinesiología, las tiras de face tapping están hechas con un adhesivo mucho más suave y menos agresivo para la piel”, por lo que su efecto no es el mismo.
“La teoría que sustenta esta idea, es que, al reducir temporalmente la contracción del músculo, reducimos la aparición de arrugas. Y en parte, puede tener sentido, ya que por la noche también se contraen los músculos faciales, sin embargo, a lo largo del día vamos a seguir contrayendo repetidamente los músculos y no podemos evitar que las arrugas terminen formándose”, señala la dermatóloga del GEDET.
Al colocar estas vendas, lo que se pretende es frenar de forma mecánica la contracción de los músculos, pero como indica la doctora Górriz, la tensión que proporcionan estas bandas es limitada y tampoco mejora la calidad de la piel ni estimula la producción de colágeno, lo que sí implicaría cambios biológicos profundos.
La reducción de arrugas que se aprecia a simple vista en algunos vídeos de face tapping se explica, como apunta el doctor Lentino, por el combo del efecto mecánico y el ‘edema’ o inflamación generado al retirar las bandas, “hacen que la profundidad de la arruga sea menor, e incluso que lleguen a desaparecer las mismas algunas horas luego de retirar las tiras”, puntualiza.
Otro beneficio atribuido a las bandas adhesivas en los videos es la reducción de arrugas por la mejora de la hidratación, un resultado efímero. Según la doctora Górriz, "el efecto oclusivo puede aumentar la hidratación temporalmente, pero también puede irritar o causar dermatitis de contacto si se usa prolongadamente", sin olvidar el riesgo de aparición de lesiones acneiformes.
Por el momento, no existen estudios ni evidencia científica que respalden la eficacia del face tape para prevenir o tratar las arrugas y los que los estudios dermatológicos y estéticos no consideran estas técnicas como opciones válidas ni comparables con tratamientos establecidos, a diferencia de la amplia validación clínica, eficacia demostrada y perfil de seguridad controlado de la toxina botulínica y los rellenos dérmicos, "las cintas adhesivas no pueden competir con estos estándares y pueden, en algunos casos, causar irritación cutánea o incomodidad", sentencia la doctora Górriz.
En el caso de las bandas adhesivas o vendajes utilizados para generar tensión en los tejidos, prometiendo un efecto lifting sin cirugía, ofrecen únicamente un estiramiento temporal y superficial de la piel. Al retirar la venda, la piel vuelve a su lugar y también existe el riesgo de que aparezca una dermatitis.
"No existe ningún mecanismo por el cual estas técnicas puedan inducir cambios biológicos profundos, como la estimulación del colágeno o la remodelación tisular, que son imprescindibles para un verdadero efecto lifting", señala, de nuevo la subdirectora de la Unidad de Medicina Estética del IMR.
Indica la doctora Escandell, dermatóloga del GEDET, que si las bandas con efecto lifting se usaran de forma intensiva, podrían tener ciertos beneficios al limitar temporalmente la formación de arrugas profundas y reducir la capacidad de contracción. Sin embargo, al usarse solo de manera ocasional, sus beneficios serían escasos. "Es probable que el uso de adhesivos que mantengan una tensión mayor (como aquellos tipo lifting) puedan tener algo más de efecto, pero de nuevo, no hay ningún estudio que lo corrobore", precisa la dermatóloga.
Además, el doctor Lentino señala que, entre sus riesgos están la dermatitis por contacto generada por la porción adhesiva de las tiras, sin menospreciar la alteración que se produce en la piel por la fuerza mecánica de arrancar la tira, que puede debilitar su función de barrera protectora del cuerpo.
Hay que diferenciar que, en redes sociales, los usuarios utilizan diferentes herramientas para lograr ese efecto lifting sin cirugía. Algunos recurren a las mismas bandas adhesivas que se utilizan para reducir las arrugas, pero otros apuestan por los vendajes compresivos de la medicina estética.
Las cintas adhesivas son más discretas y los usuarios las utilizan para ‘estirar’ áreas específicas del rostro. Su resultado es inmediato, pero sus resultados son efímeros, desaparecen cuando se despegan. Se han convertido en una opción popular para ocasiones especiales.
Los vendajes compresivos, por el contrario, tienen un uso profesional. Buscan generar un edema o inflamación para rellenar las líneas de expresión. Aunque se usan en postoperatorios de liftings faciales. Pero como han señalado los doctores consultados y ante la falta de respaldo científico, su uso estético sin cirugía no está demostrado y sus efectos son también efímeros, desapareciendo cuando el cuerpo se recupera.
En un momento histórico donde los retoques estéticos están democratizados y normalizados, resulta curioso que las alternativas a los neuromoduladores (lo que popularmente conocemos como Bótox), las infiltraciones de ácido hialurónico, los estimuladores de colágeno y los liftings se vuelvan rápidamente prácticas virales.