"Productos para conseguir un glow perlado, como el de Rosalía", la directora de Belleza Dixit
Un buen glow no es cuestión de exceso, sino de intención. Un gesto, dos productos y esa energía suave que —igual que con mis amigas— convierte cualquier momento en algo especial.
Rosalía está por todas partes, pero lo que jamás habría imaginado es que también aparecería, sin saberlo, en uno de los mejores momentos de mi vida. Os lo resumo —que hemos venido a hablar de belleza—, pero la escena merece su espacio. La semana pasada, una de mis amigas más íntimas tomó una decisión digna de novela: vendió las joyas heredadas de su abuela para regalarnos algo que no se puede envolver, ni guardar, ni devolver —solo vivir—: seis horas juntas. Alquiló un autocar para once personas y nos plantamos vestidas de glitter en un restaurante de un polígono industrial de Badalona donde no recuerdo haberme reído tanto en años. Lloramos, reímos, cantamos… Barcelona, amigas y sobremesa infinita: la santísima trinidad.
Entre las anécdotas, hubo una que todavía me hace reír: una de ellas, convencidísima, decidió que su momento de brillo absoluto en el karaoke llegaba con 'Barghein' de Rosalía. Cero alemán, cero afinación, cien por cien actitud. Y es que Rosalía fue la número 12 de la noche.
Y también lo está siendo de mi semana: Instagram, conversaciones random y, para rematar, su aparición radiante en el Tonight Show con Jimmy Fallon, donde se coronó como embajadora absoluta de una tendencia beauty que viene fuerte: el glow perlado.
Ese brillo suave, limpio, como si la luz rebotara en la piel desde dentro y no desde el maquillaje, se ha convertido en su sello reciente. Es un acabado que embellece sin cubrir, ilumina sin empalagar y que, bien aplicado, rejuvenece a cualquier rostro.
La clave no es “parecer maquillada”, sino crear esa sensación de piel hidratada, fresca y despierta. Una especie de filtro nacarado que atrapa la luz sin saturarla.
Así que hoy, además de contaros mi vida, vengo a explicarte los productos que necesitas para copiar su efecto perla:
1. El bálsamo que crea luz sin esfuerzo
El nuevo No Makeup Radiant Glow Balm en el tono Pearl, de Perricone MD, es uno de esos productos que parecen sencillos… hasta que lo pruebas y entiendes por qué es un objeto de culto.
Su brillo no es glitter ni metálico, sino un halo perlado muy fino que transforma la piel sin que se note dónde empieza el producto y dónde termina tu mejilla. Además, su fórmula —cargada de activos tratantes— hace que cuanto más lo usas, más bonita queda la piel.
2. Un labio jugoso con toque nacarado
Para completar el look, nada como un labial que aporte hidratación real y un acabado luminoso sin rigidez.
El Chia Lip Therapy de Byoode es perfecto porque deja un volumen visual suave, un brillo natural y ese toque perlado que redondea el look sin competir con la piel.
3. Micropartículas nacaradas con un sutil brillo
Iluminador infusionado con ácido hialurónico. Dior Forever reinventa sus polvos iluminadores luminosos en 3 acabados inéditos¹ para reflejar la luz desde todos los ángulos.
4. Perlas de polvo reveladoras de luz
La combinación de perlas mates, nacaradas y coloreadas disimula las imperfecciones e ilumina el tono de la piel.
Su fórmula ligera como una pluma, con un 95% de ingredientes de origen natural, proporciona una luminosidad irresistible hasta 12 horas.
5. Fórmula ligera como el aire hidrata hasta 24 horas
Inspirado en las propiedades perfeccionadoras de las redes sociales y los efectos iluminadores de las luces de Hollywood.
El galardonado filtro Hollywood Flawless de Charlotte difumina, alisa e ilumina la piel para conseguir una luminosidad mágica.
Cómo aplicarlos para un glow “a lo Rosalía”
Mejillas: calienta el bálsamo perlado entre los dedos y aplícalo a toques en la parte alta del pómulo. Nada de arrastrar: presionar y difuminar.
Párpados: un punto en el centro del párpado para que la luz impacte justo donde debe.
Labios: un toque del bálsamo labial en el arco de Cupido para elevar y dar dimensión. Y et voilà!
Rosalía está por todas partes, pero lo que jamás habría imaginado es que también aparecería, sin saberlo, en uno de los mejores momentos de mi vida. Os lo resumo —que hemos venido a hablar de belleza—, pero la escena merece su espacio. La semana pasada, una de mis amigas más íntimas tomó una decisión digna de novela: vendió las joyas heredadas de su abuela para regalarnos algo que no se puede envolver, ni guardar, ni devolver —solo vivir—: seis horas juntas. Alquiló un autocar para once personas y nos plantamos vestidas de glitter en un restaurante de un polígono industrial de Badalona donde no recuerdo haberme reído tanto en años. Lloramos, reímos, cantamos… Barcelona, amigas y sobremesa infinita: la santísima trinidad.