En verano, el balcón deja de ser ese espacio al que apenas se presta atención durante el resto del año. Incluso cuando los metros son escasos, unas plantas bien colocadas pueden cambiar por completo su aspecto y, de paso, crear una separación más amable frente a las miradas del exterior.
Ikea propone hacerlo con Askholmen, una celosía decorativa de acacia maciza concebida como soporte para plantas trepadoras. Acabada en marrón oscuro, mide 72 centímetros de ancho y 190 de alto, aunque su estructura permite regular ambas dimensiones para adaptarla al espacio disponible.
La estructura de Askholmen puede regularse en altura y anchura para adaptarse al espacio disponible. (Cortesía / Ikea)
El diseño en rombos está pensado para que las plantas puedan extenderse sobre la madera a medida que crecen. De este modo, la vegetación gana altura sin llenar el suelo de macetas y puede ayudar a crear una pantalla vegetal que aporte algo más de intimidad al balcón o la terraza.
También admite distintas disposiciones. Puede instalarse en vertical para aprovechar una pared estrecha o en horizontal cuando interesa cubrir una superficie más ancha. Una versatilidad que resulta especialmente útil en exteriores pequeños, donde cada elemento debe ajustarse a una distribución ya de por sí limitada.
La celosía está diseñada para servir de soporte al crecimiento de plantas trepadoras en exteriores. (Cortesía / Ikea)
La celosía está protegida con un barniz semitransparente que deja visible la apariencia natural de la acacia. Al tratarse de una pieza destinada al exterior, la firma aconseja limpiarla con una solución jabonosa suave y renovar el barniz una o dos veces al año para conservarla en buen estado. Ese mantenimiento periódico ayuda a prolongar su uso y a preservar el acabado de la madera frente a la exposición continuada al sol y la humedad.
Para colocarla es necesario utilizar fijaciones adecuadas al tipo de pared, que no se incluyen. Una vez instalada, permite guiar las plantas en vertical y convertir una superficie desnuda en un fondo vegetal sin ocupar espacio en el suelo.
En verano, el balcón deja de ser ese espacio al que apenas se presta atención durante el resto del año. Incluso cuando los metros son escasos, unas plantas bien colocadas pueden cambiar por completo su aspecto y, de paso, crear una separación más amable frente a las miradas del exterior.