Sonsoles Ónega, cual diosa griega moderna, inicia la temporada con un look blanco impoluto
Un juego de contrastes entre pureza y brillo que, en consonancia con el arranque de esta nueva etapa, la posiciona como una presencia serena, poderosa y cargada de simbolismo
Las estrellas de la televisión suelen ser muy supersticiosas —incluso ritualistas—, especialmente al arrancar una nueva etapa o temporada. Desde talismanes hasta gestos rituales, parece que el glamour también necesita su toque mágico. En este sentido, Sonsoles Ónega no es una excepción. Esta tarde inicia su cuarta temporada al frente del programa 'Y ahora Sonsoles', un espacio consolidado en la franja vespertina, y lo hace acompañada de buenos augurios y un estilismo cargado de simbolismo.
La temporada anterior culminó con una media de 1,2 millones de espectadores y un share del 10,5 %, cifras que evidencian la fidelidad de su audiencia en un formato que ha sabido renovarse sin perder identidad. Con estos números como trampolín, Ónega estrena ahora la nueva etapa con una alineación fresca de colaboradores: se incorporan la política Begoña Villacís, la representante de famosos Susana Uribarri, y la periodista de investigación Carmen Ro, que aportarán nuevas secciones y perspectivas para enriquecer los contenidos de la tarde.
Un look de diosa (grecorromana)
Para esta ocasión tan especial, Sonsoles ha elegido un estilismo que pudimos ver en la promoción de la nueva temporada: un conjunto en blanco inmaculado de la firma Padova. Esta casa —especializada en moda femenina elegante, minimalista y estructurada— conjuga perfección artesanal, líneas contemporáneas y tejidos nobles. Sus piezas destacan por su atemporalidad y enfoque en la silueta, aportando sofisticación sin esfuerzo. Además de sus accesibles precios, puedes encontrar el top parecido de nueva temporada en su e-commerce por 84,75 euros. Padova se ha impuesto en el armario de las mujeres modernas que aprecian el diseño sobrio y bien construido.
El estilismo de Ónega consiste en un dos piezas: un top blanco, ceñido, de cuello alto y sin mangas, que acentúa el talle con una caída impecable; y pantalón blanco de cintura alta, corte recto, fluido y largo hasta el suelo, que alarga la figura y aporta un aire de serenidad clásica gracias al cinturón ajustado. La armonía entre ambos crea una silueta esbelta y refinada, evocando la estatua helénica en movimiento.
El toque metálico: sandalias Durá y Durá
Para elevar el look, Sonsoles optó por unas sandalias de la firma Durá y Durá en un tono cobre metalizado, un calzado que ha sido un básico recurrente en su vestidor durante años. Estas sandalias, con tiras delicadamente cruzadas y una estructura ligera, permiten una solución cómoda sin renunciar al glamour. El cobre añade un punto redondo, cálido y luminoso, rompiendo la neutralidad del blanco y aportando un contraste sofisticado que evoca el brillo de las armaduras y joyas de la Antigüedad.
La combinación del blanco puro con el metalizado recupera una estética grecorromana: la luminosidad de los mármoles combinada con el brillo de los adornos metálicos. En el mundo de la moda, este binomio simboliza pureza, divinidad y poder: el blanco representa la inocencia y la claridad, mientras que el metal —especialmente en tonos como el cobre o dorado— remite a lo eterno. Así, Ónega transmite una imagen poderosa, serena y profundamente clásica.
Las estrellas de la televisión suelen ser muy supersticiosas —incluso ritualistas—, especialmente al arrancar una nueva etapa o temporada. Desde talismanes hasta gestos rituales, parece que el glamour también necesita su toque mágico. En este sentido, Sonsoles Ónega no es una excepción. Esta tarde inicia su cuarta temporada al frente del programa 'Y ahora Sonsoles', un espacio consolidado en la franja vespertina, y lo hace acompañada de buenos augurios y un estilismo cargado de simbolismo.