María de la Orden, la española más chic de París: "Las francesas valoran lo auténtico y así es mi estilo: sencillo, con carácter y toques femeninos"
Inmersos en la semana de la moda de París, Vanitatis ha hablado con la española imprescindible en todos los desfiles: la diseñadora y prescriptora María de la Orden, nueva embajadora de la firma de joyería Roberto Coin
La diseñadora María de la Orden no había cumplido la mayoría de edad cuando puso un pie por primavera vez en París. Madrileña de nacimiento, el flechazo que sintió a los 17 años por la capital francesa propició que cambiase de residencia. Y un París, en sus calles, es donde María, como prescriptora de moda, se ha hecho un hueco en el panorama internacional. Reconocible tanto por su imagen como por sus looks, posee un estilo personal y único que ha conquistado a las francesas. A ellas y a mujeres de la talla de la reina Letizia que viste los diseños de su marca de moda.
Es empresaria, fundó su firma homónima junto a Laura de la Révélière hace una década; es referente de estilo y también ejerce de embajadora de otras marcas. Ahora cumple ese rol para Roberto Coin, la casa de joyería italiana que está presente en los joyeros de Nicole Kidman, Inés Domecq o Eugenia Silva, entre otras.
Inmersos en la semana de la moda de París, Vanitatis ha hablado con la española imprescindible en todos los desfiles: la diseñadora y prescriptora María de la Orden, para que nos detalle su día a día en la capital de Francia, qué tienen de especial sus atuendos y cuáles son los secretos que esconde su fondo de armario.
PREGUNTA. ¿Cómo es tu vida en París?
RESPUESTA. París es una ciudad muy inspiradora, con una energía creativa constante. Vivo entre mi trabajo y momentos muy tranquilos, paseando, descubriendo tiendas vintage, cafés bonitos o mercados. Es una ciudad que me ha enseñado a disfrutar de los pequeños detalles.
P. Te has hecho un hueco en la capital francesa, ¿cómo has logrado conquistar a las parisinas?
R. Creo que siendo muy fiel a mí misma. Las parisinas valoran mucho la autenticidad y la naturalidad, y mi propuesta desde el principio ha sido esa: un estilo sencillo pero con carácter, con toques clásicos, femeninos y atemporales.
P. Tus looks (ya sea en París, en Milán, en Madrid…) son de los más fotografiados, ¿cuál es tu secreto? ¿Por qué crees que despiertan la atención?
R. No tengo ningún secreto. Me visto como me siento, sin pensar demasiado en tendencias. Pienso que lo que llama la atención es cuando alguien está cómoda con lo que lleva, y eso se transmite. Siempre intento encontrar el equilibrio entre lo clásico y lo inesperado.
P. Estamos inmersos en la semana de la moda de París y el ritmo es frenético, ¿cómo afrontas una fashion week? ¿Preparas tus looks o te dejas fluir ese día?
R. Intento prepararme, pero sin obsesionarme. Elijo piezas que me representan, que me hacen sentir yo misma. También dejo espacio para improvisar, porque muchas veces lo mejor surge sin planearlo demasiado.
P. Eres prescriptora, pero también diseñadora, ¿qué rol te queda por cumplir en la industria de la moda?
R. La moda es muy amplia y está en constante evolución, así que siempre hay espacio para nuevos retos. Me gustaría seguir desarrollando mi marca, explorar más el diseño de accesorios, y quizás, algún día, colaborar con artesanos para recuperar oficios tradicionales.
P. ¿Cómo definirías tu estilo? ¿Y tu marca de moda?
R. Mi estilo es femenino, nostálgico, un poco romántico, pero también muy funcional. Me gusta mezclar lo clásico con detalles inesperados. Mi marca es una extensión de eso: prendas que cuentan una historia, con materiales cuidados y siluetas que favorecen sin esfuerzo.
P. La mujer que viste tus prendas, ¿cómo es?
R. Es una mujer curiosa, con sensibilidad estética, que valora la calidad y la atemporalidad. No necesita llamar la atención, pero siempre tiene algo especial. Le gusta sentirse cómoda sin renunciar a lo bonito.
P. ¿A qué mujer icónica te gustaría vestir?
R. A Sofia Coppola. Tiene una elegancia silenciosa que admiro muchísimo. Siempre parece vestir desde un lugar muy personal, sin pretensiones, pero con un gusto exquisito.
P. María de la Orden, ¿qué no se pondría jamás?
R. Nunca diría “jamás” porque la moda también va de evolución, pero me cuesta conectar con las prendas muy artificiales o excesivamente recargadas. Me gusta que la ropa respire.
P. Con tu estilo tan definido, ¿qué tiene que tener una marca para que trabajes con ella?
R. Sobre todo, coherencia. Tiene que haber una conexión estética, pero también ética. Me atraen las marcas que cuidan los procesos, que tienen un punto artesanal o un mensaje auténtico detrás.
P. ¿Cómo ha surgido tu colaboración con Roberto Coin?
R. Ha sido muy natural. Compartimos una visión similar de lo que significa el lujo: piezas que tienen alma, historia y delicadeza. Me sentí muy identificada con su universo desde el primer momento.
P. ¿Qué valor tienen para ti las joyas?
R. Son recuerdos, pequeños talismanes. Me gusta que cada joya tenga un significado: una herencia, un regalo, algo que se lleva cerca y que forma parte de tu historia personal.
P. ¿Cuáles son las piezas estrella de tu guardarropa? Esas que lo elevan y lo hacen especial… En pocas palabras, que son tesoros.
R. Un abrigo antiguo de tweed que encontré en un mercadillo en Londres, un vestido de lino que diseño cada verano en mi marca, y unos mocasines heredados de mi madre. Son piezas que me acompañan desde hace tiempo y que nunca fallan.
P. ¿Qué marcas reinan en tu armario? Tanto internacionales como españolas…
R. Soy muy fiel a ciertas piezas que perduran con el tiempo. Me encanta el YSL Vintage, tiene ese equilibrio entre fuerza y feminidad que siempre me ha inspirado. Y en cuanto a marcas españolas, admiro mucho el trabajo de Cordera: su forma de entender el diseño desde lo sencillo y lo atemporal encaja mucho con mi forma de vestir. También tengo mucho cariño por marcas más pequeñas con alma, que cuidan el detalle y los procesos.
P. Un look 10 para ti es…
R. Un look que no parece pensado, pero está lleno de intención. Por ejemplo, una camisa blanca impecable, vaqueros bien cortados, un buen zapato y una joya discreta pero especial.
La diseñadora María de la Orden no había cumplido la mayoría de edad cuando puso un pie por primavera vez en París. Madrileña de nacimiento, el flechazo que sintió a los 17 años por la capital francesa propició que cambiase de residencia. Y un París, en sus calles, es donde María, como prescriptora de moda, se ha hecho un hueco en el panorama internacional. Reconocible tanto por su imagen como por sus looks, posee un estilo personal y único que ha conquistado a las francesas. A ellas y a mujeres de la talla de la reina Letizia que viste los diseños de su marca de moda.