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La colección SRPLS de Zara llega con más color que nunca esta temporada
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La colección SRPLS de Zara llega con más color que nunca esta temporada

En un momento saturado de novedades constantes, este tipo de propuestas, más contenidas y menos ruidosas, empiezan a tener sentido. No buscan destacar de inmediato, pero sí quedarse. Y eso, ahora mismo, casi es más relevante.

Foto: Zara (Cortesía)
Zara (Cortesía)

En un momento en el que muchas tendencias van y vienen a una velocidad casi imposible de seguir, del lujo silencioso al regreso del color, del minimalismo más estricto al exceso noventero, hay otra corriente que empieza a asentarse con más calma: la de construir armarios más coherentes, menos dependientes del impacto inmediato y más pensados para durar.

No es algo especialmente llamativo, ni genera titulares rápidos, pero sí se está viendo cada vez más. Prendas que no buscan reinventarse cada temporada, sino ajustarse. Cambios pequeños en el patrón, en el tejido o en el color que hacen que algo conocido se sienta ligeramente distinto. Es una forma de trabajar la moda que tiene más que ver con la continuidad que con la novedad.

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En ese contexto encaja bien la nueva entrega de SRPLS, la línea más utilitaria de Zara, que se ha lanzado hoy mismo y que para el verano de 2026 sigue desarrollando esa idea de armario entendido casi como un sistema. Aquí la clave no está en introducir piezas completamente nuevas, sino en ampliar lo que ya existe, afinando proporciones y poniendo más atención en materiales y acabados.

Uno de los cambios más visibles está en el uso del color. Frente a otras temporadas más contenidas, ahora aparece con más intención, sobre todo en la colección femenina. No de forma aleatoria, sino bastante medida: combinaciones claras, como verde con azul o naranja con tonos crudos, que ayudan a definir la silueta sin necesidad de añadir demasiadas capas. Después, esos mismos colores se transforman en degradados o efectos lavados que suavizan el conjunto y lo hacen más llevable.

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Zara (Cortesía)

Las prendas siguen siendo reconocibles: pantalones de inspiración workwear, tops estructurados, vestidos y faldas que funcionan bien en el día a día. Pero hay un ajuste en cómo están construidas. Los algodones tienen más protagonismo, las texturas están más trabajadas y los detalles de confección se notan más. No es algo que cambie radicalmente el diseño, pero sí la forma en la que se percibe la prenda.

En la parte masculina, el enfoque es algo distinto. Aquí el peso recae más en el tejido que en el color. Las proporciones no cambian demasiado, pero están más afinadas, y son los materiales: con lavados, texturas y pequeños estampados. Las camisas y las prendas exteriores ligeras funcionan como capas que suman sin complicar, manteniendo ese equilibrio bastante característico de esta línea.

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Zara (Cortesía)

Hay también una idea de fondo que atraviesa toda la colección: la de prendas que evolucionan con el uso. No se plantean como algo que deba mantenerse intacto, sino como piezas que ganan carácter con el tiempo, tanto por el desgaste como por cómo se integran en el armario personal. Es un enfoque que se aleja de la lógica más inmediata de la tendencia y que encaja mejor con este giro hacia lo duradero.

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Zara (Cortesía)

La colección infantil sigue esa misma línea, pero de forma más evidente en lo visual. Los bloques de color crean looks claros, casi gráficos, que luego se suavizan en una segunda fase con rayas y combinaciones más relajadas. Aquí la funcionalidad es clave, pero sin renunciar a cierta intención estética.

En conjunto, lo que plantea SRPLS no es tanto una colección cerrada como una ampliación progresiva de un armario ya existente. Los patrones son más precisos, las superficies más variadas y el conjunto más adaptable, pero sin perder coherencia.

Llegará en dos fases: el 9 y el 16 de abril, reforzando esa idea de evolución por etapas más que de lanzamiento puntual.

En un momento en el que muchas tendencias van y vienen a una velocidad casi imposible de seguir, del lujo silencioso al regreso del color, del minimalismo más estricto al exceso noventero, hay otra corriente que empieza a asentarse con más calma: la de construir armarios más coherentes, menos dependientes del impacto inmediato y más pensados para durar.

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