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VIAJES CHULOS

Puente la Reina, otro pueblo royal (en Navarra) para presumir en Instagram

Está en la ruta jacobea y profundamente marcado por ella. Para llegar a Compostela tendrás que pasar por su puente y dejar tu huella en su magnífica calle Mayor. Y probar sus delicias gastronómicas

Foto: Puente la Reina, en plena ruta jacobea. (Cortesía Servicio de Marketing Turístico de Navarra)
Puente la Reina, en plena ruta jacobea. (Cortesía Servicio de Marketing Turístico de Navarra)

No te vamos a descubrir las Américas si te decimos qué es lo primero (o lo último) que tienes que ver en Puente la Reina, pero nada será parecido a cuando estés allí y lo veas, salvando las dos orillas del río Arga con su porte románico y señorial. Porque este pueblo de Navarra, que tiene grandes rivales dentro de su propia comunidad, es precioso y no solo por el puente, que lo hace de postal, sino por su empedrado y su espíritu y arquitectura de sello marcadamente medieval. Nos vamos a este cruce de caminos. Se nos ocurren mil razones para ir.

De la Reina... y del Camino de Santiago

Puente la Reina es una encrucijada en toda regla porque aquí se funden las dos vías principales del Camino de Santiago (Roncesvalles y Somport), así que el trasiego de peregrinos es continuo y el pueblo todo calle, muy compostelano él, aunque Compostela quede lejos. Pero haz como Ulises y si estás en ruta, no apresures nunca el viaje (guiño a Cavafis) y camina también por la villa, que tiene mucho que enseñar: las iglesias del Crucifijo, Santiago y San Pedro, muchos edificios blasonados y gran influencia jacobea. Veamos.

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Un pueblo calle

No solo es porque el pueblo sea un paso obligado de peregrinos -aquí todos los caminos no van a Roma… -, sino porque ya la villa fue concebida en tiempos de Alfonso I el Batallador, siglo XIII, como un pueblo calle, en torno a su calle principal y no alrededor de un castillo protector (como el cielo). Y es precisamente esta calle central, por supuesto la Mayor, la que desemboca en el puente. Ella misma es un monumento, cuajada de casas señoriales y con la iglesia del Crucifijo, en origen de los templarios, como capitular, presumiendo de portada románica y de crucifijo, claro: un ejemplar único, de madera y en forma de Y, que donaron unos peregrinos alemanes, cuentan los anales, después de llevarla durante su peregrinación (fue su particular via crucis).

Por la ruta jacobea

Ya dentro de Puente la Reina estarás haciendo el Camino de Santiago. De hecho la misma rúa Mayor te llevará a la iglesia de Santiago, que es pura fachada románica, porque el resto es del siglo XVII y XVIII (la torre), y a la plaza Mena, también Mayor, el centro de todo, como suele suceder. Te gustará porque es porticada, dieciochesca, está animadísima y acoge bellos edificios como la Casa de los Cubiertos. Luego, te quedará para ver la iglesia de San Pedro, del XI, y el puente, del siglo XI, por el que los peregrinos dicen adiós a Puente la Reina. Atraviésalo y siéntete tú también un peregrino y mira la villa y el puente ya de lejos con sus siete arcos de medio punto (uno bajo tierra, no es que estés contando mal), románico él. Llegó a tener tres torres defensivas y no le faltan leyendas (pregunta por la del pájaro, txori, en euskera). ¿Y quién es la reina de su nombre? Todo parece indicar que Muniadona de Castilla, esposa de Sancho el Mayor, o Estefanía, la esposa de García el de Nájera. Una reina de Navarra.

Tampoco te pierdas

Puente, así es como lo llaman los puentesinos, es todo un monumento. Más allá de su puente y de sus tres iglesias, está la muralla medieval con torreones que abraza el casco histórico y cuyas puertas, ya desaparecidas, se cerraban por la noche, al toque de 40 campanadas; la Casa del Vínculo, de estilo italiano y al ladito del puente; o el Palacio del Patrimonial, también italianizante y residencia histórica del fiscal defensor del patrimonio del rey de Navarra. Todo ello dibuja una típica villa medieval fortificada, de planta rectangular, similar a las que abundan en la vecina Aquitania, destino también predilecto. A 20 kilómetros solo tienes Estella, por si te quieres expandir.

Para dormir

El hotel El Cerco, que está construido en uno de los antiguos torreones de la muralla de defensa, del siglo XIII; o sea, en pleno centro histórico. Cuenta con 10 habitaciones, salón y terraza de uso común. Precio: 75 euros. Otra opción es el hostal rural Bidean, un edificio de piedra del siglo XVII, que es patrimonio artístico navarro y que ha conservado todo su sabor: la madera, la piedra, el ladrillo antiguo… Con 20 habitaciones, una terraza con música en vivo y en directo y un restaurante donde probar las delicias del lugar. Precio: 57 euros.

El hotel El Cerco forma parte del conjunto histórico artístico. (Cortesía)
El hotel El Cerco forma parte del conjunto histórico artístico. (Cortesía)

Para comer

Esto es tierra de huerta, de pimientos del piquillo, de espárragos, tomates y demás, además de trucha, cordero, bacalao y ternera. Podrás probarlos, por ejemplo, en El Fogón de Etayo, en todo el centro, que ofrece productos de temporada de huerta propia. De entrantes, ¿qué tal unos cogollos de Tudela con anchoas? Y para seguir, cordero o gorrín asado (por encargo), o bacalao especial de la casa. O en La Conrada, que te tentarán con sus pimientos de Puente la Reina, asados con su ajico, su revuelto de la casa, su chistorra de la tierra, su chorizo a la sidra, sus rabas de calamar y sus guisos de siempre, "como los hacía la abuela". O sea: menudicos de cordero o carrilleras de ternera. De postre, que sea una cuajada casera con azúcar y miel.

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Us apunteu a fer una copa vintage? #puentedelareina #vintage #navarra

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Un lugar en el mapa

Para situarnos, Puente (Gares en euskera) está en la merindad de Pamplona y en la comarca de su mismo nombre, en el valle de Valdizarbe, a solo 24 kilómetros de la capital, que ya calienta motores para los sanfermines. Es tierra de olivos, viñas y cereal, ellos adornarán el paisaje que verás, además de las coníferas, los chopos, los enebros y coscojares, por donde se cuelan tejones, garduñas y perdices.

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