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Y sin tener que reservar

Streetxo o beber comida en el restaurante de Dabiz Muñoz

Sube a la última planta, espera la cola y disfruta de platos elaborados por el cocinero de moda. Pero si eres más de un refrigerio, un negroni con ajo negro despertará todos tus sentidos

Foto: Dumpling pequinés de Streetxo. (Web de Streetxo Londres)
Dumpling pequinés de Streetxo. (Web de Streetxo Londres)

“Lo que Dabiz busca con Streetxo es que todos tus sentidos se despierten”, dice el bartender mientras escancia en su coctelera un clásico como es el negroni, pero esta vez aderezado con mermelada de moras y ajo negro -ingrediente adorado por sus nutrientes, del potasio a las vitaminas B1, B2, B3 y C-.

No faltan el Campari y la insustituible ginebra, en esta ocasión Brockmans, encargada de aderezar con sus notas cítricas y su aroma silvestre la bebida perfecta para arrancar la velada en uno de los restaurantes más instagrameables del momento.

El negroni de Streetxo, elaborado con la ginebra Brockmans.
El negroni de Streetxo, elaborado con la ginebra Brockmans.

Este es solo el comienzo de una experiencia en la que el cocinero madrileño tiene la intención de trasladar a sus comensales a una calle de Tokio o Pekín, pero sin salir de la azotea de El Corte Inglés de Serrano y sin necesidad de perder la cabeza -aunque todo el equipo vista camisas de fuerza-. La decoración, plagada de carteles de neón, pantallas de televisión y colores, es una de las partes fundamentales del restaurante, en el que, entre otras cosas, se puede tomar cócteles que alimenten como Pibil Ibérica, Ceviche Sour o Pato Pekín.

Aunque sobran las presentaciones para platos tan sonoros, la magia de esta vanguardia líquida está en que todos ellos se beben. Saborear el mismísimo picor de la salsa pibil en un trago es solo el comienzo.

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Aunque en la carta diga tequila infuisionado con panceta y la reacción habitual sea de incredulidad, cuando entra en la coctelera la salsa de la archiconocida cochinita pibil y descubrimos que se ha extraído de un guiso elaborado previamente en la cocina el día anterior, la incredulidad se convierte en curiosidad y, tras beberlo, en afirmación: "Sabe exactamente a lo que dice".

Pero este no es el único cóctel comestible. En Streetxo sabores tan castizos como las violetas pueden colarse perfectamente en una copa de balón XXL, eso sí, a modo de néctar de caramelo de violetas, con vinagre de coco y jazmín. Así es como se crea Diverxo Líquido Madrizzz 100%, la típica bebida que te pides alegremente para probar por lo exótico de sus ingredientes y cuando llega miras hacia los lados pensando: "¿Eso es para mí?". De nuevo al probarlo, las dudas se despejan.

Pero además de la gastronomía que se bebe, de las ginebras prémium, el mezcal, el ron o el tequila, disfrutado en la barra, donde se vive en primera persona las idas y venidas de los camareros y los inventos gastronómicos de Dabiz Muñoz para dejar al comensal con la boca abierta; toca poner a trabajar no solo al paladar, sino también a la dentadura y degustar el resto de la carta. Física, no líquida.

Evidentemente, nada más entrar en Streetxo, lo primero en lo que se piensa es en las famosas croquetas de la Pedroche. Como dice la Vecina Rubia, a todo el mundo le gustan las croquetas y la más famosa del momento es esta capaz de combinar leche de oveja con col china, té negro y kimchi con un tradicional atún y una sabrosísima salsa de mariscos denominada 'salsa xo'.

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Retomando los sabores asiáticos que tanto han influido en la cocina del chef, tampoco dejes pasar la oportunidad de probar el dumpling pequinés, acompañado con salsa de fresas, pepinillos y oreja de cerdo. Una brutal mezcla de sabores que, si sigues las instrucciones y devoras en un bocado, llena el paladar de matices suaves pero que despiertan el apetito.

Prácticamente cada plato tiene sus propias instrucciones y si con el dumpling había que pintar en el lienzo de papel con la salsa de fresa como pintura y la empanada china como pincel, para comer el nem vietnamita de pato con agridulce de chiles y sashimi tibio de quisquillas de Motril (que se come rápido pero se lee lento), la misión es mezclar las dos salsas circulares y tomar el bocado con los palillos. Si no se puede tomar todo de una vez, lo ideal es comer media quisquilla en cada mordisco. Fácil o no, es delicioso.

Por supuesto, en la lista de must haves gastronómicos también están el chili crab con pimentón de la Vera y chiles, para los amantes del picante, los mini-tacos crujientes de jarrete meloso de cochinillo ibérico pibil para completar la experiencia fusión mexicana o la zamburiña ahumada con mantequilla echire para especial sabor a mar.

La carta continúa, igual que la cola para entrar a Streetxo, que es solo el comienzo de una experiencia gastronómica en toda regla que se remata con el ingenio del chef y las vistas... de Madrid al cielo.

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