Felipe González defiende al rey Juan Carlos: su estrecha amistad salvo un encontronazo
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Felipe González defiende al rey Juan Carlos: su estrecha amistad salvo un encontronazo

Llamó la atención que no estuviera presente en el funeral de Estado celebrado por las víctimas del coronavirus en el Palacio Real y presidido por los Reyes

Foto: Felipe González. (Getty)
Felipe González. (Getty)

Llamó la atención que en el funeral de Estado, celebrado por las víctimas del coronavirus en el Palacio Real y presidido por los Reyes con la presencia de todos los presidentes vivos de la democracia, no estuviera Felipe González. Desde que comenzó la pandemia, nada se sabía de su paradero físico. Sí había realizado declaraciones elogiando el trabajo del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y resaltando la inexperiencia de algunos miembros del Ejecutivo. Unas declaraciones a Onda Cero que no se salieron de los temas estrictamente políticos y, por lo tanto, no quedó reflejada su situación geográfica. A raíz de su ausencia en el homenaje oficial a los fallecidos por el covid-19, la prensa en general y los comentaristas políticos en particular se hicieron la pregunta: “¿Dónde está Felipe?”.

Un día después, fue él mismo quien lo aclaró: “He retrasado las revisiones que me correspondían de acuerdo con los médicos. Lo que me recomiendan es que cuanto más tiempo esté en este aislamiento, mejor”. Eso no le impidió conectar hace unos día con 'Los desayunos de TVE' por videoconferencia para defender al rey Juan Carlos, al que siempre le ha unido una muy buena amistad. Pidió abiertamente no borrar "su legado histórico" y el "respeto a la presunción de inocencia". A diferencia de Aznar, mantuvo siempre una buena relación con el emérito. La única vez que hubo un desencuentro fue cuando don Juan Carlos viajó a Suiza para encontrarse con Marta Gayá en 1992, que en aquellos años era su pareja.

Los sectores más elitistas del mundo empresarial y social sabían de la existencia de los amores, pero Gayá nunca se dejó seducir por los aduladores habituales que rodeaban al jefe del Estado. El único que se atrevió a dar un toque pidiendo prudencia fue el general Sabino Fernández Campos, que ejerció de Pepito Grillo hasta que lo despidieron como jefe de la Casa Real. El "cuidado majestad" que imploraba el militar no sirvió para mucho y don Juan Carlos continuó su romance, que no se vio alterado ni trascendió al gran público gracias a que en aquellos años las historias sentimentales del emérito eran un asunto de Estado. Se cuidaban sus deslices amorosos, aunque gracias a Felipe González se supo que el Rey no pudo firmar el nombramiento de un ministro "porque no se encuentra en España", dijo. Efectivamente, al cabo del tiempo se supo que Juan Carlos I se encontraba con Marta Gayá en Suiza.

Ese confinamiento de Felipe, ahora voluntario, lo hace, confirman a Vanitatis, en la finca extremeña que compró al empresario Jesús Vázquez en 2012. La propiedad se encuentra en las Villuercas, cerca de Guadalupe (Cáceres). ¿Cómo es el día a día de Felipe González en la actualidad?

Felipe González, junto a su mujer, Mar García Vaquero. (EFE)
Felipe González, junto a su mujer, Mar García Vaquero. (EFE)

Vino y buenos alimentos

En ese campo solo había una nave agrícola, en muy malas condiciones, que el matrimonio González-García Vaquero reformó como vivienda para pasar los fines de semana o parte del verano. Los que conocen la casa aseguran a Vanitatis que se trata de una construcción sin ostentación, muy hogareña y decorada con muy buen gusto por Mar García Vaquero, su mujer. La cocina, de aire rústico con suelo de barro y una mesa grande, es uno de los lugares principales de la vivienda cuando hay invitados. “Felipe se coloca el mandil y, mientras cocina, le gusta que estemos todos allí tomando un vino o colaborando. Es un buen chef”, aseguran los que han participado en esos encuentros gastronómicos.

Para el expresidente, otro de los atractivos de El Penitencial (así se llama la finca) es que puede dedicarse a una de sus aficiones. Tiene un taller donde lo mismo trabaja la piedra para esculturas de tamaño medio que diseña bisutería (anillos, sortijas, pendientes, colgantes) con ámbar. Algunas de estas esculturas las coloca en el jardín y otras las regala. Elena Benarroch es una de las propietarias de una de las obras de arte de González. Hace tiempo, la peletera vendía en su tienda del barrio de Salamanca las joyas diseñadas por el expresidente y amigo. No estaban al alcance de cualquiera, pues el precio de una sortija con un pedrusco de la resina milenaria podía alcanzar los trescientos euros.

González y Mar García Vaquero. (EFE)
González y Mar García Vaquero. (EFE)

Hace cuatro años, en una subasta solidaria en la embajada colombiana, González aportó tres joyas, diseñadas por él, que alcanzaron un precio final de 15.800 euros. En este caso se trataba de una puja para recaudar fondos.

La vida que lleva González en Guadalupe no es ajena a la situación política y económica, no solo de España sino del resto del mundo. Mantiene conversaciones con periodistas internacionales y charlas con intelectuales y escritores como Mario Vargas Llosa. Según comentó en una de esas conversaciones, el expresidente explicaba: “Quien nunca me ha llamado ha sido Pedro Sánchez”.

Lecturas, colaboraciones para medios escritos, videoconferencias, paseos por el campo y la escultura son las actividades de este confinamiento elegido en uno de los parajes más atractivos de España.

Felipe González
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