Muere la condesa de Sant Llorenç del Munt, una familia arraigada en la nobleza catalana
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Muere la condesa de Sant Llorenç del Munt, una familia arraigada en la nobleza catalana

Viuda del conde heredero, María Victoria Sans Acevedo era una apasionada del submarinismo. Su padre capitaneó durante 40 años el velero Altair, que le compró Alberto Cortina en los 90

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Muere la condesa de Sant Llorenç del Munt, una familia arraigada en la nobleza catalana

La última vez que María Victoria Sans Acevedo, condesa viuda de de Sant Llorenç del Munt, hizo submarinismo fue en el Mediterráneo, en Ibiza, con 84 años. Activa y apasionada con los suyos, Sans Acevedo falleció este jueves a los 89 años en Barcelona. De su matrimonio con el conde José María de Quadras nacieron seis hijos, el mayor de los cuales, José, ostenta hoy en día condado que heredó de sus ancestros.

El título está en manos de una conocida familia de la nobleza catalana, por su arraigo y sus ancestros. Sans Acevedo era destacado miembro de varias asociaciones aristocráticas e históricas, como la Orden Ecuestre de Santo Sepulcro de Jerusalén (OESSJ), una entidad de fieles cristianos que se encuentra bajo la protección del Vaticano.

María Victoria Sans Acevedo. (Archivo familiar)
María Victoria Sans Acevedo. (Archivo familiar)

Sans procedía de una estirpe de empresarios del textil y de otros sectores. Era hija de Esther Acevedo Godoy y Miguel Sans Mora, fundador de empresas, hoy ya extinguidas, como Cepansa, Harry Walker, Condiesel o Hispano Motor. Además, fue un gran aficionado a la vela, deporte que le llevó durante casi 40 años a ser el capitán de la goleta Altair, que luego pasó por varios armadores, como Alberto Cortina. El velero Altair fue construido en 1931 y en su época era el más grande del mundo, y en los 90 lo compró Cortina.

Por su matrimonio con José María de Quadras de Caralt, fallecido en 2017, era condesa viuda. El condado de Sant Llorenç del Munt fue concedido en por San Pío X en 1908 a Antonio de Quadras Feliu, segundo hijo del barón de Quadras, una familia que se remonta al siglo XIV. Le sucedió su hijo José María de Quadras Feliu, quien legó su título al fallecer en 1925 a su hijo, José María de Quadras de Caralt. Todos estaban relacionados con la industria textil.

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La condesa viuda era además dama del Real Cuerpo de la Nobleza de Asturias, miembro de la Hermandad de la Mare de Déu de la Mercè y Palma de Oro de Jerusalén. Su vinculación con la Santa Sede es familiar, y ella era dama Gran Cruz de la citada Orden, una entidad cuyo objeto es el de “sostener y ayudar a las obras e instituciones de la Iglesia Católica en Tierra Santa, particularmente las del Patriarcado latino de Jerusalén, incluyendo también a Chipre y Jordania, ayudando también a la presencia cristiana en los territorios bíblicos”, tal como detalla la asociación.

Para esta aristócrata, la defensa de Tierra Santa, de la que, decíamos, su marido fue lugarteniente de la OESSJ del Capítulo de Aragón, Cataluña, Baleares, Valencia y Navarra durante mas de 20 años, habiendo realizado muchas peregrinaciones a Tierra Santa. Además de la religión y de su familia, como habíamos dicho, el submarinismo era otra de sus pasiones. Llegó a hacer más de 10.000 inmersiones. La última, con 84 años en Ibiza.

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