Raül Balam, hijo de Carme Ruscalleda, hace pública su adicción a las drogas
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Raül Balam, hijo de Carme Ruscalleda, hace pública su adicción a las drogas

Hace siete años que entró en un centro de desintoxicación gracias al apoyo de sus padres y su hermana. El día que lo supieron dice que se sintió "muy liberado"

Foto: Raül Balam y su madre, Carme Ruscalleda. (EFE)
Raül Balam y su madre, Carme Ruscalleda. (EFE)

Cada año, desde hace siete, Raül Balam reúne a su madre, Carme Ruscalleda, y al resto de su familia para celebrar un bautizo. Se trata de recordar el día en el que entró en un centro de desintoxicación: el 5 de marzo de 2013. Balam llevaba muchos años enganchado al alcohol y las drogas, cocaína y de todo tipo, ha contado ahora, y cuando sus padres y su hermana se plantaron, él se sintió liberado. Por eso ha decidido contarlo y lo ha hecho la mañana de este miércoles en el programa ‘Planta Baixa’ de TV3. Además, ha pasado los dos últimos años grabando un documental, ‘Camino libre’, que todavía no tiene fecha de estreno.

Cada año, desde hace siete, Raül Balam se tatúa un dibujo en el brazo, un dibujo que va completando de año en año. “Yo tengo cerebro de adicto y lo seré toda la vida”, ha admitido el premiado cocinero, “soy como los celiacos, que mientras no toman harina están bien, pero que saben que nunca más podrán tomar harina”.

Raül Balam, chef con estrellas Michelin.
Raül Balam, chef con estrellas Michelin.

Cuenta Balam que su vida ha cambiado por completo, que era una persona diferente, que siendo adicto intentaba ser alguien que no es. “Me odiaba a mí mismo, me odiaban mis compañeros de trabajo, era una persona insoportable, los adictos se piensan que el mundo gira a su alrededor, ahora soy consciente de que el mundo es muy grande y maravilloso”.

"Me sentí muy liberado"

Fueron, decíamos, sus padres, quienes un día, mientras él se duchaba después de una ‘fiesta’, se sentaron en la mesa de la cocina y esperaron a que bajara: “Cuando vi sus caras pensé ‘lo saben’, y me sentí muy liberado”.

“Cuando eres adicto solo piensas en consumir, consumir, consumir”, ha reconocido. Y admite que sus recuerdos de aquellos años son terribles. “La droga te domina tanto que te importa tanto 8 que 80, yo había perdido la dignidad en fiestas familiares… Madre mía, cómo iba, y lo que hacía”.

Foto: Raül Balam, chef con estrellas Michelin.

El testimonio de este joven, con una sonrisa permanente, y el de su madre, sentada al lado, con otra sonrisa, estremece: “La droga la empiezas a tomar socialmente pero acabas solo. Solo. Y sucio. Con un caos de vida horrible, intentando ser una persona que no eres, es muy duro”.

Dice que ha decidido contarlo para normalizar algo que viven tantas familias: “Me siento con un deber moral, soy una persona totalmente diferente desde entonces”.

"Mucha patraña"

Con una mirada llena de cariño, Ruscalleda ha añadido. “Yo, como muchas familias, veía que mi hijo tenía actitudes extrañas, pasada de la euforia al enfado, pero hablas con él y te dice que son imaginaciones tuyas… Es una enfermedad de mucha patraña, mucho engaño, y acudes a su hermana y te dice que los jóvenes lo hacen todos, que él domina. Esa palabra mágica: controla. Hasta que llega un día que la hermana avisa que se le ha ido de las manos”.

Carme Ruscalleda y su hijo, Raül Balam. (EFE)
Carme Ruscalleda y su hijo, Raül Balam. (EFE)

La familia siempre ha acompañado a Balam en su largo y duro proceso, y sigue haciéndolo hoy en día. Aunque la chef multiestrellada ha querido dejar algo muy claro: “El éxito es de la persona que está enferma y que le mete cojones para salir. A mí me costó mucho entender que era una enfermedad, pensaba que eran malas actitudes, que se corregiría en 15 días, pero me avisaron que necesitaba tener paciencia”.

"Uno de los peores infiernos"

A lo que Raül añade: “Los últimos meses antes de ingresar fue uno de los peores infiernos que he vivido. El proceso de tratamiento es muy largo, en el que hay momentos en los que no entiendes nada, vuelves a conocerte a ti mismo, porque no te conoces, no sabes nada de ti. Dejar las drogas es muy fácil, lo haces en un día, en el centro pasas el primer día y ya está, pero reeducar al cerebro es lo más difícil que hay”.

Por eso advierte que todavía sueña con droga, que está presente en su mente en muchos momentos de su vida, una vida que deberá seguir alerta, con cuidado ante cualquier situación que podría llevarle a una recaída. Y su madre, tanto ahora como entonces, es, dice, “mi angelito”.

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