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es el hijo de la chef carme ruscadella

Raül Balam Ruscalleda, chef con estrellas Michelin: "En el Orgullo hay que sacar pecho"

Espera que declarar su homosexualidad de manera tan abierta no afecte a su negocio. Sufrió mucho de joven, pero ahora se declara feliz. Sus padres siempre le han apoyado

Foto: Raül Balam, chef con estrellas Michelin.
Raül Balam, chef con estrellas Michelin.

Cuenta Raül Balam que pasó dos semanas en cama, con una depresión que le hacía llorar todo el tiempo, antes de declarar su homosexualidad a sus padres, Carme Ruscalleda y su jefe de sala, Antoni Balam. ¿“Por qué lloras todo el rato?”, le preguntó su padre desesperado. “Es que a lo mejor tienes un hijo maricón”, le contestó él entre sollozos. “Haz con tu vida lo que quieras”, concluyó su padre. Y en ese instante se terminaron los problemas.

Raül Balam, chef con dos estrellas Michelin. (Pitu Estol)
Raül Balam, chef con dos estrellas Michelin. (Pitu Estol)

Balam, dos estrellas Michelin en el restaurante Moments, del hotel Mandarin Barcelona, empezó a vivir su homosexualidad con libertad en aquel momento, con 23 años. Antes, la tortura, dice, venía provocada por él mismo. “Me centraba más en lo malo que en lo bueno. Todo el mundo me quería, pero si alguien me insultaba, que lo hacían, yo sufría. Lo pasé muy mal, hasta que vi que en mi familia no supondría un problema”.

"No me he escondido, pero no lo he dicho en público"

Así es como este chef de 40 años cree que hay que enfrentarse a la vida, en todos los sentidos. “Hay que sacar pecho y así no se te comen, también en el Orgullo”, dice con una alegría contagiosa. Habla divertido, con entusiasmo, y su figura larga y delgada recuerda entonces a la de su madre, la cocinera con más estrellas Michelin del mundo (siete en total), una mujer de energía contagiosa e imparable.

Con ella ha comentado esta entrevista y ha debatido sobre la necesidad de salir del armario. “Yo nunca me he escondido, pero tampoco lo he dicho en público, no sé, me parece algo normal, en mi equipo somos 14 y no sé si tienen novios o novias, la verdad, es algo que no pensaba que fuera importante, pero quizás sigue siendo necesario hablar de ello, es cierto”.

Ahora, con el Orgullo Gay tan cerca, considera que es momento de reivindicar. “Tiene que haber días en honor a las cosas porque es una buena manera de recordar lo que pasó. El Orgullo es un recuerdo a aquellas personas que lucharon, en la década de los 70, por sus derechos ante agresiones que recibían por su condición de homosexuales. Hay que reivindicar la esencia, sacar pecho. ¿No celebramos Navidad, no hay cabalgatas de reyes? Son cosas que pasaron miles de años atrás y seguimos recordándolo, ¿por qué no vamos a recordar esto?”.

"Mi familia ya lo sabía"

Sus reflexiones toman cuerpo mientras habla. Defiende que “hay que quitarle hierro a todo”, incluso a los problemas que surgen a veces por la condición sexual de una persona, aunque piensa que “la reivindicación es importantísima”.

Siempre ha trabajado “bajo el ala protectora” de su madre, dice con entusiasmo, orgulloso de formar parte de una familia emprendedora y triunfadora. Y la reacción de sus padres ante su salida del armario familiar le ayudó a ser feliz, como se declara en esta entrevista. “Mi familia ya lo sabía, solo esperaban a que lo dijera. Yo sufría por el abuelo y la abuela, tan de derechas, tan de misa, pero lo aceptaron y cuando llevé a mi primer novio a casa hasta le cogieron cariño y preguntaban por él”, recuerda entre risas.

"Otros cocineros no quieren salir del armario"

Ahora considera que el tiempo ha normalizado la situación. Y habla del hijo de siete años de una amiga. Le gusta pintarse las uñas y otro niño le dijo que eso eran cosas de niña. El pequeño, seguro, respondió: “Cómo va a ser de niña si yo soy un niño y me las he pintado”. Es eso, precisamente, a lo que se refiere Balam con normalidad. La misma que sus padres le ofrecieron al ‘confesarse’, la que le ayudó a vivir feliz como ahora.

Por eso no entiende, dice, que otros cocineros no quieran salir del armario. Porque los hay. “Quizás temen que eso afecte al negocio... -especula mientras piensa-, no sé, lo comenté con mi madre. ‘¿Y si nos afecta?’, le pregunté ayer preocupado y me dijo que no le importa... Si nos afecta que yo hable de mi homosexualidad, sacaré pecho de nuevo, levantaré el puño y diré: !Sí, soy yo y aquí estoy!”.

El chef Raül Balam, con nariz de payaso en una autofoto.
El chef Raül Balam, con nariz de payaso en una autofoto.

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