El condado de Hoochstrate ya tiene dueño: la disputa de cinco años que ha roto una familia
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un tío y una sobrina, enfrentados

El condado de Hoochstrate ya tiene dueño: la disputa de cinco años que ha roto una familia

Andrés Pérez de Guzmán Vega, único hijo del anterior conde, y su tía, María Concepción Pérez de Guzmán y Castillejo, solicitaron el título tras el fallecimiento de su anterior poseedor en abril de 2015

placeholder Foto: Andrés Pérez de Guzmán, heredero del título. (Redes sociales)
Andrés Pérez de Guzmán, heredero del título. (Redes sociales)

Son una de las familias de más noble cuna de España y en el último lustro han vivido una disputa a causa de uno de sus grandes títulos. Los Pérez de Guzmán, descendientes del mítico duque de T'Serclaes y poseedores de algunos de los volúmenes más valiosos de la literatura española (en su legado se encuentra, por ejemplo, la primera edición del 'Quijote'), se han enfrentado durante cinco años por la consecución del condado de Hoochstrate.

Según confirmó en su día Vanitatis, Andrés Pérez de Guzmán Vega, único hijo del anterior conde, y su tía, María Concepción Pérez de Guzmán y Castillejo, solicitaron el título tras el fallecimiento de Juan Pérez de Guzmán y Castillejo, uno de los personajes más curiosos de la nobleza española, que ostentó el condado a lo largo de 40 años. Según afirmaba entonces a este medio el equipo de comunicación de Diputación de la Grandeza, “hay muchos casos similares a este: tíos o tías de los herederos de un título que pretenden imponerse al sobrino o la sobrina y quedarse con el título de su hermano, el cual creen que les pertenece legítimamente”. Cinco años más tarde, el título ya tiene destinatario. La Audiencia de Palma ha resuelto que quien debe representar el condado es el hijo, y no la hermana, como único heredero del anterior noble.

En su momento, allá por enero de 2016, la petición del título por parte de Concepción, condesa de Torreblanca y residente en Palma de Mallorca, no sentó “nada bien” a su sobrino, “ya que él se considera el legítimo heredero del mismo, sobre todo después de que su padre lo ostentase a lo largo de cuarenta años”. Eso hizo que la condesa, que actualmente tiene 88 años, y su sobrino de 48 ni siquiera "se felicitasen las fiestas navideñas”, según afirmaban fuentes cercanas a la familia Pérez de Guzmán.

placeholder Guiomar Pérez de Guzmán, una de las familiares del noble. (Gtres)
Guiomar Pérez de Guzmán, una de las familiares del noble. (Gtres)

Andrés, hijo del conde, vive con su familia en Aranjuez y es uno de los empresarios más importantes de Madrid, dueño de El Remate, una de las casas de subastas más prestigiosas de España. Casado y con dos hijas, “se quedó bastante sorprendido” ante la solicitud de su tía.

Según declaraciones de 2016 de la Diputación de la Grandeza, los favoritos “en este tipo de casos” son los hijos, “ya que los títulos que no se pidieron antes de la Ley de Igualdad para la Sucesión de Títulos Nobiliarios de 2006 no tienen carácter retroactivo”, aseguran en referencia a la ley, promulgada hace más de una década, que acabó con la prevalencia de los varones a la hora de heredar cualquier título nobiliario. Sin embargo, doña Concepción aguardó a la muerte de su hermano “para solicitar el condado. Además, ni siquiera ha esperado los seis meses que se suelen dar de plazo desde la muerte del poseedor del título. El conde murió en abril y en julio ella ya lo estaba solicitando, meses antes que el propio hijo”, según afirmaban fuentes cercanas a la familia.

Las mismas fuentes señalaban entonces, hace cinco años, que era "bastante improbable” que la hermana del conde acabase ganando el derecho a la sucesión del título.

El conde de Hoochstrate, curioso personaje de la nobleza

Fallecido en abril de 2015, don Juan Pérez de Guzmán, conde de Hoochstrate durante cuatro décadas, era prácticamente un desconocido mediáticamente hasta que un rocambolesco pleito con cinco compañías de seguros llegó a la prensa. El 21 de febrero de 1975, el conde sufrió un accidente durante una cacería de patos: el arma que llevaba se disparó hiriéndole en una pierna que le fue amputada varias horas después. Pérez de Guzmán tenía suscritas cinco pólizas de seguros para cubrir este tipo de accidentes, pero estas se negaron a pagar basándose en las dudas que existían en torno a las circunstancias que rodearon el accidente.

La pierna amputada tuvo que ser exhumada tras ser enterrada en el cementerio de la Almudena y el propio conde dijo a la prensa de la época que había “ciento cincuenta mil pesetas” en juego, que incluían los gastos hospitalarios que el noble tuvo que desembolsar tras el accidente. La reclamación de Juan Pérez de Guzmán acabó siendo rechazada por los tribunales y el conde volvió a los titulares cuando ingresó fugazmente en prisión como consejero delegado del Club Valdemolinos, un lugar de ocio deportivo que abarcaba veinte pistas de tenis o veinte frontones que nunca llegó a construirse, provocando la denuncia de aquellos que habían comprado las 7.500 acciones que lo conformaban.

*Este artículo se publicó originalmente el 9 de enero de 2016 y ha sido reformulado con motivo de la sentencia de la Audiencia de Palma

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