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Alba Flores se reconcilia con su pasado, el recuerdo y los estigmas de su padre con el documental 'Flores para Antonio'
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SU TESTIMONIO

Alba Flores se reconcilia con su pasado, el recuerdo y los estigmas de su padre con el documental 'Flores para Antonio'

La familia del cantante fallecido en 1995 se ha volcado en el proyecto de la actriz, que le ha servido como una catarsis para entender y gestionar su infancia

Foto: Rosario, Alba y Lolita Flores, durante la presentación del documental 'Flores para Antonio' en el Festival de San Sebastián. (Gtres)
Rosario, Alba y Lolita Flores, durante la presentación del documental 'Flores para Antonio' en el Festival de San Sebastián. (Gtres)

El clan Flores volvió a reunirse en San Sebastián la noche del martes. No era un concierto, ni una gala televisiva: era la presentación de ‘Flores para Antonio’, el documental que ha abierto una nueva puerta en la vida de Alba Flores. La actriz, nieta de Lola Flores e hija del homenajeado, ha emprendido con esta película un viaje emocional hacia el recuerdo de su padre, fallecido en 1995, cuando ella apenas tenía nueve años.

Tres décadas después, esa herida no cerrada se ha convertido en el eje de un relato que mezcla de celebración, catarsis personal y un intento de reconciliación con los estigmas que siempre persiguieron la figura del cantante. Dirigida por Isaki Lacuesta y Elena Molina, con la propia Alba como productora creativa, la cinta reconstruye la vida de Antonio Flores a partir de materiales inéditos —cintas caseras, maquetas, dibujos, fotografías…— y de la memoria coral de su entorno más cercano.

En pantalla aparecen sus inseparables hermanas, Lolita y Rosario, su expareja Ana Villa, su hija, sus sobrinos y artistas como Joaquín Sabina, Ariel Rot, Antonio Carmona o Sílvia Pérez Cruz. Todos suman piezas a un retrato que pretende mostrar al hombre detrás del mito, al padre más allá del ídolo congelado en los noventa.

Una herida familiar expuesta al público

“Para mí esto es un antes y un después en mi vida. Nunca había hecho algo tan significativo para mí y mi familia”, confesó Alba durante la presentación en el Festival de San Sebastián. Sus palabras resumen el peso simbólico de la película: no solo recupera a su padre para las nuevas generaciones, también lo reubica dentro de la propia familia. “Cuando empezamos a grabar secuencias con mis tías y mis primos, me di cuenta de que nunca había hablado con ellos de todo esto. Compartiendo lo que era él para cada uno, hemos unido las piezas y ahora tenemos un retrato mucho más completo”, añadió.

placeholder Alba Flores y sus tías, antes de la proyección del documental en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. (EFE / Juan Herrero)
Alba Flores y sus tías, antes de la proyección del documental en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. (EFE / Juan Herrero)

Ese ejercicio de apertura le ha servido también para los más jóvenes de la saga. “De las experiencias más bonitas ha sido ver a mis primos Lola y Pedro Antonio descubrir quién era su tío. Estoy contenta de haber dejado un testimonio al que puedan acudir nuestras siguientes generaciones”, explica Alba.

El propio director lo definió como un “viaje catártico”. Siempre tuvo una cosa clara que era una película cuyo público principal eran las propias Flores, con Alba como eje.

Si algo distingue este documental es la voluntad de Alba de no esconder nada. A lo largo del metraje, y también en sus declaraciones públicas, aborda uno de los grandes silencios que marcaron la vida y la muerte de su padre: la droga. “Yo, que he salido de tantos armarios en mi vida por ser mujer, por mi sexualidad, por mi gitanidad, de pronto me di cuenta de que eso era otro estigma gordísimo”, declaró recientemente.

La actriz denuncia cómo ese lastre ha marcado la memoria de su padre y la de miles de familias españolas en los noventa: “La sociedad te perdona ser corrupto o un mal dirigente político, pero no te perdona haber abusado de las drogas. Prefiero entender antes que juzgar. No me parece justo ni por mi padre ni por nadie que haya pasado por lo mismo”.

Con esa reflexión, la actriz asume una posición valiente, la de reconocer el dolor y a la vez reivindicar la dignidad de quien lo sufrió. Una manera de reconciliarse con su padre, pero también con ella misma. La psicóloga Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen, explica: "Todos los hijos tenemos que reconciliarnos con ciertos aspectos de nuestros padres, entender al ser humano que hay detrás, aceptarlo y quererlo abandonando el enfado o la decepción".

Pero no se queda aquí, sino que añade que también es importante validar que el “yo pequeño” no estaba capacitado para gestionar ese proceso. "Es una forma de ser compasivos con nosotros por las emociones que hemos podido sostener durante años", reflexiona.

El arte como herramienta de duelo

El proyecto tiene también un valor personal, ya que le ha permitido reconectar con el canto, una faceta que había evitado durante años. “No había sido capaz de entonar las canciones de mi padre por muchas razones: el duelo, la pena, la exigencia de llenar un hueco… No me sentía libre para escogerlo”, confesó. Terminar y cantar el tema de los créditos —una pieza que empezó de niña y que dedica a Antonio— ha sido para ella cerrar un círculo y recuperar una relación sana con la música.

placeholder La familia Flores en San Sebastián para homenajear a Antonio Flores. (Limited Pictures)
La familia Flores en San Sebastián para homenajear a Antonio Flores. (Limited Pictures)

“Mientras grabábamos me di cuenta de que esta era mi herramienta para atravesar el duelo. La vida me estaba dando la oportunidad de hacer algo sincero y profundo, en mis propios términos. Vi la oportunidad de transformación y dije: 'sí, quiero'”, explicó. En su familia, el arte siempre ha sido un lenguaje de supervivencia: “Mi abuela hizo 50 películas, mis tías están vinculadas al cine… Yo no podía hacer un disco, tenía que ser una película”.

Pilar Conde pone en valor esa expresión artística en la familia Flores y cómo se convierte en una connotación de identidad familiar. ", por lo que Me parece un trabajo terapéutico a la vez que artístico, según Alba, ha tenido altos beneficios emocionales para su familia y para ella. Desde un punto psicológico me parece muy valiente y sanador", asegura la experta.

La mirada de la psicología

Ese carácter sanador lo confirma la directora técnica de Clínicas Origen, que analiza para Vanitatis el impacto del documental. En el caso de Alba Flores, que perdió a su padre siendo tan joven, elaborar el duelo a través de una obra artística tiene un alto valor terapéutico. "No diría que funciona como un cierre, sino como una nueva manera de relacionarse con la persona que ya no está. Que forme parte de nuestra vida, pero no desde el dolor, desde un punto saludable”, afirma.

placeholder Cartel de 'Flores para Antonio'. (Movistar Plus+)
Cartel de 'Flores para Antonio'. (Movistar Plus+)

Conde considera que más que transformar, la película habría sido un aliado para transitar cierto dolor que quedaba enquistado. "Es su forma de reprocesar todo el trauma asociado a la pérdida", cuenta. Pero coincide con la actriz: este documental será un antes y un después para ella, su familia e incluso el recuerdo que la sociedad tiene de Antonio Flores.

Además, la experta resalta el impacto añadido de enfrentarse a un duelo cuando el fallecido es un personaje conocido: “No es algo privado de la familia, su vida ha sido pública, y eso le puede generar la necesidad de exteriorizarlo, cerrar y avanzar ella misma y ella con la sociedad. Eso denota una fortaleza personal". La manera de sanar heridas emocionales de estas características requiere de ciertos procesamientos y cada persona precisa de sus tiempos y sus estrategias, según la psicóloga.

Exponerse tiene riesgos, pero apunta que, si se ha decidido, es porque considera que tiene la capacidad de gestionarlo. "Me parece más arriesgado cuando se muestra la vida privada de alguien sin su consentimiento. Alba me parece una persona que se siente segura del paso que ha dado", declara. No obstante, señala que no hay que perder de vista lo que continúa al documental, es decir, el revuelo y sus consecuencias emocionales. Conde concluye que este proceso no solo es terapéutico para la actriz, sino que también tiene un efecto colectivo, pues puede ayudar a personas que se encuentren en las mismas circunstancias.

placeholder Lola Flores junto a sus hijos, Rosario, Antonio y Lolita. (Gtres)
Lola Flores junto a sus hijos, Rosario, Antonio y Lolita. (Gtres)

A treinta años de la muerte del artista, ‘Flores para Antonio’ rescata al músico para quienes lo admiraron y abre un espacio común para su hija, su familia y todos aquellos que han sentido que su obra les marcó en algún momento. “Muchísima gente me contaba cómo mi padre había sido significativo en sus vidas. Este documental es un lugar en el que todos podamos recordarle, celebrarle y llorarle cuando haga falta”, resumió Alba.

El filme llegará a los cines el próximo 28 de noviembre antes de su estreno en Movistar Plus+, pero el viaje íntimo que propone ha empezado ya. Es un testimonio donde memoria, arte y duelo se entrelazan para que Alba Flores pueda, por fin, terminar de reconciliarse con su pasado y con el legado de su padre.

El clan Flores volvió a reunirse en San Sebastián la noche del martes. No era un concierto, ni una gala televisiva: era la presentación de ‘Flores para Antonio’, el documental que ha abierto una nueva puerta en la vida de Alba Flores. La actriz, nieta de Lola Flores e hija del homenajeado, ha emprendido con esta película un viaje emocional hacia el recuerdo de su padre, fallecido en 1995, cuando ella apenas tenía nueve años.

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