La sorprendente ruptura de Adriana Abascal y Emanuele Filiberto de Saboya
La mexicana ha confirmado la noticia a través de sus redes sociales, donde escribe: "Comparto con gran dolor de corazón que, como a veces debe ser, nuestro camino juntos ha llegado a su fin"
Bueno, pues cuando ya nos deleitábamos pensando en Adriana Abascal desfilando en las grandes alfombras rojas de la realeza europea, la mexicana ha sorprendido anunciando a través de sus redes sociales que su historia de amor con el heredero al no-trono italiano ha llegado a su fin. O al menos, está en pausa. Abascal lo anuncia en un storie de Instagram, sin dar más explicaciones: "Comparto, con gran dolor de corazón, que, como a veces debe ser, nuestro camino juntos ha llegado a su fin. Los próximos capítulos permanecen sin escribir, sostenidos suavemente entre lo que fue y lo que pueda venir".
De consolidarse la ruptura, la relación habría sido tan publicitada como corta en el tiempo. Su noviazgo salió a la luz a principios de 2025, cuando comenzaron a dejarse ver juntos en distintos eventos entre París y Mónaco. Aunque ambos intentaron mantener cierta discreción en los primeros compases (mientras la ruptura de Saboya con su mujer Clotilde Courau se aclaraba) lo cierto es que las fotografías en actitud cómplice no tardaron en circular, y pronto se convirtieron en una de las parejas más comentadas del panorama internacional.
La confirmación oficial llegó pocas semanas después, cuando Adriana y Emanuele Filiberto acudieron juntos a una gala solidaria en la Costa Azul. Allí posaron por primera vez ante los fotógrafos, inaugurando un capítulo sentimental que parecía asentarse con paso firme. Desde entonces, fueron varias las ocasiones en que hicieron acto de presencia pública, desde muestras de apoyo a firmas de moda amigas hasta discretas cenas en Roma o apariciones en eventos benéficos vinculados a la Casa de Saboya, proyectando siempre una imagen de absoluto embelesamiento.
Para Adriana Abascal, la relación suponía un regreso al foco mediático internacional. La empresaria y exmodelo mexicana, que ha construido una sólida carrera entre París y Madrid como creadora de contenidos y figura relevante en la moda, se ha movido durante décadas en ambientes de alta sociedad. Conocida por su estilo sofisticado, su impecable agenda social y su capacidad para reinventarse, Abascal parecía haber encontrado en Emanuele Filiberto un compañero a la altura de su vida cosmopolita tras sus matrimonios con Emilio Azcárraga, Juan Villalonga y el ejecutivo francés Emmanuel Schreder.
Él, por su parte, aportaba un linaje de peso histórico. Emanuele Filiberto de Saboya, príncipe de Venecia y heredero de una dinastía destronada tras el referéndum de 1946, lleva años desarrollando una faceta pública híbrida entre las iniciativas culturales, los proyectos empresariales y una presencia mediática que en Italia ha tenido altibajos. Su creciente apertura hacia la escena europea lo había situado nuevamente en el mapa de la crónica social.
Quizá por eso su historia con Adriana generó tantas expectativas: era la unión de dos mundos que se entienden (el glamour cosmopolita y la aristocracia histórica) y que, por un momento, parecían haber encontrado un punto común. La ruptura, comunicada con esa mezcla de elegancia y distanciamiento que caracteriza a Abascal, deja ahora en el aire un capítulo que apenas había empezado a escribirse y que parecía destinado a dar más de un titular.
Bueno, pues cuando ya nos deleitábamos pensando en Adriana Abascal desfilando en las grandes alfombras rojas de la realeza europea, la mexicana ha sorprendido anunciando a través de sus redes sociales que su historia de amor con el heredero al no-trono italiano ha llegado a su fin. O al menos, está en pausa. Abascal lo anuncia en un storie de Instagram, sin dar más explicaciones: "Comparto, con gran dolor de corazón, que, como a veces debe ser, nuestro camino juntos ha llegado a su fin. Los próximos capítulos permanecen sin escribir, sostenidos suavemente entre lo que fue y lo que pueda venir".