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El retrato inédito de los duques de Huéscar, la última obra de Pierre Gonnord, el retratista del alma humana, para Casa de Alba
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El retrato inédito de los duques de Huéscar, la última obra de Pierre Gonnord, el retratista del alma humana, para Casa de Alba

Así es el retrato inédito de Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo firmado por Pierre Gonnord antes de su muerte

Foto: Los duques de Huéscar en una imagen de archivo. (Gtres)
Los duques de Huéscar en una imagen de archivo. (Gtres)

El próximo 19 de febrero hasta el 31 de mayo, el Palacio de Liria acoge entre sus paredes la exposición ‘Noches y días’ de José María Sicilia. Una intervención concebida para este histórico edificio madrileño que recorrerá espacios como la biblioteca, el salón de baile o los salones de la emperatriz Eugenia de Montijo y en el que las obras crean un relato personal y único a través del tiempo del artista, el tiempo histórico del lugar y la propia experiencia de quien lo visita.

Esta exposición es una muestra más del compromiso de la Casa de Alba con la creación artística contemporánea y su afán por convertir el Palacio de Liria en un encuentro entre su patrimonio histórico y el tiempo presente a través de nuevas lecturas de su espacio gracias a la mirada de la convergencia de artistas de ayer y de hoy. A este afán se suman también otras obras adquiridas por cada uno de los miembros de la familia, como es el caso de este -hasta ahora- inédito retrato de los duques de Huescar, obra del tristemente fallecido Pierre Gonnord, el fotógrafo francés conocido como ‘el retratista del alma humana’.

Este retrato fue una compra hecha por el propio matrimonio protagonista de la obra, tal y como ellos mismos contaron en su entrevista para ‘Vogue’ el pasado junio de 2025. “Nosotros, además de las obras que adquiere la Fundación, vamos comprando nuestras propias piezas. Creo que es una manera de tener una afición en común que es divertida”, contaba Sofía Palazuelo.

Por aquel entonces, esta obra de Gonnord había sido su última adquisición. “La última obra que hemos incorporado es una instantánea de Pierre Gonnord, un fotógrafo buenísimo, recientemente fallecido, a quien representó toda la vida la galerista Juana de Aizpuru y al que llaman el gran retratista del alma humana de este siglo. Cuando nos enteramos de que se estaba muriendo, le pedimos que nos retratara. Y nos hizo a los dos su última foto. Es preciosa”.

placeholder El artista y fotógrafo Pierre Gonnord junto con una de sus obras 'Hattie'. (EFE)
El artista y fotógrafo Pierre Gonnord junto con una de sus obras 'Hattie'. (EFE)

El francés, nacido en Cholet, se había instalado en Madrid en 1988, habiendo vivido más tiempo en España que en su país natal. Fallecía en la capital el 21 de abril de 2024 a los 60 años por una enfermedad. Su trabajo había ganado notoriedad por tratarse de un retrato íntimo y psicológico con un estilo de claroscuro que recordaba a los retratos barrocos del siglo XVII de artistas como Caravaggio, Rembrandt o José de Ribera.

Los protagonistas de sus fotografías posaban siempre ante un fondo negro, pero en el lugar que solían habitar, siempre iluminados por la luz del alba o el atardecer. “Llevarlos a un estudio lo fastidiaría todo”, reconocía él mismo. Las sesiones de fotos, lejos de las grandes editoriales, duraban apenas un par de minutos. “Si lo alargo, se pueden convertir en modelos”, perdiendo así la naturalidad y crudeza de su arte.

placeholder Pierre Gonnor, junto a dos de sus obras. (EFE)
Pierre Gonnor, junto a dos de sus obras. (EFE)

Sus modelos tenían características comunes: rasgos físicos característicos y con un carisma y sensibilidad especial. Gonnord colocó delante de su objetivo a nómadas, sintecho, campesinos y ancianos cuya vida se hacía notar en sus rostros. Gente de las Tres Mil Viviendas, inmigrantes del Magreb en los invernaderos de Almería y mineros en Asturias recién salidos de las profundidades.

Pero también a grandes figuras. En 2021, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero fue fotografiado por Gonnord para su retrato oficial destinado al salón previo a la sala del Consejo de Ministros.

En sus últimos años de vida, ante la imposibilidad de viajar por el mundo buscando a sus particulares ‘modelos’, siguió trabajando en Madrid, retratando desde seres marginales que encontraba por el centro de la capital -donde él vivía-, como eran las prostitutas, a gente de su entorno, amigos y conocidos. A esta última colección, la de sus últimos hilos de vida, pertenece este retrato de Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, los duques de Huéscar.

placeholder Los duques de Huéscar retratados por Pierre Gonnord. (palaciodeliria)
Los duques de Huéscar retratados por Pierre Gonnord. (palaciodeliria)

Una imagen en la que ambos miran a cámara fijamente, ella delante y fuera de foco, él detrás y perfectamente enfocado, ante un fondo negro y fuertemente iluminados por su lado izquierdo. Sofía luce un top negro con un amplio cuello en pico que la hace destacar entre la oscuridad. Fernando lleva un jersey de punto verde botella con cuello subido, que le hace confundirse con el fondo.

Esta fotografía, junto con la obra ‘La Théière’ (2025) de Joana Vasconcelos (una imponente escultura de hierro que permanece de forma permanente en los jardines del palacio), se une así a esta colección “viva y en constante cambio” de la Fundación Casa de Alba que habita el Palacio de Liria, impulsada por Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo en 2019, cuando el edificio volvió a abrir sus puertas al público.

“Quizá, en siglos pasados, se aportaba más en el ámbito militar, político o diplomático. Ahora se trata de contribuir directamente a las ciudades en las que se reside”, reconocía Fernando en la entrevista para ‘Vogue’, hablando del trabajo de su padre a través de la Fundación. “Aquí hay una cantidad de piezas de arte, escenarios y muchos otros recursos que son apasionantes y casi nadie conoce”.

El próximo 19 de febrero hasta el 31 de mayo, el Palacio de Liria acoge entre sus paredes la exposición ‘Noches y días’ de José María Sicilia. Una intervención concebida para este histórico edificio madrileño que recorrerá espacios como la biblioteca, el salón de baile o los salones de la emperatriz Eugenia de Montijo y en el que las obras crean un relato personal y único a través del tiempo del artista, el tiempo histórico del lugar y la propia experiencia de quien lo visita.

Sofía Palazuelo Fernando Fitz James
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