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Mandolás, así es el nuevo Tokaji de Vega Sicilia. Y no es dulce

Vino de Tokaji. Seguro que piensas en ese elixir dulce que ha dado a la región húngara fama mundial. Pero hoy te hablamos de un tokaji blanco seco. Es la última apuesta de Vega Sicilia

Foto: Viñedos de Tokaj-Oremus.
Viñedos de Tokaj-Oremus.

‘Vino de reyes, rey de los vinos’. Esta frase, atribuida a Luis XIV de Francia, el Rey Sol, ha alimentado una leyenda, la de los vinos de Tokaji, que se ha ido forjando con el paso de los siglos. Aquella región del nordeste de Hungría –​Patrimonio de la Humanidad desde 2002– es la primera denominación de origen vinícola del mundo; en sus cerca de 7.000 hectáreas de viñedos se cultivan las uvas con las que se elaborará el ‘aszú’, uno de los vinos dulces más singulares del mundo.

Tokaji, Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Tokaji, Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Allí encontramos Oremus, una bodega mítica en la que se habla español. Haciendo historia, Oremus es el nombre de aquel viñedo del que se extrajo una uva a partir de la cual se elaboró, allá por 1630, una bebida dulce que se bautizó con el nombre de ‘vino de lágrima de Tokaji’ (Tokaj Aszú). Este néctar conquistó a una princesa de Transilvania, y su príncipe le regaló el viñedo y la bodega del mismo nombre. Desde entonces, Oremus ha sido sinónimo de vino de Tokaj y, aunque fue pasando por infinidad de manos –consecuencia de las múltiples invasiones, guerras y cambios políticos–, y pese a que el modelo de la etapa comunista tendió a estandarizar toda la producción, la esencia nunca llegó a perderse.

En sus laberínticas bodegas encontramos añadas míticas.
En sus laberínticas bodegas encontramos añadas míticas.

Hoy, como decíamos, en Oremus se habla español: en 1993, tras la privatización propiciada por la caída del muro de Berlín y el desmantelamiento de la Unión Soviética, Vega Sicilia decidió apostar por esta singularidad y adquirió la bodega, fundando Tokaj Oremus. Su entrada supuso “una revitalización de los vinos de la región. Ha sido una revolución: hemos podido tener instalaciones modélicas, adquirir nuevos viñedos, contar con un gran asesoramiento técnico… Y, por supuesto, la visión comercial: de la mano de Vega Sicilia podemos llegar a los mejores mercados del mundo”, explica András Bacsó, enólogo y director de la bodega.

Mandolás, la gran apuesta de Tokaj-Oremus.
Mandolás, la gran apuesta de Tokaj-Oremus.

De su mano, también, han emprendido el proyecto de sacar adelante Mandolás, un blanco seco al estilo de la Borgoña. Tiene sentido. Como apunta Bacsó, "el vino dulce representa un mercado pequeño. Nuestra idea es hacer un seco que amplíe la imagen de Tokaji en el mundo". En 2014, nos cuentan, Oremus contrató a un experto en vinos de la Borgoña "para mejorar aún más el potencial de este gran vino, que ha pasado a elaborarse como los grandes blancos de la mítica región francesa". Curiosamente, en el pasado también llegó a elaborarse en estas tierras un blanco, "pero era muy oxidativo, como si bebieras un jerez".

Su nombre, Mandolás –en español, 'almendra'–, procede de una de las parcelas de los viñedos de Oremus. Para su elaboración se emplea la uva furmint -la variedad autóctona más abundante en la región-, que se cultiva en los viñedos de ladera de pendiente abrupta (para el vino dulce se reservan las tierras llanas). En estos momentos, la producción anual es de 70.000 botellas, pero la idea es llegar a 100.000.

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