Hablar de cocina catalana es, inevitablemente, hablar de Joan Roca. El chef gerundense, al frente junto a sus hermanos Josep Roca y Jordi Roca del prestigioso El Celler de Can Roca —galardonado con tres estrellas Michelin—, es una de las voces más autorizadas del panorama gastronómico nacional. Desde 1986, el trío ha construido un proyecto culinario que ha situado a Girona en el epicentro de la alta cocina mundial.
El primero en aparecer fue Ca la Pepa, ubicado en Platja d’Aro. Se trata de un restaurante de cocina mediterránea tradicional, donde el producto marca el ritmo de la propuesta culinaria. “Es un restaurante que cocina muy bien. Tienen una buena carta de vinos y es un restaurante con apariencia sencilla”, destacó Roca, poniendo en valor la honestidad de una cocina pegada al territorio y al mercado.
La tercera parada lleva hasta Barcelona, concretamente al Gresca, situado en la calle Provença. Especializado en brasas y con una extensa carta de vinos —muchos de ellos ecológicos—, Roca lo definió como un restaurante que, pese a no contar con estrella Michelin, lleva años ofreciendo cocina de alta gama. “Tiene muy buena carta de vinos”, insistió, evidenciando la importancia que concede al maridaje y al trabajo en sala.
Hablar de cocina catalana es, inevitablemente, hablar de Joan Roca. El chef gerundense, al frente junto a sus hermanos Josep Roca y Jordi Roca del prestigioso El Celler de Can Roca —galardonado con tres estrellas Michelin—, es una de las voces más autorizadas del panorama gastronómico nacional. Desde 1986, el trío ha construido un proyecto culinario que ha situado a Girona en el epicentro de la alta cocina mundial.