Eugenia Martínez de Irujo y su ex Rosauro Baro, confidencias a medianoche
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Eugenia Martínez de Irujo y su ex Rosauro Baro, confidencias a medianoche

Vestida de negro y con la espalda al aire llegó a Eugenia Martínez de Irujo a la multitudinaria cena que su prima María Fitz James Stuart organizó

Vestida de negro y con la espalda al aire llegó a Eugenia Martínez de Irujo a la multitudinaria cena que su prima María Fitz James Stuart organizó en el Centro Cultural Galileo con motivo de la exposición Masters of Photografic del famoso fotógrafo Albert Watson. Con el revuelo que se monta cada vez que sale de casa, la duquesa de Montoro buscó cobijo en amigos como Boris Izaguirre o Rosauro Baro, uno de sus ex más sonados.

La actual pareja de la actriz Amaia Salamanca compartió mesa y mantel con su antigua novia. Charlaron animadamente, rieron juntos y degustaron las virguerías culinarias de Samantha Vallejo Nágera, que a su vez es 'ex-cuñada' de la hija de la duquesa de Alba, ya que ésta mantuvo una relación con su hermano 'Colate'.

Los invitados no daban crédito a la convocatoria, que reunió a empresarios, ex modelos, y ‘gentes de bien’ en un mismo perímetro festivo. La temperatura acompañaba, había media luna y la decoración del espacio no podía estar más lograda, como cada vez que un anfitrión, cualquiera que sea, confía en el buen hacer de Luis García Fraile, interiorista en boga en toda fiesta de la alta bohemia patria que se precie. No faltó la música de Antonio Carmona, que repasó alguno de los temas más exitosos de su carrera. Allí estaba su ‘renovada’ mujer, Mariola Orellana, con la que se ha reconciliado recientemente, dándolo todo. Al son del ex-Ketama bailó Cristina Valls Taberner, solterísima y con un Missoni que ni de lejos consiguió eclipsar al Ungaro de Begoña García Vaquero, que negó bodas familiares, como la del ex-presidente con su hermana. Su marido, el empresario Pedro Trapote, no paró de fumar habanos en toda la noche. Ni tampoco de saludar a gente, porque, aunque es estratosférico, sigue teniendo los pies en la tierra.

Ana Rodríguez, la 'estrella' de la noche

Deslumbró Ana Rodríguez, ex-mujer de José Bono, con un favorecedor conjunto en negro de Eduardo Ladrón de Guevara, que no tiene problemas lo mismo en vestir a vips de aquí y allá que a algún que otro santo o santa, una de sus debilidades. Todo el mundo comentó lo bien que le ha sentado a la empresaria de Tous su ruptura con el ex-presidente del Congreso. Su hija, Amelia Bono, también acaparó buena parte de las miradas. No sigue la dieta Dukan, pero está más delgada que una sílfide. Llevaba un vestido de Dolores Promesas que no podía quedarle mejor. Su marido, Manuel Martos, lo corroboró ante María Zurita, la sobrina del Rey, que prefiere el vino blanco al tinto. Alejandra, la niña mimada de Raphael, en cambio, es más de tinto y su cercanía es algo de otro mundo, como el atrevimiento manifiesto de María Cecilia Sarasola, que llevaba un vestido floral por encima de la rodilla. Tenía una explicación: iba acompañada de su hijo Gigi, mucho más amoroso que el de la canción.

Cristóbal Martínez Bordiú abandonó su letargo social y posó con su mujer José Toledo, una de las musas de Watson junto a Eugenia Silva, que presentaba el acto y no quiere ni oír hablar de la medicina de Jarabe de Palo. Mar Flores y Javier Merino también estuvieron divertidos, aunque a la modelo le está pasando factura tanto lío en casa con los bebés. Acostumbrados a sus vestidazos, decepcionó con su elección textil, una parcela donde el poder lo tuvo Alejandra Rojas, hija de la condesa de Montarco, con un diseño de los de Juan Jo Oliva, que ahora lleva flequillo.

 El boyfriend de la ex de Cascos

Fiona Ferrer no se quiso perder la convocatoria y acudió junto a su marido Jaime de Polanco y Andrea Pascual, su socia en Concep2all. La joven hace una semana que rompió con Beltrán Gómez Acebo, pero ni se le notaba. Paloma Segrelles estaba radiante con un turbante que le favorecía mucho más de lo que ella pensaba. Suerte que tenía a su lado a Emilio Álvarez su marido, que además de afable, habla el idioma de Shakespeare incluso mejor que Penélope Cruz. No le quedó más remedio, ya que a su lado se sentaron dos amables señoras irlandesas de Macallan, el whisky que patrocinó la gala, que tenían ganas de charlar. En la misma tesitura se encontró Gema Ruiz Cuadrado, ex de Álvarez Cascos, que sorprendentemente todavía presentó a Juan Díaz Alonso como “my boyfriend” en lugar de “my future husband”.

Tomás Alía, la fotógrafa Silvia Polakov, -que estaba desatada-, Baruc Corazón, el doctor Monereo, Pino Sagliocco, Carmen Manzano, Almudena Fernández, Roberto Torreta, Piedi Aguirre -hermana de la presidenta de la Comunidad-, Javier Hidalgo y su chica Laura Ribot, Israel Bayón con su nueva novia, Bea Matallana, -la maquilladora fetiche de Shakira-, Vinilla von Bismarck, María León, recién llegada de la boda de su prima María Recasens, y Mercedes Domecq pusieron la guinda final a una noche que sirvió de punto de encuentro para grandes amigos y objetico directo de los cazadores de exclusivas. Tan imprescindible fue que, tras darle un premio a Mario Conde por llevar la corbata como nadie, Cari Lapique y Carlos Goyanes se dejaron caer por el lugar. Al día siguiente, todos, los de pedigrí certificado y los que lo consiguen de estraperlo, estaban “muertos”. Cosas de la high life.

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