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cesión nobiliaria

Jaime Carvajal, así es el nuevo marqués de la familia Falcó

Se incorpora a una nobleza a la que ya pertenecía. Pero, esta vez, con título propio. Una cesión en vida hecha por su madre le convierte en poseedor del marquesado de Almodóvar del Río

Foto: El futuro marqués, Jaime Carvajal y Hoyos (Montaje: Vanitatis)
El futuro marqués, Jaime Carvajal y Hoyos (Montaje: Vanitatis)

“Este título es el reflejo de la causa que defendió mi madre”. Así tercia para Vanitatis un marqués 'en capilla': Jaime Carvajal y Hoyos (50 años). El que ostentará el marquesado de Almodóvar del Río, fruto de una cesión en vida de su madre, es ingeniero físico de formación y hombre de finanzas de profesión. Ha ejercido cargos de responsabilidad en Lehman Brothers o Sabadell, y en la actualidad es consejero delegado de Grupo Arcano.

A Carvajal no solo se le conoce por su brillante trayectoria como hombre de negocios. También por su linaje. Es hijo de Jaime Carvajal y Urquijo, expresidente del Banco Urquijo y marqués de Isasi, y de María Isabel de Hoyos y Martínez de Irujo, sobrina de la difunta Cayetana de Alba y duquesa de Almodóvar del Río.

Jaime Carvajal y Urquijo, junto a su esposa María Isabel de Hoyos, padres del futuro marqués de Almodóvar del Río (Gtres)

Aunque Jaime Carvajal siempre perteneció a la nobleza, reforzó estos lazos con la misma al contraer matrimonio con Alejandra Falcó, hija del marqués de Griñón y María del Pilar Juana Girod. Fue su mujer quien, allá por 2001, recibió el título de marquesa de Mirabel. La pareja tiene tres hijas y, por tanto, a él no se le presenta el problema de la sucesión nobiliaria. Caso muy distinto al que, en su día, se le planteó a su madre. "Una causa por la que luchó durante toda su vida", asegura a este medio. 

La "causa" se remonta al año 1997. Entonces, el Tribunal Constitucional le negó el ducado de Almodóvar del Río en favor de sus hermanos –y tíos de Jaime– Isidoro y Juan Manuel. Este órgano del Estado argumentó la prevalencia del hombre con respecto a la mujer en la sucesión nobiliaria. Pero María Isabel no se rindió. Llevó su caso ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y, con su causa, reclamó el compromiso que tenían los Estados miembros de velar por la igualdad entre hombres y mujeres. Ya en 2006, el problema se resolvió una vez entró en vigor esa norma donde prevalecían las razones de primogenitura.

Por eso, el título por el que tanto litigó supone “una honra” para su hijo Jaime. “El legado de este marquesado es doble: por un lado está la parte histórica y familiar –que en esta generación recae en mí–; y por otro, la sentimental: es un honor saber que mi madre luchó tanto por la causa de la mujer”, asegura a Vanitatis. Ante la inminente concesión, Jaime Carvajal tiene claro lo que implica ser marqués: “Nobleza obliga; no hablamos de ningún privilegio, sino de una obligación con la sociedad: la de hacer bueno el título”. 

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