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HA QUERIDO CONTROLAR LAS LABORES DE MUDANZA

La baronesa Thyssen viaja a Suiza para desmantelar Villa Favorita

Dos meses después de que se firmara la venta de Villa Favorita, la baronesa Thyssen viaja a Lugano para cerrar definitivamente la residencia donde vivió los mejores años junto al barón

Foto: La baronesa Thyssen viaja a Suiza para desmantelar Villa Favorita

Villa Favorita ya es historia. La baronesa Thyssen, que desde el pasado día 4 se encuentra instalada en Andorra, ha viajado a Lugano (Suiza) este fin de semana junto a un equipo de trabajo para desmantelar la que durante años fue su casa junto al barón Thyssen. Tita Cervera ha querido ser ella misma quien dirigiera la operación de desalojo de su palacete helvético. Son aún muchas las pertenencias que conservaba en la que durante años fue su casa junto al barón Thyssen y ha preferido participar y controlar in situ las labores de mudanza. De esta manera, la baronesa Thyssen cierra definitivamente un capítulo muy importante de su vida.

Pero ¿qué quedaba en la residencia? Según revelan a Vanitatis, “pocas cosa de valor artístico”. Cuando el barón Thyssen murió en 2002, y tal y como lo había dejado bien especificado en el ‘pacto de Basilea’, documento que detallaba cómo sería repartida su herencia de 3.000 millones de euros, gran parte del mobiliario y obras de arte que se encontraban en Villa Favorita –el grueso de la colección del barón se había trasladado a Madrid diez años antes para la apertura del Museo Thyssen– fueron repartidos entre sus herederos. Por ejemplo, el escritorio y los muebles del estudio de Heini se los quedó su hija Francesca, tal y como ella misma declaró recientemente.

Desde entonces, en Villa Favorita apenas había mobiliario, cuadros o antigüedades, a excepción del ala del palacete que la baronesa tenía operativo los 365 días al año para sus visitas y que lo componían varias habitaciones, para ella, sus hijas y sus invitados. Además, Tita, tenía una secretaría montada allí, que ahora ha desmantelado. Ropa, mobiliario y otros enseres propios de una residencia de lujo son las que este fin de semana se han embalado para su traslado a España o a Andorra, donde ha adquirido dos viviendas tras la venta de la mansión suiza.

En cuanto al personal que trabajaba en la residencia de Suiza, es muy posible que alguno se quede con los nuevos propietarios, como es el caso de los jardineros. Sin embargo, el matrimonio que vivía en Villa Favorita, una mujer de servicio y el guardés, es probable que se jubile después de muchos años de servicio, al igual que su secretaria, que llevaba toda la vida trabajando para ellos.

Con esta mudanza, Carmen Cervera pone fin a una etapa especial de su vida. De hecho, según relataba Manuel Segura, el padre biológico de Borja Thyssen, a Vanitatis, “a Tita le ha dolido vender Villa Favorita”. Esta residencia fue el lugar donde tanto Tita como Heini vivieron sus primeros años de amor.

La baronesa cerró la venta de su residencia suiza el pasado mes de enero, como desveló en primicia Vanitatis. La casa que heredó la baronesa fue durante años uno de los lugares más turísticos de Lugano (Suiza). La finca, de más 35.000 metros cuadrados, se compone de varios edificios colindantes. La propiedad, cuya casa principal fue construida por el padre del Barón, está rodeada de un enorme parque y ubicada a orillas del lago Lugano.

Villa Favorita, escenario de grandes fiestas

Durante los primeros años del matrimonio de los barones Thyssen, Villa Favorita fue testigo de las fiestas más suntuosas de la época. Duques, condes, estrellas del cine y de la jet set internacional se pasearon por sus jardines. Sus estancias, entonces, estaban repletas de muebles antiquísimos y de gran valor, además de infinidad de obras de arte. Después de la muerte del barón, la mansión se convirtió en un mausoleo frío, oscuro y lleno de recuerdos que acarreaba un gran desembolso de dinero cada año para poder mantenerlo. La baronesa, que siempre ha sido una mujer pragmática, decidió desprenderse de ella.

Villa Favorita fue también uno de los motivos por el que comenzó en 2007 la guerra entre madre e hijo, ya que la baronesa quería que el matrimonio de su primogénito se realizará en esas estancias por todo lo alto y con invitados de postín, adecuados al apellido que llevan y no, como finalmente ocurrió, a escondidas y con el bochornoso episodio de aquella furgoneta donde los entonces recién casados, Blanca y Borja, tuvieron que cambiarse de ropa, para no romper la exclusiva.

Pero todo eso ya forma parte del pasado, como lo es Villa Favorita. Ahora, toda la familia está unida y en lo sucesivo estarán, al menos, 183 días en Andorra.

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