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su fortuna se estima en más de 40.000 millones de euros

Así es Françoise Bettencourt-Meyers, la nueva mujer más rica del mundo

La hija de la difunta Liliane Bettencourt, propietaria del 33% de las acciones de L'Oréal, empresa de su familia, heredará 40.000 millones de euros y será la mujer más rica del mundo

Foto: Françoise Bettencourt-Meyers, en un fotomontaje elaborado por Vanitatis.
Françoise Bettencourt-Meyers, en un fotomontaje elaborado por Vanitatis.

El jueves 21 de septiembre, fallecía Liliane Bettencourt en su mansión a las afueras de París, la mujer más rica del mundo y la mayor fortuna de Francia según Forbes, valorada en casi de 40.000 millones de euros. Una herencia que durante los últimos años provocó una ardua batalla legal entre amigos y familiares de la dueña de L’Oréal (del 33% del accionariado) y que no terminó bien para ella.

Liliane Bettencourt y su hija y heredera Francoise Bettencourt Meyers, en 2011.
Liliane Bettencourt y su hija y heredera Francoise Bettencourt Meyers, en 2011.

Ahora, tras resolverse el culebrón (que llegó incluso a envolver a Nicolas Sarkozy) a favor de su única hija, podemos decir que Françoise Bettencourt-Meyers es la nueva mujer con la mayor fortuna del mundo, por delante, por supuesto, de la reina de Inglaterra, la de Holanda o la mismísima Ana Patricia Botín.


Para ella las acciones, para su hijo, la gestión

Accionista principal de la firma francesa creada por su abuelo, Eugène Schueller, en 1907, también controlará a partir de ahora un alto porcentaje de las compañías Maybelline, Urban Decay o NyX Cosmetics. Como heredera deberá tomar las riendas de una faceta empresarial que siempre ha mantenido al margen de su vida. Y es que, a pesar de formar parte junto a su esposo del consejo de administración de la compañía, su carrera laboral ha discurrido por otros derroteros. Escritora y pianista de profesión (ha escrito numerosas obras, incluso una sobre la Biblia siendo judía), siempre trató de defender el patrimonio familiar de algunos como el fotógrafo François-Marie Banier, a quien demandó por aprovecharse de su madre y de su fortuna.

Françoise Bettencourt-Meyers, llegando a los tribunales en 2015. (Foto: EFE)
Françoise Bettencourt-Meyers, llegando a los tribunales en 2015. (Foto: EFE)

Ahora será ella quien la gestione hasta que pase el relevo a sus dos hijos. Uno de ellos, el mayor, Jean-Victor Meyers, fue designado por el juez de la causa el tutor legal de su difunta madre y nombrado con tan solo 25 años (ahora tiene 30) el sucesor de su abuela al frente del consejo de administración.

Liliane, a pesar de la demencia que padecía desde hacía algunos años, dejó bien atado el asunto de la gestión de su fortuna, por lo que aunque su hija, con la que estuvo duramente enfrentada, se convertirá en la heredera del patrimonio familiar, deberá rendir cuentas ante su primogénito, quien se ocupará, como durante los últimos 5 años, de que L’Oréal está por encima de las disputas familiares que ella misma promovió hace ahora casi una década.

Una isla en Seychelles y una mansión en París

La fortuna de Liliane sobrepasa las carteras accionariales. La gran dama de los negocios de Francia invirtió una parte de su boyante patrimonio en bienes inmuebles que pasaran de generación en generación.

En primer lugar, la impresionante mansión en Neuilly-sur-Seine, a las afueras de París, donde pasó casi toda su vida. El centro de operaciones de la familia más rica de Francia.

Isla D'Arros, en el archipiélago de Seychelles. (Wikipedia)
Isla D'Arros, en el archipiélago de Seychelles. (Wikipedia)

Pero esto no fue lo único, aunque es muy complicado conocer con detalle qué engloba este apartado, se conoce que en los años 90 adquirió la isla D'Arros, nada menos que en el archipiélago de las Seychelles por 18 millones de dólares, aunque apenas unos años más tarde la vendió por casi 70 millones.

Jean-Victor Meyers, con 27 años.
Jean-Victor Meyers, con 27 años.

Siempre en pleno ojo del huracán, seguro que volvemos pronto a tener noticias de Françoise, de quien la bolsa francesa teme que ahora que ha tomado el control accionarial de la compañía pueda comenzar a hacer cambios que acaben con el último lustro de trabajo de su hijo. Nunca aprobó que le dieran la tutela a él. Ya se sabe lo que dicen: la venganza es un plato que se sirve frío.

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