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entrevista

Isabel Jiménez, la socia textil de Sara Carbonero: "Se agota todo lo que se pone"

Creadora de Slow Love, la presentadora nos cuenta su amor por el periodismo, cuáles son sus planes de verano y lo que siente al hablar de instinto maternal

Foto: La periodista de Telecinco posa en el restaurante Thai Garden. (Foto: Olga Moreno)
La periodista de Telecinco posa en el restaurante Thai Garden. (Foto: Olga Moreno)

Junto a su íntima amiga, Sara Carbonero, creó Slow Love, un proyecto con el que sueña crecer, pasito a pasito, en modo slow y, sobre todo, dando prioridad al 'made in Spain'. Nació un 14 de febrero, en Almería, ciudad que adora y a la que volverá cuando se jubile. Mientras tanto, Isabel Jiménez, de 36 años, es una presentadora de informativos de Telecinco que amplía horizontes en el mundo de la empresa.

En su web venden ropa de más de 60 marcas, pero solo una de ellas, Slow Love, es propia. Camisetas, vestidos, bolsos, zapatos, sombreros… Todo fabricado por pequeños talleres o empresas familiares españolas. Un modelo de negocio en el que reinvierten lo que ganan y en el que, asegura, cada día aprenden algo nuevo. Jiménez reconoce que no posee instinto maternal, que sigue obteniendo más beneficio de su trabajo como periodista y que sería "estupendo" que la reina Letizia llevase cosas Slow Love.

Isabel Jiménez.
Isabel Jiménez.

Pregunta: ¿Es verdad que se agota todo lo que se pone Sara Carbonero?

Respuesta: Casi siempre, para qué te voy a engañar. Esa es una de las razones por las que nuestra web, Slowlove.es, arrancó muy bien. Sara tiene una imagen muy potente y gusta muchísimo. Tanto ella como todo lo que lleva.

P: ¿Cuáles son vuestros valores, en qué os diferenciáis?

R: Nuestra clave es el 'made in Spain'. Las tres socias, Sara, Mayra del Pilar y yo, nos dimos cuenta de que no había una web lifestyle que aglutinara una comunidad de gente identificada con un estilo de vida calmado, interesado en cosas que aporten.

P: ¿Cómo nació vuestro proyecto?

R: Sara quería algo relacionado con la moda y Mayra, que es estilista y había trabajado en Zara, tenía muchísimos conocimientos sobre el tema. Las tres comíamos juntas en Tele 5 y nos animamos. Ofrecemos cosas hechas en España y trabajamos con artesanos españoles y con empresas familiares. Los bolsos, por ejemplo, los hace un taller de toda la vida de Madrid. Procuramos poner en valor lo que la industria estaba dejando relegado. Ahora intentamos que el grueso de la venta sea Slow Love, que es nuestra marca propia, aunque también trabajamos con firmas amigas. Ahora son ellas las que nos buscan, aunque solo aceptamos las que encajan con nuestra imagen. Tenemos ropa, objetos de decoración, cosas para el baño, jabones… Nuestro estilo es lo que más alaban.

P: ¿Ganáis dinero, habéis recuperado la inversión?

R: Nuestra estrategia es reinvertir todo lo que facturamos. Recuperamos inversión en el primer año, pero nuestra empresa no da beneficios porque reinvertimos. Ya no somos una 'startup en estado semilla' como las llaman los entendidos. Crecemos, pero a nuestro ritmo. Al principio queríamos controlarlo todo. Ahora ya no es posible. Por eso hemos externalizado las entregas, por poner un ejemplo. Pero hemos buscado una empresa afín, que ha puesto una persona exclusivamente para nosotras porque queríamos que el empaquetado fuera exactamente como nosotras decimos, con sus detalles, su papel de seda perfumado, con tarjeta personalizada… Y nuestra política de devolución es buena: una llamada y te recogen el paquete al día siguiente, totalmente gratis.

Todavía gano más dinero como periodista que como empresaria

P: O sea que todavía ganas más dinero como periodista

R: Todavía gano más como periodista que como empresaria, pero porque reinvertimos constantemente. Por eso no nos llevamos dividendos a casa. Nuestro potencial es grande, pero insisto, lo que hacemos es dar los pasos lógicos que daría cualquier empresa para crecer.

P: ¿Te han ofrecido ser modelo? Podrías serlo de Slow Love…

R: Nunca me han ofrecido ser modelo y ni me lo planteo. Nosotras no queremos que sea la marca de Sara o la marca de fulanita. Se conoce que estamos Sara y yo detrás y eso le da una solvencia, pero queremos que evolucione por sí misma.

P: ¿Como es la mujer Slow Love? ¿Tú eres una de ellas?

R: Es una mujer real, como nosotras. Tiene entre 25 y 40 años y le gusta la moda sin volverse loca. Sara y yo nos identificamos con el estilo Slow. Yo siempre digo que soy una clienta estándar. Si algo no me gusta, a la mayoría tampoco, porque ni soy una forofa de la moda, ni una compradora compulsiva… Soy el termómetro ideal. Y uso muchísima ropa de Slow Love. Ya no voy casi de tiendas porque es muy fácil: uso zapatos, bolsos…

P: ¿La reina Letizia también es clienta? ¿Le habéis enviado productos vuestros?

R: Nos encantaría… No le hemos enviado nada porque no solemos hacerlo, pero sería estupendo que llevara cosas de Slow Love.

P: ¿Os han querido comprar la empresa?

R: Comprar no, pero nos han llamado inversores. La empresa tiene mucho potencial y para los entendidos tenemos unas cifras muy atractivas, pero si dejas entrar a inversores tan pronto, pierdes el control, tu identidad… Preferimos crecer y profesionalizarnos antes de dar ese paso.

P: ¿Cuál es tu puesto en la empresa?

R: Lo mío es lo mas aburrido: gestión, recursos humanos, los números… No tenemos cargos, pero yo apoyo en la gestión. La directora general sería Claudia Gallego, que es la primera persona que contratamos. El equipo es otra de las claves de nuestro éxito, porque sienten el proyecto como si fuera suyo. Entre externos e internos ya somos 12, pero contratados seis.

El sueño almeriense

P: ¿Cambiarías el periodismo por la empresa?

R: Jamás. Mi profesión es vocacional desde que era pequeña. Disfruto mucho con mi trabajo y mi camino es el periodismo. Espero que Slow Love crezca y llegue muy lejos pero… Si me hiciera megamillonaria, pero tampoco. Yo disfruto mucho con mi trabajo. Llevo 13 años ya en la profesión.

P: ¿Cuáles son las noticias que más te emocionan?

R: El terremoto de Lorca, por ejemplo. Entrevistando a los vecinos se me saltaban las lágrimas. Otra noticia que me revolvió fue el accidente de Germanwings, me impactó saber que había niños en ese avión. El componente niños me afecta. La noticia del pequeño Gabriel, por la movilización de la gente de Almería. Es mi ciudad y veía a todo el mundo en una plaza que hay al lado de mi casa… No recuerdo que Almería se haya movilizado así por nada. Las noticias de niños me emocionan mucho.

Los niños me gustan y sí, me gustaría formar mi propia familia, pero el instinto maternal no lo tengo muy desarrollado

P: Llevas nueve años casada, ¿cuándo te decidirás a tener uno propio?

R: Digo yo que me animaré. Pero cuando toque, porque hasta ahora la vida profesional no me lo ha permitido y tampoco he tenido instinto maternal. Los niños me gustan y sí, me gustaría formar mi propia familia, pero el instinto maternal que tienen muchas mujeres yo no lo tengo muy desarrollado. Ni siquiera tengo sobrinos. Soy la mayor de tres hermanos y con el pequeño me llevo 13 años, aún está en la universidad.

Isabel, con una camiseta de Slow Love.
Isabel, con una camiseta de Slow Love.

P: ¿No envidias a Sara con su familia y esa vida un poco nómada?

R: No envidio a Sara, ¡si es mi amiga del alma! Ese no es mi defecto, no tengo envidia. La adoro a ella, a sus niños… ¡Son mis sobrinos, Martín y Lucas! Y Sara está encantada, no tiene vida de nómada. Ha estado unos años en Madrid y ya va para cuatro en Oporto. Este año no coincidiremos en las vacaciones, ya que ella está en Rusia ahora.

P: ¿Donde te irás tú este año?

R: Este año a Asia. Vamos un poco a la aventura porque es época de monzones, pero buscaremos islitas. Haremos alguna visita a alguna ciudad que nos cuadre, pero iremos sobre todo a playas. Y luego a Almería, que en julio siempre me gusta estar en casa.

P: Y pasarás algún tiempo estudiando, ¿no?

R: Sí. Me quedan dos asignaturas para terminar Ciencias Políticas y mi intención es terminar en septiembre. Hice un máster de Relaciones Internacionales y todos mis compañeros habían hecho Ciencias Políticas, así que me animé. Siempre he sido empollona y quería seguir estudiando, pero trabajando es difícil. Estudiaré por las mañanas en agosto, ya que presentaré el informativo de noche. Bueno, también iré un poco a la piscina… En julio solo vacaciones y libros de lectura, que tengo una buena lista pendiente.

Un amor que nació en Almería

Isabel Jiménez

Mi marido no tiene nada que ver con este negocio. Él es ingeniero industrial. Y trabaja entre doce y catorce horas diarias en una empresa de tecnología y big data, así que esos artículos que se publican, que dicen que vive la vida loca, no son ciertos. Lo que pasa es que cuelga fotos en Instagram de momentos divertidos de los fines de semana. No se va a sacar él delante del ordenador...

También es de Almería, y nos conocimos allí una noche de verano, cuando yo aún vivía en Italia y él trabajaba en Madrid. Teníamos amigos comunes y los dos sabíamos perfectamente quién era el otro. Volveremos a Almería,  pero cuando nos jubilemos. Allí se vive muy bien: el clima, las playas…

Y mi segunda ciudad es Roma. ¡He sido tan feliz allí! Me muero por la pasta, me gusta en todas sus versiones, y me encanta el italiano, lo estudié en Almería y después en Sevilla, donde hice la carrera. Luego me dieron una beca y estuve un año en Florencia. Después ya fui corresponsal. ¡Mi vena italiana…!

Entrevista: Charo Carracedo

Fotos: Olga Moreno

Ayudante de fotografía: Helena Sánchez

Agradecimientos: Thai Garden 2112

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