La boda en Menorca de María Schmitz, nieta del fundador de la marca de moda Amichi: 5 días, un original vestido con capa y una deco rústica
Vanitatis se adentra en exclusiva en la boda de María Schmitz, hija de la diseñadora Thais Amich y nieta del empresario Juan Carlos Amich. Un 'sí, quiero' de 5 días en Mahón (Menorca) con unos enamorados y felices protagonistas
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
Cuando has crecido rodeado de mentes creativas como referentes, es natural que tu vida sea un reflejo y una extensión de lo vivido. María Schmitz, nieta del empresario Juan Carlos Amich, fundador de la marca de moda Amichi, e hija de la diseñadora Thais Amich, es el mejor ejemplo. María y su hermana Carlota cambiaron la moda por otro tipo de diseño, el digital. Ambas son fundadoras de Cocodrilo Studio, una empresa focalizada en el diseño gráfico, el branding y el desarrollo web.
El abuelo de María y Carlota, fallecido en 2020, fue un visionario dentro de la industria de la moda. En 1985 fundó Amichi, una de las firmas de referencia en el armario de la mujer durante la década de los 90 y que llegó a tener más de 100 tiendas en nuestro país. Un cambio de manos en 2017 y un concurso de acreedores dos años después, ayudó a que la marca volviera a manos de la familia Amich en 2022, propietario hoy de su licencia. Amichi, un estandarte de la moda femenina, con el que creció María, la novia en esta boda, y como no, su madre, la diseñadora Thais Amich.
La preboda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
Thais es otro de los referentes creativos que han marcado los pasos de María Schmitz. Fundadora de su marca de moda homónima, la madre de María vende prendas sostenibles, versátiles y atemporales que gozan de una imagen tan elegante como impecable. Piezas que llevan la presentadora Nuria Roca, la modelo Judit Mascó o la creadora de contenido e icono de moda Inés de Cominges. Entender, por tanto, en el caso de María que, de casta, le viene al galgo, es muy fácil.
Pero esta historia no es la de María, es la de María y Nacho. De la novia ya sabemos quién es y a qué se dedica. Nacho Ybañez es experto en blockchain y criptoactivos. "Nos conocemos de toda la vida de veranear en Menorca, aunque llevamos juntos desde 2020 y viviendo en la isla balear, desde hace 2 años". Y si Menorca fue testigo de romance, también lo fue de su boda, un enlace de 5 días al que Vanitatis accede en exclusiva.
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
"Nacho me pidió que nos casáramos en nuestra cocina un domingo por la mañana. Estuvo llorando 20 minutos antes de articular palabra, yo estaba preocupadísima por lo que me fuese a contar de la angustia que tenía. Cuando por fin se relajó y lo soltó todo, bailamos a Luis Miguel abrazados y no paramos de reírnos", recuerda la empresaria. Al tiempo, fijaron la fecha (el lugar, Menorca, estaba claro) de su boda.
Ya que María y Nacho iban a convocar a sus familiares y amigos en su casa, en Baleares, pensaron que alargar la boda y que no fuera un solo día, sería lo mejor. Su enlace pasó de ser un único día de festejos a cinco. "La boda duró 5 días. La celebramos en Mahón", detalla.
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
"Aprovechamos el puente de principios de mayo para que nuestros invitados se cogiesen unas vacaciones". Alrededor de 280 personas disfrutaron de la macroboda de cinco días de la pareja. "Empezamos por una barbacoa en nuestra casa con amigos cercanos el miércoles, seguimos con una fiesta de tardeo el jueves en un chiringuito del puerto de Mahón que se llama el Paput, y justo antes del gran día, la preboda fue en Es Claustre, un antiguo convento que ahora es una terraza de conciertos espectacular, donde familiares y amigos que les gusta cantar salieron a dedicarnos unos temas. Fue muy especial".
Por último, el enlace fue el sábado 3 de mayo en la iglesia de Santa María de Mahón y la celebración en la Fortaleza Militar de La Mola. Todavía quedaba una jornada más, la postboda, "fue en casa de mis suegros, en el sur de la isla, donde encargamos unas paellas y pudimos disfrutar de los últimos invitados que quedaban en la isla".
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
Así recuerda María ese día. "No me hubiese imaginado nada tan espectacular como lo que vivimos. Enamorados viviendo en un sueño, yo soy cero cursi, pero no puedo describirlo de otra manera, tener a toda la gente que quieres en una isla como Menorca es algo espectacular".
Los novios se encargaron de organizar cada plan, cada detalle de la boda. "No tuvimos wedding planner como tal, pero sí la suerte de contar con Salgar Catering, que es prácticamente lo mismo". Ese equipo de profesionales fue su apoyo y ayuda extra. "Se ocupan y se encargan de todo, cuidan hasta el último detalle, el personal es excepcional, atento y si la boda salió tan espectacular fue gracias a ellos al 100%. Les recomendaría siempre, aunque todo el mundo dice que son los mejores, yo simplemente tengo la suerte de poder corroborarlo".
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
Para entonar el 'sí, quiero', la nieta del fundador de Amichi,escogió a la diseñadora Helena Mareque. La gallega y su madre, la también diseñadora Thais Amich, hicieron el tándem perfecto para dar vida al look de sus sueños. "Desde un primer momento sabía que quería algo creativo y único, me costaba mucho verme como una novia clásica. Mi madre Thais Amich, diseñadora y e hija del empresario Juan Carlos Amich, que creó la cadena de moda Amichi en su época, estuvo asesorándome y planteamos diseñar algo juntas. La realidad es que el proyecto en sí se me hacía un mundo y no me vi con visión para dar con algo con lo que me sintiese cómoda… Nada me acababa de convencer". Hasta que Helena Mareque entró en juego.
"Una amiga me sugirió que fuese a verla porque le daba el feeling de que me iba a encantar y me hechizó. Acabe en sus manos por arte de magia y hoy puedo decir que tengo la suerte de haber contado con Helena Mareque para diseñar mi vestido de novia", dice rotunda.
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
"El proceso de creación fue dirigido por Helena y mi madre que hicieron clic en seguida como buenas dos artistas que son. Yo tengo muy claro lo que no, pero siempre estoy muy abierta a nuevos síes. Deje que probaran y experimentasen lo que quisieran conmigo y acabamos dando con el resultado final perfecto para mí", señala.
Sin una idea clara de cómo quería que fuese su traje, María confiesa que se dejó llevar por la diseñadora nupcial. "Solo sabía que no quería ir clásica y que era un proceso del que no tenía ni idea. Normalmente en el mundo creativo me desenvuelvo muy bien, pero cuando llegó el momento de ser la novia, me bloquee. Nunca imaginé que podía ser TAN NOVIA sin renunciar a sentirme yo. En la primera cita, Helena y yo estuvimos hablando durante 45 minutos y los últimos 15 me dijo, 'ya sé con qué vestido te vas a casar'. Me enseñó la tela, me probó el patrón y no necesite ver ninguna opción más. Fue mi primera y última opción, lo tuve claro desde el principio. Helena se convirtió en el hada madrina que todas quisiéramos tener durante este proceso".
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
En palabras de Helena Mareque, "María, con un gusto creativo y un estilo muy sutil, elegante y mediterráneo como Menorca, eligió para su boda un look de dos piezas. Un vestido de lino, con un desflecado delicado del mismo hilo, aportando textura y naturalidad, y una capa de organza de lino, un material cultivado en Bélgica y tejido en España, que añadía ligereza y movimiento al conjunto". La gallega, favorita por las novias que buscan ese 'algo más', subraya el papel de la madre de la novia, "fue un gran apoyo, ayudando con todos los detalles y aportando su experiencia para que cada elemento fuera armonioso y único".
Muy personal y diferente, María Schmitz acertó al aderezar su estilismo nupcial con unos accesorios igual de originales. "Mis joyas -entre las que destacó un colgante que caía por su espalda- fueron de una amiga de mi madre, creadora de la marca Ikkelele. También me puse una pulsera de la familia de mi marido que perteneció a la madre de su abuelo, espectacular. Mis zapatos fueron de Libertas Barefoot, unas emprendedoras que me inspiraron mucho y que Helena me recomendó. Eran unas sandalias tipo 'tabis', la mejor decisión del mundo para ir muy cómoda".
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
El ramo, según la novia, fue una creación que merece un punto y aparte. "Jordi Ferran, de Ferran Florista, fue el responsable de la decoración floral de la iglesia, la celebración y el ramo. Al margen de los olivos, protagonistas de la deco, las únicas flores de la boda fueron las de mi ramo que hizo Jordi. Fueron unas orquídeas blancas que trenzó con unos lazos de conchas que hizo mi madre. No me podría haber imaginado nada tan espectacular nunca. Confíe en su criterio 100% y supo leerme mejor que yo misma".
María se preparó en su casa de Mahón. "Me maquilló y me peinó una amiga que es una artista, Alicia Homs.Quería algo natural, porque no suelo maquillarme, y el resultado me encantó", cuenta. "Fui a la iglesia con el marido de mi madre, mi hermana y mi madre. De camino, nos parábamos en el pueblo a saludar a conocidos. Fue una experiencia superespecial y peliculera. Incluso se metió gente del pueblo en la iglesia para ver la boda y había un corrillo de gente fuera, todo muy familiar y cercano".
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
Tantos días seguidos de celebración terminaron por pasar factura a la novia en la boda. "Me quedé sin voz en la preboda, porque en la fiesta del jueves canté y grité como una loca, no tenía nada de voz. En la ceremonia religiosa, a duras penas, pude articular los votos. Fue decir 'sí, quiero', salir de la iglesia, montarnos en el coche rumbo a la Fortaleza Militar de La Mola y ya podía hablar con total normalidad, ¡magia!".
Ya como marido y mujer, María y Nacho recibieron a sus invitados en ese complejo histórico de arquitectura militar del siglo XIX, donde tuvo lugar el banquete y la fiesta posteriores. ¿La decoración? Rústica, al son de la isla. "El protagonista fue el olivo, que es mi árbol favorito. Todo estaba lleno de cestos inmensos de olivo, obra de Ferran Florista, que hace maravillas y tiene un gusto excelente". En las mesas, aguardaban unas cámaras desechables para que sus amigos inmortalizasen cada momento. "Es el detalle más bonito que nos hemos llevado de nuestra boda, los invitados se volcaron en sacar unas fotos superdivertidas y originales y ver la celebración a través de sus ojos no tiene precio".
La boda de María y Nacho en Menorca. (María Missaglia)
"Salgar Catering nos deleitó con una ronda de aperitivos exquisitos que solo pude probar en la prueba de menú porque in situ no probé bocado saludando a los invitados. Y más tarde comimos, de primero, una burrata con tomate y pesto, y de segundo, bogavante con huevo y patatas. De postre apostamos por una barra libre en el que los invitados pudieron elegir minibocaditos de distintos postres", dice María.
Para abrir el baile, 'Tu sonrisa' de Elvis Crespo. "Va mucho con nuestra energía como pareja y además queríamos entrar cuanto antes en el momento fiesta". Cerramos el álbum de boda de María y Nacho con las recomendaciones para futuros novios. "Que deleguen. Durante todo el proceso hablé de lo que me 'imaginaba' y lo que tenia claro que no quería y los profesionales supieron exactamente que ofrecernos. No quería que nuestra boda fuera un estrés y sabía que lo más importante era disfrutar del día con toda la gente que quieres y viene a compartir contigo el amor".
Cuando has crecido rodeado de mentes creativas como referentes, es natural que tu vida sea un reflejo y una extensión de lo vivido. María Schmitz, nieta del empresario Juan Carlos Amich, fundador de la marca de moda Amichi, e hija de la diseñadora Thais Amich, es el mejor ejemplo. María y su hermana Carlota cambiaron la moda por otro tipo de diseño, el digital. Ambas son fundadoras de Cocodrilo Studio, una empresa focalizada en el diseño gráfico, el branding y el desarrollo web.