Pablo Navarro, el violinista que arrasa en las bodas: "Vivaldi y Mozart ya eran cañeros, pero con electrónica son impresionantes"
Fusionando música clásica y house, Navarro ha conseguido implantar un nuevo género que ha revolucionado la esfera y que pone la banda sonora en las bodas de la élite
Pablo Navarro, el violinista imprescindible en las bodas de la élite. (Cortesía)
La música en las bodas es esencial. Desde la ceremonia hasta la celebración, ayuda a marcar el ritmo, resaltar los instantes más significativos y conectar a los invitados con la pareja. Además, refleja la personalidad de los novios, hace más memorable la experiencia y favorece que todos se sientan involucrados en un ambiente festivo y emotivo. No hay boda sin banda sonora. Además, en los últimos tiempos, la música en el entorno nupcial ha cobrado tal protagonismo que han aflorado nombres propios como el de Pablo Navarro, el violinista imprescindible en los enlaces de la élite.
Transgresor y creador de un nuevo concepto artístico que consiste en fusionar la música clásica con la electrónica y hits, es capaz de empastar las notas de Vivaldi o Beethoven con los temas de Miley Cyrus, Coldplay o Rosalía. Junto a su Brass Band, compuesta por otros siete músicos profesionales, ha amenizado algunas de las bodas más destacadas del panorama nacional como las de Lucía Pombo, Angie Rigueiro o el hijo de Giacomo Agostini. Descubre por qué este músico es el más demandando en las bodas.
Pablo Navarro en plena actuación. (Cortesía)
PREGUNTA. ¿Quién es Pablo Navarro?
RESPUESTA. Un tipo muy normal. Muy obsesivo con aquello que me ocupa la mente y extremadamente perfeccionista, pero esto no quita para que sea una persona muy normal. Adoro estar con mis amigos y soy un gran disfrutón de series y sofá.
P. ¿Dónde te has formado?
R. Empecé a estudiar en el Conservatorio Profesional de Zaragoza cuando era pequeñito, pero al llegar a Bachillerato, me mudé a Madrid y ahí fue cuando entré a estudiar en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Con 21 años terminé mis estudios superiores y seguí estudiando muchos años después, hasta el día de hoy, que lo sigo haciendo. Empecé con una beca en el Teatro Real de Madrid y poco a poco fui metiendo la patita en las orquestas profesionales como la de RTVE o la Sinfónica de Madrid. En cuanto a la música electrónica he sido autodidacta. No había referente sobre el que poder fijarme. Apliqué mi conocimiento de la música clásica y lo adapté al lenguaje actual. La técnica me ayudó mucho a crecer muy deprisa y luego, tuve la suerte de rodearme de muchos amigos DJ con grandes conocimientos en este nuevo género para mí.
El violinista Pablo Navarro. (Cortesía)
P. ¿Cuál es tu historia, cómo llegaste al mundo de la música?
R. Fue con 7 años que mis padres me llevaron a hacer las pruebas de acceso al Conservatorio de Zaragoza. Lo que para mí fue un día de pruebas divertidas y muy entretenidas, en realidad, era una criba enorme para poder optar a estudiar música en un centro oficial. Igual la gente no lo sabe, pero hay mucha más demanda de estudiantes que plazas, así que criban en las pruebas y se quedan con los que mejor podrán hacer frente a los estudios. Yo, tuve suerte, entré a la primera y ahí empezó mi carrera musical.
P. ¿Por qué el violín?
R. Creo que por estadística. En las orquestas clásicas, es la sección que más integrantes tiene. Igual pensaron mis padres… “Bueno, a poco bien que toque, encontrará trabajo de ello”. Y así fue. Al final, vivo de tocar un instrumento maravilloso, aunque muy difícil, pero sin duda, es el rey de los instrumentos.
P. ¿Cuáles y quiénes son tus referentes musicales?
R. Obviamente, una lista larga de grandes violinistas como Itzhak Perlman, David Óistraj, Gil Shaham y muchos músicos que, pese a pertenecer a otras disciplinas, como pueda ser el piano o el cello, son grandes referentes en los que fijarse para mejorar. También tengo músicos que no pertenecen al mundo de la música clásica y de los cuales he sacado un lenguaje más sencillo, pero igual de interesante. Queen, Michael Jackson, Michael Bublé, Amy Winehouse, Teddy Swims… Como veis, si buscas, hay inspiración o referentes allá donde haya sensibilidad y conocimiento.
Pablo Navarro en plena actuación. (Cortesía)
P. Has conseguido implantar un género nuevo que ha revolucionado la esfera, ¿cómo surgió la idea?
R. Surgió un día en el garaje de mi amigo Javi. Él, pinchaba en clubes cuando éramos chavales y siempre me decía: “algún día te tienes que venir al cuartucho y hacer algo con bases de house y violín”. Yo, le daba largas, porque por aquel entonces estaba supermetido estudiando y muy centrado en la música clásica, pero un día, sonó el teléfono y fui con Carlos Jean a 'El Hormiguero' a grabar unas líneas de violines. La experiencia me hizo darme cuenta de que a la gente le flipaba el sonido del violín fuera del ámbito clásico, así que me puse esa misma semana a trabajar en cómo desarrollar ese nuevo género musical que unía esos dos mundos tan lejanos: el clásico y el electrónico.
P. ¿Qué tiene de especial fusionar la música clásica con la actual?
R. Tiene de especial que potencia la emoción de quienes la escuchan. Vivaldi o Mozart ya eran cañeros,pero si les aportamos la tecnología y la evolución propia que ha sufrido la armonía musical a lo largo de siglos, da como resultado algo impresionante.
P. En el entorno nupcial te has convertido en imprescindible, ¿qué sientes al ser partícipe de tantas bodas?
R. Un orgullo tremendo. Ser elegido para poner música a lo que para muchos es el día más importante de sus vidas es algo que si lo piensas, da hasta miedo. Es una maravilla saber que tu trabajo se pone en valor y que lo demanda con auténtica pasión. Sí, soy un imprescindible… Espero que sí, pero por una razón sobre todas: ¡Porque me lo paso genial haciendo bodas!
Navarro, apoteósico. (Cortesía)
P. ¿Qué peticiones te suelen hacer los novios? ¿La más alocada?
R. Por norma general, se dejan asesorar. Cada pareja tiene una personalidad y hay que saber adaptarse a ellos, pero nadie dijo que este trabajo fuese fácil. Como cosa loca… Hace muy poquito, me pidieron crearles un 'mashup' que aunase 'Vivo por ella' con 'Será perche ti amo'. En estos casos, vamos al estudio y nos ponemos ahí unas cuantas horas hasta que sale algo bueno y divertido. ¡Es realmente gratificante cuando lo tocas en la boda y todo se pone patas arriba!
P. ¿Qué reacciones provocan tus conciertos en las bodas?
R. Pues un poco de todo. Normalmente, se nos acercan primero las madres con hijas porque nos quieren como yernos, pero los hay quien se ponen a saltar desde el minuto 0 y también los hay que se quedan embelesados mirándonos cómo tocamos mientras graban con sus móviles. Siempre jugamos con las intensidades y las emociones de las piezas que tocamos. Cuidando eso, somos capaces de enganchar y gestionar la boda a voluntad.
P. ¿Qué papel juega la música en las bodas?
R. Un papel importantísimo. Piensa que hay música, constantemente pase lo que pase. Al igual que el espacio está decorado, nosotros hacemos que aquello que no se ve, resulte confortable. Acompañar los distintos episodios del día de la boda hace que acompañes las emociones. Desde las que van con lagrimilla hasta las de euforia con tus colegas de la uni.
P. ¿Cómo has logrado ser uno de los músicos más conocidos de España? ¿Cuál es tu secreto, qué te diferencia?
R. ¿Mi secreto? No parar de darle vueltas a cómo mejorar. No parar de darle vueltas a cómo piensan los invitados que tengo por público. No parar de innovar. No parar de cuidar los pequeños detalles. En definitiva, mantenerme abierto a la evolución y por supuesto, no fallar.
La música en las bodas es esencial. Desde la ceremonia hasta la celebración, ayuda a marcar el ritmo, resaltar los instantes más significativos y conectar a los invitados con la pareja. Además, refleja la personalidad de los novios, hace más memorable la experiencia y favorece que todos se sientan involucrados en un ambiente festivo y emotivo. No hay boda sin banda sonora. Además, en los últimos tiempos, la música en el entorno nupcial ha cobrado tal protagonismo que han aflorado nombres propios como el de Pablo Navarro, el violinista imprescindible en los enlaces de la élite.