No existe una única manera de caminar cuando hablamos de hacer ejercicio: nada más lejos de la realidad. En función del terreno, el camino o el tipo de pasos existen muchas técnicas diferentes para hacerlo, desde el senderismoo el trekking a la marcha nórdica, pasando por la marcha afgana o la que nos interesa hoy: la caminata hidroeléctrica.
¿Habías oído hablar alguna vez de esta disciplina? Te contamos por qué es tendencia y las claves que hacen de ella una opción de lo más apetecible tanto para estar en forma como para adelgazar.
Los paisajes y el entorno, un beneficio añadido. (Pexels/Evelin Peralta)
La caminata hidroeléctrica, también conocida como hidrocaminata, es, simplemente, pasear por zonas con agua: ya sean ríos, bajo cascadas, por arroyos, por el mar… es una actividad perfecta para realizar, al contrario que muchas otras, cuando las temperaturas aprietan, ya que además de hacer ejercicio es especialmente refrescante, pues estás en contacto con el agua casi en todo momento.
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Eso sí: para practicarla es imprescindible contar con el equipamiento adecuado, especialmente, calzado antideslizante y apto para el contacto con el agua, para prevenir resbalones, torceduras y otro tipo de lesiones habituales al caminar por zonas mojadas.
Al considerar las ventajas de esta actividad tenemos que tener en cuenta su doble dimensión: por un lado, a nivel físico, y por otro, psicológico. A nivel físico resulta muy interesante ya que los músculos trabajan mucho más debido a que tienen que compensar la resistencia del agua, pero las articulaciones no sufren. A nivel psicológico o, incluso, emocional, pasaría algo similar a lo que ocurre con los llamados ‘baños de bosque’: al estar en plena naturaleza, el paisaje, el aire y el entorno favorecen una sensación de bienestar, serenidad y paz que no hallaremos, por ejemplo, caminando por la ciudad.
Caminar bajo cascadas es otra de las opciones de esta disciplina. (Pexels/Bruno Kraler)
Puesto que al practicar la hidrocaminata (o caminata hidroeléctrica) hacemos más esfuerzo que al caminar por una zona seca, pero no somos conscientes de que nuestros músculos estén multiplicando su trabajo, este tipo de ejercicio resulta muy adecuado para perder peso o ponerse en forma, pues en el mismo tiempo que realizando una caminata por otro tipo de zona la quema de calorías es muy superior.
No existe una única manera de caminar cuando hablamos de hacer ejercicio: nada más lejos de la realidad. En función del terreno, el camino o el tipo de pasos existen muchas técnicas diferentes para hacerlo, desde el senderismoo el trekking a la marcha nórdica, pasando por la marcha afgana o la que nos interesa hoy: la caminata hidroeléctrica.